El brote de hantavirus detectado en un crucero que navegaba hacia la Península Antártica ha encendido las alertas sanitarias internacionales y ha puesto nuevamente sobre la mesa las diferencias entre esta enfermedad y el COVID-19. En entrevista con Sala de Prensa Blu, el infectólogo argentino Hugo Pizzi, de la Universidad Nacional de Córdoba, aseguró que el escenario actual “no representa un riesgo de pandemia”, aunque calificó la situación del barco como “un tropiezo epidemiológico”.
Origen y variantes del hantavirus
El especialista explicó que el hantavirus fue identificado originalmente en el río Hantan, en Corea, y que con el paso de los años surgieron múltiples variantes. La que actualmente genera preocupación corresponde a la llamada variante andina, presente en zonas de Chile y Argentina.
Formas de contagio del hantavirus
Pizzi señaló que el contagio tradicionalmente ocurre a través de un roedor conocido como “ratón colilargo”, cuyos fluidos pueden contaminar a los humanos. Sin embargo, recordó que investigaciones realizadas por la Universidad Nacional de Córdoba concluyeron que esta variante también puede transmitirse entre personas. “No es únicamente ratón-hombre, sino que el contagio es hombre-hombre”, afirmó el infectólogo.
Según explicó, los pasajeros que fallecieron posiblemente se contagiaron antes de abordar el crucero, tras haber estado en zonas andinas. Luego, durante el viaje, comenzaron a presentar síntomas respiratorios y pudieron transmitir el virus a otras personas. “Las vías respiratorias son infalibles para distribuir una enfermedad”, indicó el experto al explicar cómo las micropartículas expulsadas al hablar o toser pueden facilitar el contagio.
Diferencias clave con el COVID-19
El especialista insistió en que el hantavirus y el coronavirus son enfermedades “totalmente diferentes” y descartó comparaciones directas con la pandemia vivida en 2020. “Este no va a dar el disgusto que dio el coronavirus”, sostuvo Pizzi. Además, agregó que, aunque no existe una vacuna ni un tratamiento completamente efectivo, “esto es una cosa que sí se puede controlar”. El médico también aclaró que no existe riesgo de una pandemia global, ya que se trata de brotes que ocurren en contextos específicos y cerrados, como el crucero afectado.
Evacuación y seguimiento epidemiológico
Otro de los puntos abordados fue la evacuación de pasajeros en Tenerife y la dispersión de unas 30 personas que abandonaron el barco antes de conocerse oficialmente el brote. “Salieron despavoridas porque estaban aterrorizadas por miedo a enfermarse”, relató el infectólogo, quien aseguró que las autoridades deben localizar a esas personas para realizar seguimiento epidemiológico. Pizzi defendió las medidas de aislamiento y evaluación médica aplicadas a los pasajeros, aunque cuestionó la demora en la respuesta sanitaria. “Esto ha sido una odisea, un calvario para esa gente”, expresó.
Letalidad del hantavirus
Finalmente, el experto reiteró que la letalidad del hantavirus puede alcanzar entre el 30 % y 40 %, aunque destacó que muchos pacientes logran recuperarse si reciben atención médica desde las primeras etapas de la enfermedad.



