La Doctrina Donroe: La nueva estrategia de seguridad de EE.UU. que redefine su relación con América Latina
Doctrina Donroe: Estrategia de EE.UU. que impacta a América Latina

La Doctrina Donroe: El nuevo marco de seguridad estadounidense que redefine las relaciones hemisféricas

Un escenario de competencia internacional donde prevalece quien ostenta mayor poderío constituye el eje central de la renovada Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, divulgada a finales de 2025. Conocida actualmente como Doctrina Donroe, este documento establece de manera explícita los parámetros mediante los cuales Washington interactúa con el mundo, proporcionando un marco analítico fundamental para comprender las recientes movilizaciones en el sur del continente americano.

Principios fundamentales de la estrategia estadounidense

Los postulados que sustentan esta estrategia resultan profundamente reveladores. La consigna "paz a través de la fuerza" sostiene que la coerción representa el elemento superior para disuadir adversarios y el medio más efectivo para alcanzar el cese de confrontaciones armadas. Paralelamente, el principio de "balance de poder" busca impedir que cualquier nación alcance un nivel de dominancia que pueda amenazar los intereses estadounidenses.

Igualmente significativo resulta el principio de "reciprocidad", que establece una tolerancia cero frente a situaciones de aprovechamiento unilateral, desequilibrios comerciales o prácticas económicas desiguales. Estos tres pilares conforman la base filosófica sobre la cual Estados Unidos construye su nueva aproximación geopolítica.

América Latina como geografía estratégica clave

En este marco conceptual, el sur del continente americano emerge como una geografía de importancia crítica donde, según la lógica de acumulación de poder, se requiere restaurar la preeminencia estadounidense y asegurar el acceso estratégico. La estrategia niega explícitamente que competidores no hemisféricos posean la capacidad de desplegar fuerzas amenazantes o controlar activos de valor estratégico en la región.

En términos prácticos, la Doctrina Donroe pretende reactivar un "cordón sanitario" alrededor de las Américas, garantizando que ni China ni Rusia desarrollen capacidades operativas o económicas suficientes para amenazar a Estados Unidos desde su propio vecindario. La hoja de ruta señala la necesidad de alinear a los países de la región para crear un nivel de estabilidad tolerable, utilizando como pretexto la atención a temas como:

  • Migración irregular
  • Narcotráfico y crimen organizado
  • Desarrollo de economías locales

Para lograr estos objetivos, el arsenal de herramientas incluye desde diplomacia coercitiva y despliegues en aguas internacionales hasta sanciones económicas e incluso incursiones militares en estados no alineados con los intereses estadounidenses.

Impacto concreto en Colombia

En el caso colombiano, la materialización de la Doctrina Donroe ha sido particularmente contundente. El país enfrentó amenazas arancelarias cuando el presidente Gustavo Petro se negó a recibir personas deportadas desde Estados Unidos, experimentó operaciones que desdibujaron su soberanía en el Pacífico, y confrontó la posibilidad de una intervención militar similar a la ocurrida en Venezuela.

La reunión del 3 de febrero entre ambos mandatarios confirmó un patrón de sometimiento que se manifiesta en lo que algunos analistas denominan "matrícula condicional" para Colombia. Este estatus, otorgado tras el encuentro con el presidente Donald Trump y reforzado por presiones públicas de figuras como el senador Bernie Moreno, no constituye meras anécdotas diplomáticas sino la validación fáctica de la doctrina en acción.

La inminente reactivación de fumigaciones con glifosato y programas de erradicación forzada, políticas que el gobierno Petro había prometido superar por considerarlas ineficaces, no responde a un cambio de convicción técnica sino a un acto de supervivencia política ante la asfixia económica. Colombia acepta cumplir con los mandatos de la Doctrina Donroe porque la amenaza de desestabilización económica y política apunta directamente a su soberanía nacional y a la cooperación para el desarrollo.

La realidad detrás de la narrativa

Reducir esta obsesión de Washington por asegurar el territorio latinoamericano a los flujos de cocaína o a viejos fantasmas ideológicos representaría un error de análisis fundamental. La narrativa de la "guerra contra las drogas" o la "lucha contra el comunismo" funciona hoy más que nunca como una cortina de humo que oculta realidades más pragmáticas y preocupantes.

La realidad subyacente revela que el sistema económico hegemónico enfrenta escasez de insumos para mantener su funcionamiento. En última instancia, la Doctrina Donroe responde a una reconfiguración profunda de las interacciones globales. Ante el evidente desplazamiento de la hegemonía hacia otras potencias y latitudes, y consciente de que pierde terreno en la balanza de poderes global, Washington opta por atrincherarse en su región inmediata.

Este movimiento no constituye un acto de fuerza expansiva sino un reflejo defensivo: asegurar el "patio trasero" y sus recursos estratégicos representa la única forma de garantizar la supervivencia de la influencia estadounidense en un mundo cada vez más multipolar. La Doctrina Donroe marca así un punto de inflexión en las relaciones interamericanas, donde la coerción reemplaza progresivamente a la cooperación como principio rector de la política exterior de Washington hacia la región.