Buenaventura: la paradoja del puerto sediento en medio de abundancia hídrica
La ciudad portuaria de Buenaventura, principal conexión marítima de Colombia con el mundo, enfrenta una de las crisis de agua más severas de su historia. Más de 300.000 bonaverenses llevan más de medio siglo sometidos a un racionamiento forzado que les permite acceder al líquido vital solo cada tres días, una situación que contrasta dramáticamente con su geografía rodeada de mar y once cuencas hidrográficas.
Una emergencia que se profundiza
La situación se ha tornado crítica en las últimas semanas debido a los alarmantemente bajos niveles del río Escalerete, principal fuente de abastecimiento de agua para la población. Este descenso ha reducido la presión del sistema, limitando severamente la llegada del servicio de acueducto a numerosos hogares y provocando protestas ciudadanas, incluyendo bloqueos en el puente de El Piñal durante esta semana.
"Hemos venido manifestando esta problemática de sequía, que ha sido atípica", explicó María Efigenia Salazar, gerente de la Sociedad de Acueducto, Alcantarillado y Aseo de Buenaventura (Saab). "Mientras en otras regiones del país se inicia la segunda ola invernal, aquí permanecemos en alerta roja por los bajos caudales".
Respuesta de emergencia con carros tanque
Ante la gravedad de la situación, desde el 6 de abril se implementó una estrategia de contingencia que incluye el suministro de agua potable mediante carros tanque en los sectores más afectados. La iniciativa, coordinada por ProPacífico junto con la Saab, contempla:
- Un despliegue inicial de nueve días con vehículos de 11.000 litros de capacidad cada uno
- Atención prioritaria a aproximadamente diez sectores del distrito
- Distribución de alrededor de 25 litros por persona diariamente
- Acompañamiento de líderes sociales para garantizar orden y equidad
"La medida ha priorizado la atención de alrededor de 10 sectores del distrito, definidos de acuerdo con los niveles de afectación", señaló María Isabel Ulloa, directora ejecutiva de ProPacífico.
La deuda histórica que persiste
Más allá de las medidas de emergencia, las autoridades reconocen que el problema del agua en Buenaventura representa una deuda histórica del Estado con la región. La ciudad ha sufrido durante décadas los efectos de la corrupción y malos manejos financieros en administraciones anteriores, agravados por la falta de inversión en infraestructura básica.
"Garantizar el acceso al agua en Buenaventura no puede ser una respuesta coyuntural, debe ser una prioridad estructural para la región y el país", afirmó Ulloa. "Con esta acción atendemos una coyuntura climática que hoy impacta la vida de miles de familias, pero también ponemos en evidencia una deuda histórica en la infraestructura de acueducto que no puede seguir postergándose".
Búsqueda de soluciones estructurales
Paralelamente a las medidas de emergencia, se avanza en iniciativas de mediano y largo plazo:
- Evaluación de proyectos piloto para captación y tratamiento de aguas lluvias
- Impulso a soluciones estructurales alineadas con la 'Mesa del agua' establecida tras el paro cívico de 2017
- Finalización de obras de optimización en la bocatoma de Escalerete
- Aceleración de procesos para 16 intervenciones requeridas en el sistema de acueducto
La 'Mesa del agua' surgió como uno de los acuerdos tras el histórico paro cívico de 2017, cuando durante 22 días la comunidad bonaverense exigió atención estatal ante el olvido sistemático. Aunque se logró la creación del Plan Especial de Desarrollo Integral (Piedb), los avances concretos han sido insuficientes para resolver la crisis crónica.
La situación se agrava con la proximidad de un posible fenómeno de El Niño, que podría convertir la actual emergencia en una catástrofe humanitaria si no se implementan soluciones definitivas. Buenaventura, pese a ser el motor portuario del país, continúa sedienta de justicia hídrica y de inversiones que transformen décadas de promesas incumplidas en realidades tangibles para sus habitantes.



