Tierras de los Castaño Gil pasan a damnificados por inundaciones en Córdoba
Tierras de paramilitares a damnificados en Córdoba

Tierras de los hermanos Castaño Gil se destinan a damnificados por inundaciones en Córdoba

En un hecho histórico que combina justicia social con respuesta a la emergencia climática, el Gobierno Nacional, a través de la Agencia Nacional de Tierras (ANT), ha recuperado el emblemático predio 'Doble Cero' junto a un bien rural adicional, antiguas propiedades de los hermanos paramilitares Fidel y Vicente Castaño Gil, para entregarlos a las familias campesinas que lo han perdido todo por las inundaciones en el departamento de Córdoba.

De centro paramilitar a esperanza para damnificados

Las 479 hectáreas recuperadas -370 correspondientes al predio 'Doble Cero' y 109 hectáreas adicionales- representan un cambio radical en su destino. Ubicadas en las veredas Jaraquiel y El Guineo de Montería, estas tierras funcionaron durante décadas como centros de mando de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), desde donde se planificó el despojo violento en la región Caribe.

"Estamos en el predio Doble Cero, un predio que hoy la ANT recupera para que la tierra cambie de manos, vuelva a la comunidad rural y sea el instrumento de reparación para las víctimas de las inundaciones", afirmó Juan Felipe Harman Ortiz, director de la ANT, durante el acto de entrega realizado con la participación de alias 'Mono Leche'.

Emergencia climática sin precedentes en Córdoba

La entrega ocurre en medio de una de las peores crisis climáticas que ha enfrentado Córdoba en los últimos años. Durante 18 días consecutivos, el desbordamiento sistemático del río Sinú, alimentado por dos frentes fríos que pasaron por el Caribe, ha dejado:

  • Más de 70.000 familias damnificadas
  • Miles de hectáreas de cultivos de pancoger bajo el lodo
  • La capital Montería declarada en calamidad pública
  • Barrios enteros anegados en la margen izquierda del río

El nivel del río Sinú superó sus cotas históricas, rompiendo jarillones y afectando zonas rurales de los municipios de las cuencas alta, media y baja del Sinú. La saturación de los suelos y la pérdida de viviendas han forzado al Distrito a buscar soluciones estructurales que saquen a la población de las riberas peligrosas.

Potencial agrícola excepcional

Los estudios técnicos de la Agencia Nacional de Tierras revelan que el terreno recuperado posee una capacidad agrológica del 97%, una cifra excepcional que garantiza seguridad económica para las familias reubicadas. Este potencial se aprovechará para proyectos de:

  1. Soberanía alimentaria con cultivos de cacao
  2. Proyectos avícolas y de piscicultura
  3. Reubicación digna con espacio para viviendas seguras fuera de la cota de inundación

Cronograma de reubicación en tres fases

El traslado de las familias damnificadas se realizará mediante un proceso cuidadosamente diseñado:

Fase 1: Caracterización y selección

  • Verificación del Registro Único de Damnificados (RUD)
  • Priorización de familias campesinas de veredas afectadas sin otras tierras
  • Inclusión de población con vocación agraria y víctimas del conflicto armado

Fase 2: Adecuación y parcelación

  • División de las 479 hectáreas en unidades agrícolas familiares
  • Instalación de servicios básicos provisionales
  • Delimitación de áreas de vivienda y producción

Fase 3: Asentamiento y capitalización

  • Traslado físico de las primeras 150 familias
  • Dotación de insumos agrícolas
  • Activación de líneas de crédito condonables

Estrategia integral de adaptación climática

Esta entrega en Montería representa solo la punta de lanza de una estrategia mayor anunciada por el Gobierno Nacional. El Ejecutivo se ha comprometido a recuperar 50.000 hectáreas de ciénagas en el departamento para que actúen como vasos reguladores naturales del agua.

El objetivo fundamental es que el río Sinú tenga espacio para crecer sin afectar centros poblados, devolviendo al ecosistema su función original. Se trata de una transición de un modelo de tierra para la muerte hacia un modelo de tierra para la vida, donde el antiguo fortín de la violencia se convierte en la balsa de salvamento ante el cambio climático.

Para los campesinos de Córdoba, que durante 18 días han visto sus enseres flotar en aguas negras, la entrega de las tierras de los Castaño es un acto simbólico de dimensiones históricas y urgentes, marcando un antes y un después en la relación entre justicia social y adaptación climática en Colombia.