Xi Jinping redefine los criterios de evaluación para funcionarios chinos
Una bombilla, un artículo tan cotidiano y aparentemente insignificante, se ha convertido en un símbolo de lo que constituye una verdadera buena gobernanza según la visión del presidente chino Xi Jinping. Hace casi cuatro décadas, mientras ejercía como jefe del Partido en la empobrecida prefectura de Ningde, en la provincia de Fujian, Xi señaló a los funcionarios locales que garantizar necesidades básicas como bombillas y jabón para los habitantes de áreas remotas era también una medida de gobernanza efectiva.
Una campaña para transformar la mentalidad burocrática
A finales de febrero, el Comité Central del Partido Comunista de China, con Xi Jinping en su núcleo, lanzó una campaña de estudio que se extenderá hasta julio, dirigida específicamente a funcionarios de distritos y niveles superiores. El objetivo fundamental es revisar y corregir las percepciones erróneas sobre los méritos administrativos que han llevado a proyectos vanidosos, riesgos ocultos, cargas pesadas para comunidades locales y descontento público.
"La eficacia, en constante mejora, de la autogobernanza del Partido, es la garantía suprema para el desarrollo económico y social", afirmó Xi durante la presentación de esta iniciativa, que representa el esfuerzo más reciente para fortalecer la autogobernanza del Partido.
El pueblo como prioridad fundamental
Un propósito central de la campaña es erradicar la tendencia entre algunos funcionarios de sacrificar el bienestar público para embellecer sus historiales personales. Xi ha condenado específicamente prácticas como el despilfarro de fondos para pintar fachadas en zonas rurales que apenas han superado la pobreza, calificando estas acciones como "fútiles y constituyen un desperdicio de fondos públicos".
El presidente chino ha establecido un claro contraste entre dos tipos de funcionarios problemáticos: aquellos que actúan con imprudencia buscando resultados inmediatos, y aquellos que optan deliberadamente por la inacción para evitar responsabilidades. Contra ambos, Xi ha presentado el ejemplo de Jiao Yulu, un humilde jefe del Partido en el distrito rural de Lankao durante los años 60, quien trabajó incansablemente para combatir tormentas de arena, inundaciones y salinización del suelo, falleciendo antes de ver los resultados completos de sus esfuerzos.
Marco institucional y criterios de selección
Xi ha enfatizado que, además de fomentar la mentalidad correcta, es esencial fortalecer los sistemas que limiten y supervisen el ejercicio de las funciones públicas. Para estimular al funcionariado a asumir responsabilidades, se han establecido claros requisitos de selección y nombramiento basados en el principio de las "tres distinciones", que diferencia entre errores cometidos con buenas intenciones reformistas y abusos deliberados de la disciplina.
"Los funcionarios deben ser seleccionados y promovidos en función de lo que han hecho, lo que han logrado y si su trabajo es reconocido tanto por el Partido como por el pueblo", explicó Xi en declaraciones publicadas por la revista Qiushi, publicación insignia del Partido.
Proceder desde la realidad y perspectiva a largo plazo
La campaña subraya la necesidad de actuar desde la realidad y respetar las leyes objetivas, criticando prácticas como la replicación ciega de éxitos ajenos o la persecución de tendencias industriales sin considerar las condiciones locales. Xi ha comparado frecuentemente la toma de decisiones con encontrar la llave correcta para cada cerradura, rechazando soluciones únicas para todos los contextos.
Este enfoque pragmático se refleja en las políticas energéticas de China, donde se busca un equilibrio entre la transición ecológica y la garantía de estabilidad en el suministro energético. "Llenar primero el estómago y luego comer bien", advirtió Xi contra prácticas demasiado idealistas durante una visita a Chongqing en 2024.
La perspectiva a largo plazo es otro pilar fundamental de la nueva visión sobre méritos administrativos. Xi ha enfatizado repetidamente que lo realmente importante es servir a los intereses a largo plazo del país, no buscar reconocimiento personal o aplausos inmediatos. Esta filosofía se ha aplicado en áreas como la preservación del patrimonio cultural y la protección ambiental, donde los beneficios pueden tardar décadas en manifestarse completamente.
Los planes quinquenales como herramienta de gobernanza
La campaña se lanza justo antes del despliegue del XV Plan Quinquenal (2026-2030), el penúltimo en el impulso de China por lograr básicamente la modernización para 2035. Xi ha destacado que "la formulación científica y la implementación sostenida de los planes quinquenales es una experiencia importante de gobernanza de nuestro Partido y una ventaja política clave del socialismo con características chinas".
Los 109 proyectos importantes incluidos en el nuevo plan quinquenal abarcan múltiples áreas clave de la modernización china, con una parte considerable centrada en el desarrollo de nuevas industrias y sectores emergentes diseñados para sentar las bases del futuro desarrollo económico y bienestar poblacional.
Alexander Davey, analista del Instituto Mercator para Estudios de China con sede en Berlín, explicó que los planes quinquenales actúan como una brújula para los cuadros del Partido y funcionarios gubernamentales, señalándoles cómo deben trabajar y qué necesitan lograr.
Esta transformación en la concepción de los méritos administrativos representa un cambio fundamental en la cultura de gobernanza china, priorizando resultados sostenibles y bienestar poblacional sobre logros inmediatos y visibles, con implicaciones profundas para el desarrollo del país en las próximas décadas.



