Abelardo de la Espriella: 'Vine a salvar a Colombia y me retiro a mi finca tras gobernar'
De la Espriella: 'Vine a salvar Colombia y volveré a mi finca'

El 'Tigre' que promete salvar a Colombia y retirarse al campo

Abelardo de la Espriella, el candidato presidencial que puntea en las encuestas junto a Iván Cepeda, se define a sí mismo como un "Cincinato costeño" destinado a rescatar a Colombia del comunismo para luego retirarse a su finca. En una extensa entrevista con la Revista BOCAS, el penalista de 47 años desgrana su visión mesiánica, sus polémicas defensas legales y su promesa de gobernar con mano de hierro.

De Tom Sawyer costeño a Cincinato moderno

"Yo soy Cincinato", afirma De la Espriella con total seriedad, refiriéndose al dictador romano que asumía el poder en tiempos de crisis para luego retirarse a labrar la tierra. El candidato se describe como un "Tom Sawyer costeño" que en su infancia en Montería cruzaba el río Sinú, cazaba serpientes y vivía aventuras rurales que forjaron su carácter.

Hoy, desde su lujosa oficina en Barranquilla -protegida por escoltas con armas largas y escudos-, De la Espriella proyecta una imagen cuidadosamente elaborada. Entre obras de Obregón, Grau y Jacanamijoy, una cava climatizada con más de mil vinos y el busto de Cincinato con banda presidencial, el candidato articula su visión: "Vine a salvar a mi país y a reconstruirlo. Y me devuelvo para mi finca cuando termine".

Mano de hierro y referentes controversiales

El programa de gobierno de De la Espriella es tan contundente como su retórica: eliminar 9 o 10 ministerios, fumigar más de 330.000 hectáreas de coca, bombardear campamentos del narcoterrorismo y "derrotar a bala a los grupos armados". Sus referentes políticos incluyen a Álvaro Uribe, Donald Trump, Nayib Bukele y Javier Milei, todos representantes de lo que él llama "derecha pura y dura".

"No creo en la paz que se negocia con los bandidos", afirma. "Creo en la paz que se impone por la fuerza". Esta postura, según el candidato, lo ha convertido en "objetivo militar número uno del ELN".

Las polémicas defensas que lo persiguen

La entrevista no elude los temas espinosos: sus defensas de Alex Saab (señalado como testaferro del chavismo), David Murcia Guzmán (cabeza de la pirámide DMG) y paramilitares durante el proceso de Ralito. De la Espriella se defiende con argumentos legales: "¿Por qué no me denunciaron hace 18 años cuando supuestamente pasó y sí ahora que voy ganando la Presidencia?".

Sobre Saab, reconoce: "Si hubiese sabido que era testaferro de Chávez y Maduro, probablemente le hubiese dicho que no". Y respecto a Murcia: "David Murcia me entrega una contabilidad falsa... cuando llegamos a la acusación nos sacaron otra contabilidad. Le renuncié".

La transformación personal: de ateo a creyente

Uno de los aspectos más reveladores es su conversión del ateísmo a una fe militante. "Dios le labró el camino para sacar de las garras del comunismo al país", afirma. La muerte de su tía Beatriz lo sumió en una depresión de 15 días que marcó su transformación espiritual.

Hoy lleva múltiples medallas religiosas (San Benito, La Milagrosa, el Zohar judío) y asegura: "Ha hecho de mí una mejor persona, un mejor ser humano, me ha dado sabiduría, discernimiento, fortaleza".

Estilo de vida: de los relojes de 200 millones al 'Tigris Uno'

De la Espriella reconoce haber sido "el penalista que mejor cobraba" en Colombia, lo que le permitió amasar una fortuna y adquirir lujos como una colección de relojes valuada en cientos de millones de pesos. Hoy asegura haber cambiado: guardó sus Audemars Piguet y Bovet para usar el "Tigris Uno", un reloj personalizado de 20 millones hecho por un maestro relojero santandereano.

"Para mí el lujo es echarme al chinchorro con mi hija Francesca y dormirla en el pecho mío", afirma, aunque su oficina sigue siendo un templo del buen gusto con obras de arte valoradas y una biblioteca legal de piso a techo.

La vida familiar y las raíces costeñas

Casado con Ana Lucía Pineda desde la infancia (tienen una foto juntos de cuando ella tenía 4 años y él 10), De la Espriella es padre de cuatro hijos: Lucía, Salvador, Filippo y Francesca. Sus padres aún le envían mercado de la finca familiar en Córdoba, una tradición que define como típicamente costeña: "Por más independiente que sea, uno en el Caribe nunca se desteta del todo".

Rechaza que Gustavo Petro sea considerado costeño ("le falta sazón") y defiende el humor caribeño tras la polémica por llamar al ajiaco "potaje carcelario": "Aquí se perratea a todo el mundo. García Márquez decía que tú solo podías estar tres días en Barranquilla porque al cuarto te cogían el culo".

El periodismo y las más de 100 demandas

De la Espriella, quien en su juventud quiso ser periodista y trabajó con Juan Gossaín en RCN, hoy mantiene una relación conflictiva con algunos medios. Ha interpuesto más de 100 acciones judiciales contra periodistas, aunque aclara: "En contra de los mismos 10 o 12 que llevan años inventándome historietas".

Critica especialmente a Daniel Coronell: "Es un periodismo militante que está pendiente de venganzas y de persecuciones". Y se defiende: "La única frontera es la mentira. Si dices mentiras... yo he logrado condenas civiles contra periodistas en Colombia".

Cuatro años y desaparición

La promesa más llamativa de De la Espriella es su retiro absoluto tras un eventual gobierno: "Después de esos cuatro años no quiero tener redes sociales, no quiero dar entrevistas ni participar en nada. Voy a dedicarme a mi mujer, a mis hijos, y a cultivar la tierra".

Su sueño es producir vino y aceite de oliva en su viñedo de la Toscana, aunque reconoce las dificultades: "¿Tú crees que yo puedo vivir solo en una finca aquí sin tener a 100 hombres que me cuiden? Yo quiero volver a ser un ciudadano normal".

Mientras tanto, el "Tigre" avanza en su campaña convencido de su destino: "Un hombre no puede escapar de su destino. Y este es mi destino. Dios fue quien me trajo hasta aquí".