Estudio revela que químicos en juguetes y comederos para perros aumentan riesgo de cáncer
Químicos en juguetes para perros elevan riesgo de cáncer según estudio

Estudio científico alerta sobre químicos peligrosos en productos para mascotas

Una investigación realizada por la Universidad de Duke en Estados Unidos ha revelado datos alarmantes sobre la exposición de perros a sustancias químicas presentes en productos domésticos comunes. El estudio, que analizó más de 100 compuestos químicos en el entorno hogareño, encontró que aproximadamente 40 de estas sustancias estaban presentes en al menos la mitad de los perros evaluados.

Dispositivos de medición en collares caninos

Para llevar a cabo esta investigación pionera, los científicos colocaron dispositivos especiales de silicona en los collares de los animales domésticos. Estos instrumentos permitieron medir con precisión las sustancias químicas absorbidas por las mascotas en su ambiente cotidiano, proporcionando datos reales sobre la exposición química en hogares estadounidenses.

Entre los compuestos identificados se encuentran:

  • Retardantes de llama, comúnmente utilizados en muebles y dispositivos electrónicos
  • Ftalatos, presentes en plásticos como juguetes, comederos y pisos de vinilo
  • Antraceno, un contaminante frecuente en el aire ambiental

Vínculo con marcadores de cáncer

Los resultados más preocupantes del estudio muestran que los perros expuestos a una mayor variedad de sustancias químicas presentaban niveles más elevados de marcadores relacionados con cáncer en muestras de orina. Esta correlación sugiere que la exposición acumulativa a estos compuestos podría desempeñar un papel significativo en el desarrollo del cáncer de vejiga en animales domésticos.

"Aunque el análisis se centró específicamente en animales, los investigadores destacaron que los humanos compartimos el mismo entorno doméstico", explicó uno de los científicos participantes. Los compuestos químicos pueden acumularse en el polvo del hogar, siendo posteriormente inhalados o ingeridos tanto por personas como por sus mascotas.

Ftalatos y bisfenol A: disruptores endocrinos en productos plásticos

Un creciente cuerpo de evidencia científica está señalando que juguetes, comederos y otros dispositivos plásticos utilizados para perros pueden ser una fuente significativa de exposición a ftalatos y bisfenol A (BPA). Estas sustancias químicas, ampliamente utilizadas en la fabricación de plásticos, han sido clasificadas como disruptores endocrinos, capaces de interferir con el sistema hormonal tanto de animales como de humanos.

Mecanismos de liberación y exposición

La Revista de Investigación Agraria y Ambiental de la UNAD explica que los ftalatos son compuestos químicos que se utilizan como plasticizantes para aumentar la flexibilidad y durabilidad de los plásticos. Por su parte, el bisfenol A se emplea en la producción de policarbonatos y resinas epoxi que forman parte de envases, juguetes y numerosos productos de consumo.

Las investigaciones demuestran que cuando estos productos plásticos envejecen o son masticados por las mascotas, pueden liberar gradualmente estas sustancias químicas al entorno y al organismo de los animales que los manipulan o consumen.

Estudios específicos sobre juguetes caninos

Una investigación publicada en la prestigiosa revista Chemosphere confirma que "productos destinados a la masticación de perros, como juguetes y plataformas de entrenamiento, liberan ftalatos y bisfenol A en saliva sintética". Este estudio simuló las condiciones reales de lo que ocurre cuando los perros mastican dichos objetos durante sus actividades diarias.

Los hallazgos principales de este trabajo incluyen:

  1. Sustancias como di-2-etilhexil ftalato (DEHP) y BPA fueron dominantes en los extractos de saliva sintética
  2. Las concentraciones de estos químicos aumentaron significativamente con el tiempo de exposición simulada
  3. Análisis in vitro indicaron actividad anti-androgénica y estrogénica en los extractos

Evidencia de exposición y efectos biológicos

Otra investigación biomonitorizó la presencia de BPA en perros mediante análisis de pelo de animales domésticos, encontrando BPA detectable en el 93,33% de los perros evaluados. Este dato demuestra que la exposición ambiental a estos químicos es real, generalizada y puede acumularse progresivamente en el organismo de las mascotas.

Posibles impactos en la salud canina

Aunque la mayoría de investigaciones en perros son relativamente recientes y aún se encuentran en desarrollo, existen estudios preliminares que señalan posibles efectos biológicos preocupantes:

  • Un estudio de Chemosphere (2024) mostró que el BPA encontrado en juguetes para perros puede inducir adipogénesis en células madre adiposas caninas
  • Investigaciones celulares han demostrado que tanto ftalatos como BPA pueden ser tóxicos para células testiculares primarias de perro
  • Estudios de toxicología ambiental clasifican al BPA y algunos ftalatos como disruptores endocrinos con potencial para provocar cambios hormonales adversos

Implicaciones para la salud humana y animal

Los investigadores enfatizan que, aunque todavía no existen grandes ensayos epidemiológicos que demuestren de manera concluyente que estos químicos causen cáncer en perros a partir de juguetes o comederos específicos, la evidencia de su capacidad para afectar el sistema hormonal y la salud celular ha sido considerada suficientemente significativa por la comunidad científica.

"La exposición acumulativa a múltiples sustancias químicas podría desempeñar un papel relevante en el desarrollo de enfermedades crónicas", señalaron los autores del estudio de la Universidad de Duke. Esta preocupación se extiende también a los humanos, quienes compartimos los mismos espacios domésticos y fuentes de exposición con nuestras mascotas.

La comunidad científica está llamando a realizar mayor investigación en este campo y a tomar medidas de precaución en el uso de productos plásticos tanto para mascotas como para humanos, especialmente aquellos destinados al contacto directo o a la masticación por parte de animales domésticos.