Día de la Visibilidad Trans en Colombia: derechos reconocidos pero limitados en Santander
Visibilidad Trans: derechos reconocidos pero limitados en Santander

Día Mundial de la Visibilidad Trans: Colombia avanza en leyes pero enfrenta realidades contradictorias

El 31 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Visibilidad Trans, una fecha que en Colombia destaca una paradoja significativa: mientras la Corte Constitucional ha establecido un marco robusto de protección para las personas transgénero, la aplicación efectiva de estos derechos sigue siendo limitada en territorios como Santander, donde persisten la violencia, la discriminación y la exclusión sistemática.

Violencia desproporcionada contra mujeres trans en Santander

Las mujeres transgénero cargan con el peso más severo de esta realidad. Según Diego Ruíz Thorrens, miembro de la Corporación Conpazes, desde la pandemia se han intensificado múltiples formas de violencia en Bucaramanga y diversos municipios santandereanos. "Las nuevas dinámicas asociadas al microtráfico y narcotráfico han provocado casos en los que mujeres trans son violentadas, incluso sexualmente, por actores vinculados a economías ilegales", revela Ruíz.

La situación se agrava en municipios como Barrancabermeja y Piedecuesta, donde se han identificado casos de trata de personas. Camil Rojas, cofundadora de la Red Trans de Santander, añade que no existe un registro consolidado de estas violencias, ya que las instituciones no incluyen variables sobre identidad de género en sus formularios, manteniendo un peligroso subregistro.

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Avances legales frente a barreras estructurales

Colombia cuenta con un marco legal avanzado gracias a sentencias como la T-063 de 2015 y T-918 de 2012, donde la Corte Constitucional reafirmó principios fundamentales:

  • Autodeterminación de la identidad de género
  • No discriminación por identidad de género
  • Acceso efectivo a servicios de salud para afirmación de género

Sin embargo, Ruíz señala que "en algunos casos, incluso el Estado termina siendo un agente revictimizante, ya sea por omisión o por acciones directas de discriminación".

Exclusión laboral y educativa: círculos de vulnerabilidad

El acceso al empleo formal representa una de las principales deudas con la población trans. Muchas personas terminan en trabajos informales o precarizados no por elección, sino por factores estructurales:

  1. Baja escolaridad y discriminación en procesos educativos
  2. Discriminación en procesos de selección laboral
  3. Falta de políticas laborales inclusivas en empresas e instituciones

Ruíz destaca que desde el Observatorio en Santander han documentado historias de mujeres trans que ejercen trabajo sexual pero aspiran a formarse en estética o profesiones como trabajo social, derecho o psicología. "Muchas no han terminado la primaria y, en algunos casos, ni siquiera el preescolar, lo que limita significativamente sus oportunidades", explica.

Barreras en el sistema de salud colombiano

Aunque el acceso a la salud está reconocido legalmente, persisten obstáculos significativos. Las personas trans enfrentan procesos largos y patologizantes para acceder a tratamientos como terapia hormonal o cirugías de afirmación de género. "Para lograr estos procedimientos las personas trans suelen ser sometidas primero a psicología y psiquiatría, lo que deshumaniza la decisión y retrasa todo", afirma Ruíz.

Esta situación lleva en muchos casos a prácticas riesgosas como la automedicación o aplicación de sustancias no seguras, aumentando los riesgos para la salud de la comunidad trans.

Identidad legal: avances con limitaciones prácticas

Colombia permite el cambio de nombre y componente sexo en documentos de identidad mediante escritura pública ante notaría, gracias al Decreto 1227 de 2015. El proceso incluye:

  • Acudir a una notaría para elaborar escritura pública
  • Presentar copia del registro civil y cédula de ciudadanía
  • Firmar la escritura manifestando voluntad libre
  • Registrar el cambio y actualizar documentos en Registraduría

Sin embargo, Ruíz observa que sigue siendo un proceso costoso, largo y poco accesible, especialmente para personas en situación de vulnerabilidad. Además, en municipios pequeños existe desconocimiento sobre estas rutas, limitando aún más el acceso a este derecho fundamental.

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Respuesta institucional y rol de organizaciones sociales

Las rutas de atención para casos de violencia incluyen líneas como el 155 para violencias basadas en género y el 123 para emergencias, junto con estrategias como SALVIA del Ministerio de Igualdad y Equidad. Sin embargo, las organizaciones sociales terminan asumiendo roles que deberían corresponder a instituciones como el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.

"Esta falta de respuesta institucional también se extiende a otras poblaciones vulnerables, como personas adultas mayores, que encuentran en estas organizaciones uno de los pocos espacios de apoyo", manifiesta Ruíz.

Visibilidad más allá del simbolismo

Mientras el 20 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Memoria Transexual para recordar a víctimas de crímenes de odio, el 31 de marzo busca celebrar la vida y resiliencia de quienes siguen en pie. "La población trans es una minoría, pero enfrenta violencias desproporcionadas. Por eso, la visibilidad no puede ser solo simbólica", enfatiza Ruíz.

Rojas concluye que se necesitan acciones afirmativas concretas: "Garantías plenas de derechos, empleo, becas y oportunidades que contribuyan al bienestar de las personas trans, para que la vulneración constante deje de ser una condición normalizada en sus vidas".