Deficiencia de hierro en niños: un desafío silencioso al inicio del año escolar
Con el arranque del año académico en febrero de 2026, la preparación de los estudiantes colombianos trasciende los útiles escolares y uniformes. La salud nutricional emerge como un factor crítico, especialmente frente a una condición que afecta significativamente el desarrollo infantil: la anemia por deficiencia de hierro, una de las alteraciones nutricionales más prevalentes en la primera infancia con consecuencias directas sobre el crecimiento físico, mental y el desempeño en las aulas.
Las alarmantes cifras de un problema persistente
Según la última Encuesta Nacional de Situación Nutricional de Colombia, más de la mitad de los niños menores de un año presentan anemia, mientras que uno de cada cuatro menores de cinco años sufre esta condición. Estas estadísticas confirman que se trata de un problema de salud pública que persiste en el país y que adquiere especial relevancia en momentos clave del desarrollo infantil, como el inicio del ciclo escolar.
La anemia por deficiencia de hierro ocurre cuando el organismo carece de suficiente hierro para producir hemoglobina, la proteína responsable de transportar oxígeno en la sangre. En la población infantil, esta condición se manifiesta con síntomas como:
- Fatiga constante y debilidad física
- Palidez cutánea notable
- Bajo nivel de energía sostenido
- Dificultades de atención y concentración
Impacto profundo en el desarrollo integral
El hierro representa un micronutriente esencial para el desarrollo integral del niño, particularmente durante los primeros años de vida. Su carencia puede generar retrasos en el desarrollo psicomotor, ya que participa en procesos fundamentales del crecimiento cerebral como la mielinización, responsable de la correcta transmisión de los impulsos nerviosos. Cuando este proceso se ve comprometido, pueden presentarse dificultades en la coordinación motora y en la adquisición de habilidades cognitivas básicas.
En el plano cognitivo y emocional, la deficiencia de hierro también ejerce un impacto significativo. La alteración de neurotransmisores como la dopamina y la serotonina, claves para el aprendizaje, la memoria y la regulación emocional, puede traducirse en:
- Problemas de memoria y retención
- Dificultad para aprender nuevos conceptos
- Mayor irritabilidad y trastornos emocionales
- Menor capacidad de interacción social
En el entorno escolar, estas limitaciones pueden reflejarse directamente en bajo rendimiento académico y problemas de adaptación al sistema educativo.
Consecuencias adicionales en la salud infantil
A estos efectos se suma el impacto sobre el sistema inmunológico. La falta de hierro compromete las defensas del organismo, aumentando la susceptibilidad a infecciones recurrentes. En los niños con anemia, estas infecciones pueden derivar en complicaciones más graves si no se detectan y tratan oportunamente. Además, la literatura médica advierte que la deficiencia de hierro puede asociarse con otras condiciones como problemas cardiovasculares, síndrome de piernas inquietas y trastornos específicos de aprendizaje y atención.
Estrategias de prevención y tratamiento
Frente a este panorama, la prevención se convierte en la principal herramienta para proteger la salud y el futuro académico de los niños. Las recomendaciones parten de una alimentación equilibrada y rica en hierro, que incluya:
- Carnes rojas magras
- Legumbres como frijoles, lentejas y garbanzos
- Vegetales de hojas verdes oscuras
- Frutos secos y semillas
De igual forma, se sugiere evitar el consumo excesivo de sustancias que interfieren con la absorción del hierro, como los antiácidos, la leche en grandes cantidades y ciertos tipos de té.
En algunos casos, la estrategia preventiva o terapéutica puede requerir el uso de suplementos de hierro, ya sea de forma diaria o intermitente, siempre bajo supervisión médica especializada. El hierro pediátrico suele presentarse en gotas o jarabes y, para mejorar su absorción, se recomienda el uso de hierro bisglicinato quelato.
Llamado a la acción para padres y cuidadores
En este contexto, el llamado a los padres y cuidadores es claro: aprovechar las visitas de control médico para solicitar exámenes de laboratorio que permitan medir los niveles de hierro en los niños y detectar a tiempo posibles deficiencias. "En este inicio de ciclo escolar, la invitación a los padres es a cuidar de sus hijos, pues la detección y tratamientos oportunos de la deficiencia de hierro son fundamentales para su calidad de vida, un buen potencial académico y un óptimo desarrollo social", señaló el doctor Mario Merchán, gerente médico de P&G Health.
La compañía, a través de su división de salud, reiteró además su compromiso con la campaña 'Colombianas de Hierro', orientada a educar sobre los riesgos de la anemia y a promover hábitos saludables basados en información confiable. Como parte de esta iniciativa, se impulsa el uso de herramientas de autoevaluación como el Anemitest, un cuestionario virtual que permite identificar el nivel de riesgo de anemia en el núcleo familiar.
En un país donde las cifras de anemia infantil siguen siendo elevadas, el inicio de la temporada escolar se convierte en una oportunidad estratégica para reforzar mensajes de prevención y cuidado. Medir el hierro, mejorar la alimentación y acudir oportunamente al médico son acciones que, según advierten los expertos, pueden marcar la diferencia entre un año escolar lleno de obstáculos o uno con mejores condiciones para el aprendizaje y el desarrollo integral de los niños colombianos.