Colombia se alista para elecciones de Congreso en 2026 con más de 41 millones de votantes
Con el censo electoral actualizado, Colombia llega a 2026 con 41.287.084 personas habilitadas para votar. Para el 8 de marzo, la Registraduría Nacional del Estado Civil montará un operativo con 13.746 puestos y 125.259 mesas, tanto dentro como fuera del país. Este número es el punto de partida, pero no resuelve un desafío clave: en qué lugares el voto se queda corto, de manera repetida, cuando la elección es de Congreso.
El patrón histórico de participación electoral
El patrón reciente no es un secreto: en Colombia se vota menos para Congreso que para Presidencia. En el registro 2014-2023, la participación en Congreso fue 44,1% en 2014, 48,9% en 2018 y 48,0% en 2022, mientras que en Presidencia, primera vuelta, pasó de 39,7% en 2014 a 55,5% en 2018 y 55,0% en 2022. Este dato sirve para aterrizar una idea simple: el problema no es que la gente no vote, sino que el voto se activa de manera distinta según la elección y el territorio.
Departamentos con menor participación en elecciones de Congreso
Un boletín del Centro de Estudios en Democracia y Asuntos Electorales (CEDAE) de la Registraduría identifica los departamentos que se ubican en la parte baja cuando la elección es de Congreso. En 2022, los más bajos del grupo fueron Caquetá (39,4%), Arauca (40,9%) y Putumayo (41,0%). En ese mismo tramo aparecen Antioquia (44,5%), Cauca (44,8%), Valle del Cauca (45,4%), Huila (45,5%), Quindío (45,9%), Tolima (46,2%), Norte de Santander (46,8%), Risaralda (47,0%) y La Guajira (47,9%). El promedio departamental del país para Congreso en 2022 fue 49,6%. La consecuencia práctica es directa: en esos territorios, el reto no es ganar conversación, sino subir participación en una elección donde el abstencionismo es estructural.
Contraste con las elecciones presidenciales
La lista de departamentos rezagados cambia cuando la elección es presidencial. En 2022, los niveles más bajos incluyeron el Archipiélago de San Andrés (30,8%), Vaupés (34,0%), Vichada (34,6%), La Guajira (36,1%) y Guainía (36,2%). En el mismo bloque aparecen Chocó (44,6%), Amazonas (44,9%), Bolívar (45,6%), Atlántico (46,9%) y Magdalena (47,4%). Esta lectura es incómoda para campañas que repiten libreto: hay territorios donde Presidencia moviliza más, pero eso no se traduce igual en Congreso. Y hay departamentos donde el piso bajo se repite aunque cambie la elección.
Implicaciones para las elecciones de 2026
La participación no es un adorno estadístico: cambia el tamaño real del electorado que termina decidiendo. Si la participación en Congreso repite el 44,1% de 2014, el cálculo sobre el censo actual da cerca de 18,2 millones de votantes. Si repite el 48,0% de 2022, sube a 19,8 millones. Si se acerca al 48,9% de 2018, llega a 20,2 millones. Es decir, la diferencia entre un escenario y otro ronda dos millones de votos. Para listas que pelean umbrales, curules o el último escaño de una circunscripción, ese margen pesa más que cualquier tendencia en redes sociales.
La pista urbano-rural en la participación electoral
El mismo boletín de 2022 de la Registraduría muestra otra clave operativa: en Congreso la participación rural supera a la urbana, y en Presidencia pasa al revés. En 2022, para Congreso fue 52,1% rural y 47,4% urbano. En Presidencia, primera vuelta, fue 55,9% urbano y 48,3% rural. Esto obliga a las campañas a dejar de tratar la movilización como un concepto único. El esfuerzo territorial que funciona para Senado y Cámara no es el mismo que empuja una primera vuelta presidencial.