¿Podría surgir una Delcy Rodríguez cubana? Negociaciones secretas entre EE.UU. y Cuba en medio de crisis energética
Negociaciones secretas EE.UU.-Cuba en crisis energética: ¿Delcy Rodríguez cubana?

¿Podría emerger una Delcy Rodríguez cubana? Las negociaciones discretas entre Estados Unidos y Cuba mientras la isla enfrenta asfixia energética

Tras la caída fulminante de Nicolás Maduro y el viraje estratégico que siguió en Caracas, la pregunta que ha comenzado a circular con insistencia en Washington es si Cuba será la próxima en la lista del presidente Donald Trump. Catalogándola de "nación fallida", el republicano llamó el lunes a La Habana a hacer un acuerdo con Estados Unidos, aunque descartó -de momento- una operación de cambio de régimen.

1. Asfixia energética contra Cuba: el talón de Aquiles de Díaz-Canel

El pasado 29 de enero Trump firmó una orden ejecutiva titulada "Enfrentando las amenazas del gobierno cubano a EE. UU." en la que declaró al régimen de La Habana como "una amenaza inusual y extraordinaria" para la seguridad nacional y la política exterior estadounidense. El documento no solo endurece el tono, sino que anuncia un sistema de aranceles y sanciones contra los países que suministren petróleo a la isla.

En la práctica, la medida apunta al talón de Aquiles del gobierno de Miguel Díaz-Canel: su dependencia energética. Tras la captura de Maduro y la intervención estadounidense en la industria petrolera venezolana, Cuba perdió a su principal proveedor de crudo subsidiado. Bajo la presión de Washington, varios aliados regionales han reducido o suspendido sus envíos.

La isla ya advirtió que enfrenta una escasez crítica de combustible para sostener servicios básicos, desde el transporte aéreo hasta los hospitales y las plantas eléctricas. A su vez, la ONU ha alertado sobre un posible "colapso humanitario" si no se restablecen los suministros.

2. Las negociaciones discretas entre Estados Unidos y el régimen cubano

A la par de la presión pública, han surgido versiones de negociaciones discretas entre las partes. "Hay conversaciones con algunos muy altos cargos dentro del régimen cubano. Otros no están enterados", insinuó recientemente el jefe de la misión diplomática estadounidense en La Habana, Mike Hammer.

La frase recordó lo ocurrido en Venezuela, donde, según distintas fuentes, contactos reservados terminaron facilitando una transición tutelada. ¿Podría emerger una Delcy Rodríguez cubana? Es, por ahora, terreno de especulación.

"Cuba siempre ha estado en la lista y con lo de Venezuela se envió un poderoso mensaje a otros países de la región. Aunque la mano de Cuba en este momento es débil, lo que no sabemos es cuál es exactamente el objetivo de la administración ni qué está intentando negociar", explica Anita Kellog, profesora asistente en la Universidad para la Defensa Nacional, en Washington.

3. Ausencia de un mecenas extranjero para Díaz-Canel y la presión interna a Trump

Una debilidad que es palpable. A diferencia de crisis anteriores, como el llamado "Periodo Especial" tras la caída de la Unión Soviética, hoy la isla carece de un mecenas externo. Rusia está concentrada en Ucrania, China quiere evitar una confrontación directa con Washington en el Caribe, México ha enviado ayuda humanitaria pero suspendido envíos de petróleo.

Como lo pone Robert Munks, jefe de análisis para las Américas en Verisk Maplecroft, "Cuba está más vulnerable que nunca". Con Venezuela bajo nueva órbita, con aliados caribeños cautelosos y con una isla al borde de una crisis energética sin precedentes, Washington percibe que el margen de maniobra de La Habana se estrecha.

María Isabel Puerto Riera, docente de la Universidad de Colorado, apunta a la política interna estadounidense como otro factor determinante. "Hay personas presionando a Trump para que haga algo similar a lo de Venezuela. Él sabe que puede hacerlo sin grandes consecuencias y que sería celebrado por los cubanoamericanos. En un año electoral, eso es significativo", sostiene.

4. Trump versus Rubio: ¿concesiones concretas o un cambio de régimen en Cuba?

Sin embargo, Cuba no es Venezuela. No posee las mayores reservas de petróleo probadas del mundo. Lo que sí tiene, aunque menos visible, son yacimientos relevantes de minerales críticos, incluida una de las mayores reservas de cobalto, un insumo clave para las baterías de vehículos eléctricos.

En ese sentido, William LeoGrande y Peter Kornbluh plantean que la estrategia de máxima presión podría buscar concesiones concretas, como una apertura económica a empresas estadounidenses, restricciones a la cooperación militar con Rusia y China, y compensaciones por las propiedades expropiadas tras la revolución.

Según los expertos, Trump no buscaría necesariamente un "colapso inmediato" sino un rediseño de la relación y destacan matices notorios entre Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, un hijo de exiliados cubanos y defensor histórico del cambio de régimen.

"Rubio quiere ver derrocado al régimen. Trump probablemente preferiría algún tipo de acuerdo sin un colapso total, porque eso podría desatar una nueva crisis migratoria", advierten, recordando que cada crisis económica severa en la isla ha derivado en oleadas migratorias hacia Florida.

El embargo, vigente desde 1962, ya ha moldeado durante décadas la vida cotidiana de los cubanos. La nueva ofensiva energética profundiza esa asfixia. El gobierno de Díaz-Canel ha reducido las jornadas laborales, cerrado instalaciones turísticas y racionado el combustible para sectores estratégicos.

"Rendirse no es una opción", declaró recientemente el presidente cubano al hablar de la amenaza estadounidense, pero dejando también la puerta abierta para dialogar "sin presiones ni precondiciones".

El interrogante central es si la presión derivará en implosión, en una transición pactada o en un simple endurecimiento del statu quo. Eric Hershberg, politólogo de American University, advierte que el régimen cubano es un aparato "altamente institucionalizado, con servicios de inteligencia sofisticados y liderazgo colectivo".

A diferencia del "chavismo", sostiene, no hay evidencia clara de fisuras internas explotables. "Estados Unidos no va a encontrar fácilmente a la 'Delcy Rodríguez cubana", coincide LeoGrande.

Mientras tanto, la administración Trump parece convencida de que el contexto regional le resulta favorable. La pregunta no es solo si Cuba está en la lista, sino a qué le está apostando Trump. ¿Un cambio de régimen? ¿Un acuerdo que modifique la relación bilateral sin derrumbar el sistema? ¿O una prolongada partida de ajedrez en la que la presión máxima busque concesiones graduales?

Por ahora, lo único claro es que tras seis décadas de confrontación intermitente la relación entre Washington y La Habana ha entrado en una nueva fase de alta intensidad cuyo desenlace, sea transición, pacto o resistencia, tendrá implicaciones no solo para los 11 millones de cubanos en la isla, sino también para el equilibrio político del hemisferio y para el legado del presidente Trump que ha decidido volver a jugar fuerte en el Caribe.