Madre de Kevin Acosta revela detalles cruciales sobre negativa a cirugía
La madre de Kevin Acosta, el menor de 7 años con hemofilia que falleció en Bogotá tras un accidente en bicicleta, ha brindado nuevas declaraciones que esclarecen su decisión de no autorizar una intervención quirúrgica recomendada por los médicos. Yudy Katherine Pico afirmó categóricamente que su hijo no contaba con el medicamento indispensable para someterse a cualquier procedimiento quirúrgico.
"El niño habría tenido una hemorragia mortal"
En entrevista exclusiva con Noticias Caracol, Katherine Pico explicó con detalle las razones médicas detrás de su negativa: "El niño no tenía el medicamento para colocarle para la cirugía. Donde ellos me le hubieran hecho esa cirugía, el niño habría tenido una hemorragia porque no tenía el medicamento. Ellos saben que a un niño hemofílico debe colocársele el medicamento para una cirugía de ese tamaño en el cerebro".
La madre contradijo las versiones oficiales que sugerían que la intervención no se realizó por su negativa, argumentando que la verdadera causa fue la falta del tratamiento coagulante necesario para pacientes con hemofilia.
Denuncia interrupción del tratamiento desde enero
Pico reveló información alarmante sobre la discontinuidad del tratamiento de su hijo: "A mí me llamaron y me dijeron que Medicarte, a partir del primero de enero, quedaba sin contrato, que la Nueva EPS había terminado el contrato. O sea, que para enero no tenía medicamento, no tenía citas, no tenía nada. A partir del primero de enero el niño quedaba sin medicamento, quedaba sin IPS, quedaba sin nada".
Esta declaración contrasta con las explicaciones del presidente Gustavo Petro, quien había atribuido el problema a una falla administrativa durante el cambio de ciudad del paciente que posteriormente fue subsanada.
Secuencia de eventos tras el accidente
La madre reconstruyó minuciosamente lo ocurrido después del accidente:
- Kevin sufrió una caída de bicicleta que le provocó trauma craneoencefálico
- Fue trasladado inicialmente a un centro de salud cercano donde fue estabilizado
- Posteriormente fue remitido al hospital de Pitalito, Huila
- Finalmente fue enviado a Bogotá donde falleció
"El niño sí tuvo la caída, pero él no perdió el conocimiento del todo. Llegué al centro de salud más cercano, ahí lo estabilizaron y el niño ya estaba bien, estaba estable", afirmó Pico, quien además señaló demoras críticas en la autorización del traslado por parte de Nueva EPS.
Contexto familiar y respuesta institucional
El caso adquiere dimensiones adicionales al conocerse que tres familiares de Kevin Acosta también padecen hemofilia, uno de los cuales se encuentra actualmente hospitalizado. Esta situación subraya la vulnerabilidad de familias enteras frente a las fallas del sistema de salud.
Mientras la Fiscalía General de la Nación ha abierto una indagación para esclarecer las circunstancias del fallecimiento y determinar eventuales responsabilidades, el debate sobre la crisis del sistema de salud colombiano se intensifica.
La congresista Jennifer Pedraza ha cuestionado públicamente al Gobierno preguntando "¿Dónde está la plata?", en referencia a los recursos destinados al sector salud, mientras la comunidad médica y organizaciones de pacientes exigen respuestas concretas y reformas estructurales.
Impacto nacional y exigencias de transparencia
Este trágico caso ha generado una ola de indignación nacional y ha puesto en evidencia las graves deficiencias en la atención a pacientes con enfermedades crónicas que requieren tratamientos continuos y especializados.
Las principales demandas que emergen de esta situación incluyen:
- Transparencia total en la investigación de lo ocurrido
- Garantías de suministro continuo de medicamentos para pacientes con enfermedades como la hemofilia
- Revisión de los contratos entre EPS y proveedores de medicamentos especializados
- Mecanismos ágiles de autorización para traslados de emergencia
- Protección especial para familias con múltiples miembros afectados por enfermedades de alto costo
La muerte de Kevin Acosta se ha convertido en un símbolo de las fallas estructurales del sistema de salud colombiano, generando exigencias de cambios profundos que prevengan futuras tragedias similares.