Un incidente colonial: amenaza con daga a mestiza en Chanchón en 1650
Incidente colonial: amenaza con daga a mestiza en 1650

Un episodio violento en la Colombia colonial

En las vísperas del Domingo de Pentecostés del año 1650, específicamente durante la festividad del Espíritu Santo, ocurrió un incidente que revela las tensiones sociales de la época colonial. Dos hombres se presentaron en el rancho del cura doctrinero del pueblo de Chanchón, el bachiller Castro, donde se encontraban su hermana Inés, su sobrina Isabel y doña Manuela Príncipe, una mestiza casada descrita como "de buen ver".

El intento de entrega del mensaje

Uno de los visitantes actuaba como mensajero de Miguel de Vega y pretendía entregar un mensaje escrito a doña Manuela. Sin embargo, la mujer reaccionó con firmeza inmediata, exclamando: "¡no me lo dé!". Ante la insistencia del mensajero, doña Manuela elevó el tono de su rechazo: "¡Es usted un pícaro! Váyase enhoramala o le voy a dar con un palo".

La escalada de violencia

Francisco de la Vega, el otro hombre presente, respondió con ira ante la determinación de doña Manuela, quien se encontraba sola debido a la ausencia de su esposo. El agresor la tomó de las manos, desenvainó su daga y la amenazó directamente: prometió cortarle la cara y la lengua. Solo la intervención rápida de las otras mujeres, que lograron sujetar su brazo, y las reconvenciones de Miguel de Vega por las palabras desvergonzadas del energúmeno, evitaron que la situación terminara en tragedia.

La intervención de la justicia colonial

Posteriormente, el protector de naturales de la provincia de Vélez inició la causa judicial correspondiente. Después de escuchar cuidadosamente a todos los testigos, ordenó la captura del ofensor y el embargo de sus bienes. Este procedimiento reflejaba una época en que la real justicia de su Majestad no permitía que los agravios quedaran sin el castigo correspondiente, mostrando cierta efectividad en la aplicación de la ley colonial.

El misterio del mensaje no entregado

El contenido exacto del mensaje que Francisco de Vega intentó entregar a doña Manuela Príncipe permanece en el misterio histórico, ya que nunca llegó a manos de su destinataria. Sin embargo, considerando el contexto social de la época y las características descritas de los involucrados, es plausible especular que se trataba de una solicitud amorosa dirigida a una mestiza atractiva.

Doña Manuela probablemente era hija de una hermana del cacique guane de Chanchón con el segundo encomendero, Sebastián Quintero Príncipe. Este linaje mestizo combinaba el vigor híbrido que frecuentemente producía "bellos ejemplares", según las descripciones de la época. Por línea paterna, descendía de una familia conocida de Palos de la Frontera, cuyos miembros habían participado en la fundación de importantes ciudades coloniales como Popayán, Pamplona y Vélez.

Reflexiones históricas

Desafortunadamente, como ocurre con muchas historias interesantes del período colonial, este incidente no dejó suficientes huellas documentales para reconstruir todos sus detalles. Sin embargo, nos queda el recurso de la imaginación domada para enriquecer nuestra comprensión de la vida cotidiana en la Colombia del siglo XVII. Este episodio particular ilumina las complejas dinámicas de género, etnia y poder que caracterizaban las relaciones sociales en las comunidades coloniales, donde las mujeres mestizas como doña Manuela Príncipe debían navegar entre múltiples presiones y amenazas.