La guerra de Ucrania entra en su cuarto año con perspectivas cambiantes
El jueves 24 de febrero de 2022, Vladimir Putin inició una invasión relámpago contra Ucrania, confiando en una rápida toma de Kyiv. Los soldados rusos incluso llevaban uniformes de gala para la esperada marcha triunfal. Sin embargo, los errores de cálculo fueron monumentales y hoy, cuatro años después, las líneas del frente se están moviendo, aunque a un costo humano devastador con miles de muertes diarias tanto rusas como ucranianas.
Apoyo internacional limitado y contradicciones
Mientras muchos en el mundo expresan indignación por las atrocidades rusas, el apoyo concreto a Ucrania sigue siendo limitado. Los europeos, por ejemplo, denuncian la agresión pero se muestran cautelosos al liberar fondos rusos confiscados, especialmente en Bélgica, citando posibles demandas futuras. Alemania retiene sus potentes misiles Taurus y Estados Unidos no ha proporcionado los famosos Tomahawk, decisiones que reflejan más voluntad política que capacidad técnica.
La posición flexible de Zelenski
El presidente Volodymyr Zelenski ha demostrado una notable flexibilidad hacia el futuro, siempre que se garantice la supervivencia de Ucrania como nación. Contempla convocar elecciones presidenciales y un referéndum para ratificar cualquier acuerdo de paz con Rusia antes del verano, pero insiste en que "la seguridad debe estar garantizada para que todo lo demás sea posible".
Zelenski está dispuesto a celebrar ambas votaciones el mismo día, lo que podría aumentar la participación ciudadana. Según sus estimaciones, se necesitarían apenas 60 días de preparativos y un alto al fuego para realizar el referéndum. Sin embargo, estas iniciativas podrían verse frustradas nuevamente por la intransigencia de Putin.
La situación militar y económica
Las industrias extractivas rusas, especialmente la petrolera, enfrentan dificultades crecientes debido a los ataques ucranianos, a pesar de no contar con los misiles más avanzados que sus aliados prometieron. En los frentes de batalla, Rusia recurre cada vez más a mercenarios extranjeros para compensar sus enormes pérdidas humanas.
Según Bloomberg, las bajas rusas superan el número de nuevos reclutas, lo que ha llevado al reclutamiento engañoso de combatientes de Corea del Norte, India, Pakistán, Nepal, Cuba, Nigeria y Senegal. El ministro de Defensa británico estima que solo de Corea del Norte hay unos 17.000 soldados luchando del lado ruso. En contraste, más de 7.000 colombianos combaten en apoyo de Ucrania.
Perspectivas ucranianas y responsabilidad internacional
Tres cuartas partes de los ucranianos creen que su país puede ganar la guerra si se mantienen e intensifican las sanciones contra Rusia y continúa la ayuda económica y militar. Una proporción similar está de acuerdo en negociar el fin del conflicto, siempre que Ucrania no sufra mutilaciones territoriales significativas.
La guerra ha expuesto la irresponsabilidad de líderes que inician conflictos impulsivamente, confiando en victorias fáciles sin considerar las consecuencias a largo plazo. Mientras tanto, la vanidad de los sátrapas sigue naufragando en sangre y bombas, con un pueblo ucraniano demostrando una resistencia extraordinaria frente a la agresión.



