¿Seguiremos dormidos ante la transformación de la IA?
¿Seguiremos dormidos ante la transformación de la IA?

¿Seguiremos dormidos ante la transformación de la IA?

No pretendo ser apocalíptico ni catastrofista, pero sí realista. Sigo pensando que no estamos entendiendo el momento que vivimos como humanidad. Nuestras preocupaciones cotidianas nos impiden ver que estamos atravesando la transformación más importante de la historia, y que esto tendrá un impacto brutal en nuestras vidas. Para bien, si sabemos prepararnos. Para mal, muy mal, si continuamos como hasta ahora, ajenos a las señales que llegan a diario.

Meta y su estrategia de inteligencia artificial

Recientemente, el New York Times informó que la estrategia de inteligencia artificial de Meta está generando malestar entre sus 78.000 empleados. La empresa exige adoptar herramientas de IA e incluir su uso como factor en las evaluaciones de desempeño. Además, Meta lanzó un programa llamado Model Capability Initiative para rastrear lo que los empleados escriben, cómo mueven el ratón y qué ven en sus pantallas, con el objetivo de entrenar sus modelos de inteligencia artificial con datos de trabajo real. Cuando un ingeniero preguntó cómo desactivar el seguimiento, el CTO de la compañía, Andrew Bosworth, respondió sin rodeos: “No hay opción de salida en tu computador corporativo”.

El resultado ha sido predecible: los empleados comparten guías de despidos y memes nihilistas. Algunos ya no ven a Meta como un lugar para hacer carrera, mientras que otros buscan trabajo fuera o intentan ser despedidos para recibir indemnización. La empresa planea recortar cerca de 8.000 empleados (el 10 % de su planta) a partir del 20 de mayo, y ha cancelado más de 5.000 vacantes. Zuckerberg justifica los recortes en nombre de la eficiencia de la IA: con ella, un equipo de 10 puede hacer lo que antes requería grupos mucho más grandes.

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Un anticipo de lo que viene

Que quede claro: esto no le está sucediendo a empleados mediocres en empresas mediocres. Le ocurre a gente talentosa, con títulos de primer nivel, en Silicon Valley. Lo que pasa en Meta es un anticipo de lo que va a suceder en otras empresas a medida que incorporen IA en sus lugares de trabajo. Microsoft, Block y Coinbase ya anunciaron recortes similares. La ola no ha llegado a su cresta.

En Colombia, sin ir más lejos, Rappi ha convertido el aprendizaje del uso de la IA en una obligatoriedad para sus equipos, no como experimento, sino como condición de supervivencia empresarial. Esto es necesario y honesto: preparar a la gente para el mundo que viene, en lugar de hacerle creer que el mundo que existía va a seguir existiendo.

El gran problema: la falta de preparación

El gran problema es que ese mensaje no llega a los colegios, ni a las universidades, ni mucho menos a las casas. Los padres de los jóvenes de hoy se formaron en un mercado laboral donde estudiar una carrera era garantía suficiente. Esa ecuación ya no existe, pero nadie se los ha dicho con suficiente claridad. Los jóvenes, mientras tanto, permanecen encadenados al scroll infinito, ajenos a la transformación más radical del mercado laboral de la historia.

Las tareas que millones de recién egresados realizaban hace 20 años –redactar informes, analizar datos, atender clientes, revisar contratos– hoy las hace la IA, no solo más rápido, sino mejor y sin quejarse. Eso no es un argumento contra los jóvenes. Es un argumento a favor de que se preparen de verdad, ya, con urgencia.

¿Reconocerán el daño antes de que sea tarde?

El interrogante que queda abierto es si las empresas –y los colegios, y los gobiernos– van a reconocer el daño antes de que sea demasiado tarde. Porque una cosa es adaptarse en tiempo real, como están intentando hacer las empresas tecnológicas, aunque sea a los tropezones. Otra, muy distinta, es llegar tarde al partido con un diploma en la mano y descubrir que el partido ya terminó. Tal y como asegura el gerente general de Rappi, Matías Larks, se nos viene un mundo muy difícil. Y más si seguimos dormidos.

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