El nuevo modelo de Trump en salud global: cofinanciación bilateral y riesgos de colonialismo de datos
Trump cambia cooperación en salud por cofinanciación y acceso a datos

Trump desmantela la cooperación tradicional en salud global e implementa nuevo modelo bilateral

Durante el último año, la administración de Donald Trump desmontó completamente la arquitectura tradicional de cooperación en salud global que había caracterizado la política exterior estadounidense durante décadas. Esta transformación radical incluyó la disolución de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la retirada del país de la Organización Mundial de la Salud (OMS), decisiones que generaron impactos significativos en sistemas de salud alrededor del mundo.

Un enfoque transaccional que llega a América Latina

Lo que ha recibido menos atención pública es el mecanismo con el que la administración Trump sustituyó el esquema tradicional de donaciones y asistencia técnica. Se trata de un modelo de cofinanciación bilateral basado en memorandos de entendimiento que responde a la estrategia global de salud anunciada por la Casa Blanca en septiembre pasado.

Esta política exterior en materia de salud es marcadamente transaccional, siguiendo la misma lógica que la agenda comercial de la administración. Aunque las críticas históricas a USAID son conocidas, la retirada abrupta de fondos estadounidenses tuvo consecuencias inmediatas: debilitamiento de sistemas de salud, cierre de clínicas, pérdida de empleos en el sector sanitario y, lo más grave, un aumento documentado de muertes evitables.

Los memorandos bilaterales: cifras y cuestionamientos

El nuevo esquema de memorandos bilaterales establece compromisos de cofinanciación y obligaciones específicas para los países socios. Hasta la fecha, se han firmado más de veinte acuerdos que superan los veinte mil millones de dólares en compromisos hasta el año 2030.

Sin embargo, surgen dudas fundamentales sobre este modelo:

  • La capacidad real de algunos países para cumplir con las contrapartidas financieras exigidas
  • La sostenibilidad a largo plazo de los objetivos acordados
  • La redefinición de prioridades sanitarias nacionales

Realineación de prioridades y riesgos para la soberanía

Los países socios se ven presionados a alinear sus limitados presupuestos sanitarios con las prioridades de Washington, particularmente en materia de seguridad sanitaria, en detrimento de áreas tradicionales de salud pública como la planificación familiar o la salud materno-infantil.

Pero existe un ángulo adicional que merece especial atención: el lugar que ocupan los datos de los sistemas públicos de salud en estos acuerdos bilaterales.

El caso africano: colonialismo de datos en debate

Aunque muchos países africanos ya han firmado estos memorandos, los cuestionamientos en Zambia y Zimbabue han generado un debate crucial. En el caso de Zambia, la filtración de un borrador reveló cláusulas que condicionan la financiación no solo a metas obligatorias y concesiones vinculadas a sectores estratégicos, sino también a:

  1. La entrega de datos sanitarios más allá del plazo del acuerdo
  2. La digitalización de los sistemas de salud según especificaciones estadounidenses

Críticos califican estos acuerdos como "explotación descarada", donde se instrumentaliza la ayuda internacional, se presentan riesgos significativos para la soberanía nacional y se facilita la extracción de datos en beneficio de una potencia extranjera. En esencia, denuncian lo que llaman colonialismo de datos.

Los datos sanitarios como recurso estratégico

En este contexto, es crucial recordar que las inteligencias artificiales y las tecnologías médicas avanzadas dependen de grandes volúmenes de datos para su desarrollo y entrenamiento. Las normas estadounidenses imponen restricciones significativas para el acceso a los datos de su propia ciudadanía, lo que convierte a los sistemas públicos de salud de países en desarrollo en una fuente atractiva para:

  • La industria tecnológica estadounidense
  • La industria farmacéutica internacional
  • Las compañías de seguros y reaseguros

América Latina: la expansión del modelo

La expansión de esta estrategia hacia América Latina ya es un hecho confirmado. Panamá anunció recientemente la firma de un memorando de entendimiento, mientras que otros medios reportan acuerdos similares con República Dominicana, Guatemala y El Salvador.

Fiel a su enfoque transaccional, la administración Trump entrelaza política sanitaria, estrategia geopolítica e intereses empresariales estadounidenses. Aunque superficialmente se presenta como una discusión sobre salud pública, en el fondo se trata de un debate mucho más amplio sobre soberanía, derechos digitales y dependencia tecnológica.

Preguntas críticas para el futuro

En la víspera de elecciones legislativas en varios países, cuando la salud está en el foco del debate público, surgen preguntas fundamentales:

  • ¿Qué margen real de autonomía conservan los países signatarios para definir sus prioridades en salud?
  • ¿Qué garantías existen respecto del uso, gobernanza y eventual explotación de los datos sanitarios de la población?
  • ¿Estamos ante una nueva forma de dependencia tecnológica y regulatoria?
  • ¿Tendrán más acceso a nuestros datos las empresas estadounidenses que nuestros propios investigadores nacionales?
  • ¿Cuáles son las opciones de negociación reales para los países que quieren proteger sus sistemas de salud sin comprometer soberanía y derechos a largo plazo?

La digitalización de los sistemas de salud, previsiblemente vinculada a procesos contractuales con empresas estadounidenses, podría profundizar las brechas de acceso en países con baja conectividad. Además, al condicionar el apoyo financiero al acceso a datos del sistema, se abren las puertas a información de alto valor estratégico: historias clínicas completas, respuestas a tratamientos específicos, estadísticas epidemiológicas detalladas y patrones de enfermedad.