La devastadora fiebre del oro que está destruyendo el río Saldaña en el sur de Tolima
Un sobrevuelo realizado por EL TIEMPO con apoyo de la Fuerza Aeroespacial revela un panorama desolador en el río Saldaña, el afluente más importante del sur del departamento de Tolima. A lo largo de aproximadamente 15 kilómetros, decenas de mineros ilegales están socavando las orillas con maquinaria pesada, utilizando mercurio y estableciendo campamentos visibles a simple vista, en una actividad que ha desatado una verdadera fiebre del oro en la región.
Impacto ambiental y sanitario sin precedentes
Según Olga Lucía Alfonso, directora de la Corporación Autónoma del Tolima (CorTolima), la autoridad ambiental en la zona, ya se evidencia una amplia pérdida de la cobertura vegetal y la contaminación de las aguas con sustancias tóxicas como el mercurio. Este metal pesado no solo está dañando gravemente la flora y fauna local, sino que también representa un riesgo significativo para la salud de las personas que dependen del río para su consumo y actividades diarias.
La situación ha escalado rápidamente: hace menos de un año, alrededor de 3.500 mineros llegaron desde distintos puntos del país para explotar ilegalmente el río Saldaña, según datos de la Gobernación del Tolima. Lo que antes se hacía artesanalmente con batea y pala, ahora se realiza a gran escala con retroexcavadoras y otros equipos pesados, dejando a su paso cráteres llenos de agua contaminada y un paisaje devastado.
Respuesta de las autoridades y desafíos en la lucha contra la minería ilegal
Las autoridades ambientales y de seguridad enfrentan serias dificultades para contener este fenómeno. En el último semestre de 2025, CorTolima ha realizado cinco operativos, incautando maquinaria y abriendo más de 75 procesos sancionatorios por extracción ilegal de oro. Sin embargo, los mineros suelen presentar documentos que justifican supuestos proyectos legales, y cuando el Ejército Nacional llega a verificar, muchos ya se han ocultado, complicando las intervenciones.
Además, se han registrado amenazas contra funcionarios y uniformados que intentan realizar operativos, lo que evidencia la peligrosidad y la organización detrás de esta actividad ilícita. Detrás del negocio aparece la sombra de las disidencias lideradas por Néstor Gregorio Vera, cuyo Bloque Central Isaías Pardo tendría injerencia en la zona, así como la figura de Jhan Carlos Rodríguez Masmela, alias "Chapolo", señalado de coordinar la expansión criminal en varios municipios del sur tolimense.
Crisis social y económica derivada de la minería ilegal
La bonanza del oro ha traído consigo una profunda crisis social en la región. Jóvenes han abandonado las labores agrícolas y ganaderas tradicionales para dedicarse a la extracción, mientras han aumentado problemas como la prostitución, el consumo de alcohol y las enfermedades. En enero, el municipio de Ataco fue el más afectado por fiebre amarilla en el departamento, con 27 contagios y 10 muertes, un claro indicador de las condiciones sanitarias precarias generadas por esta actividad.
Expertos advierten que la minería ilegal está consolidando un control territorial paralelo al Estado, con réditos económicos que no benefician a los ciudadanos locales, quienes, por el contrario, están perdiendo metro a metro su río Saldaña. A pesar de que Tolima era considerado uno de los departamentos con mayor formalización minera según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, la magnitud actual de la actividad ilegal supera ampliamente las cuatro concesiones legales registradas, convirtiendo la zona en un nuevo foco nacional de este flagelo.
En resumen, la minería ilegal en el sur de Tolima no solo está depredando el medio ambiente, sino que también está generando graves consecuencias sociales, económicas y de seguridad, requiriendo una respuesta coordinada y firme por parte de las autoridades para proteger este vital recurso hídrico y a las comunidades que dependen de él.