Análisis desmonta afirmación oficial sobre economía colombiana como la mejor de Latinoamérica
Desmontan afirmación oficial sobre economía colombiana como la mejor

La narrativa oficial sobre la economía colombiana enfrenta datos contundentes

Siguiendo el método característico del gobierno Petro -que se resume en una simplificación emocional de sus historias, su repetición sistemática y la deslegitimación de fuentes no autorizadas- se ha extendido una narrativa financiada por el Estado que presenta a la economía colombiana funcionando a todo vapor. Recientemente, una cuña televisiva de candidatos oficialistas al Congreso afirmó audazmente que "somos la mejor economía de Latinoamérica y la cuarta mejor del mundo".

La realidad detrás de las afirmaciones triunfalistas

No existe ninguna clasificación mundial que permita catalogar economías como mejores o peores de manera absoluta, aunque muchos ciudadanos podrían creer estas afirmaciones. Al examinar las mediciones reales del Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Foro Económico Mundial y agencias calificadoras de riesgo, la declaración oficial queda completamente desvirtuada con una verificación básica.

Variables observadas como:

  • Crecimiento económico
  • Ingreso per cápita
  • Competitividad estructural
  • Riesgo financiero

Ubican a Colombia muy lejos de semejante afirmación. Ni siquiera es necesario considerar mediciones internas como las del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) o la firma RADDAR, que realiza seguimientos juiciosos al consumo y registró que el pasado enero fue el peor mes de consumo en los últimos 16 años.

Las cifras reales del crecimiento económico

Las cifras de crecimiento del Producto Interno Bruto publicadas por el DANE -que muestran un 2,6% en 2025- permiten verificar lo realmente ocurrido con la economía durante el gobierno Petro. Una síntesis apresurada revela que, lejos de cumplir sus promesas de campaña sobre reactivación industrial y trabajo nacional, el gobierno reemplazó la inversión privada, el crecimiento orgánico y los ingresos fiscales con gasto público desbordado, dejando al país hipotecado a niveles históricos.

El modesto crecimiento de 2025 estuvo soportado principalmente en:

  1. El incremento desbordado del gasto gubernamental (4,5%)
  2. El aumento del comercio (4,6%) que se generó como consecuencia

Ante la falta de ingresos fiscales suficientes, el gobierno recurrió masivamente al endeudamiento, consciente de que su periodo termina pronto pero sin considerar las futuras obligaciones de pago que enfrentará el país.

Consecuencias del modelo económico actual

La aparente baja del dólar y crecimiento de importaciones responde directamente a los dólares que han ingresado producto de préstamos con altos intereses -que pronto serán difíciles de pagar- y la subsiguiente revalorización temporal y artificial del peso colombiano. La primera tarea del próximo gobierno, cualquiera que sea, será inevitablemente renegociar esta deuda acumulada.

El déficit comercial del país alcanzó los 16.377 millones de dólares, la cifra más alta en nuestra historia económica. Simultáneamente, las exportaciones de carbón y petróleo cayeron dramáticamente desde 31.012 millones de dólares en 2022 a apenas 17.381 millones en 2025.

Nuestros ingresos por exportaciones se redujeron casi a la mitad debido a políticas ambientales restrictivas, mientras el presidente guarda silencio ante el restablecimiento de exportaciones petroleras de Venezuela y la consecuente contaminación ambiental global. Mientras el mundo reevaluaba sus posturas energéticas para sobrevivir, Colombia perdió ingresos por exportaciones y Ecopetrol se encuentra al borde del colapso operativo.

La preocupante situación de la deuda externa

La deuda externa de Colombia ha crecido más de un 30% durante el periodo 2022-2025, planteando la pregunta crucial: ¿Sin ingresos por exportaciones, con qué recursos pagaremos esta deuda? La estrategia de pagar deuda con más deuda, popularizada por el actual gobierno, encuentra límites prácticos insuperables.

En esta supuesta "mejor economía de Latinoamérica", el gobierno se ha excedido tanto en gastos que alcanzó récords negativos de déficit fiscal y carece de recursos para financiar servicios esenciales como la atención en salud, evidenciado en casos como el del niño Kevin. Las políticas implementadas han deteriorado el sistema de salud hasta niveles críticos, contradiciendo nuevamente las narrativas oficiales.

Estas afirmaciones triunfalistas sobre la economía colombiana representan, en realidad, narrativas diseñadas para ciudadanos desprevenidos que contrastan dramáticamente con los datos económicos reales disponibles para cualquier análisis serio.