El zoológico nacional: Therians, política y la bestialidad de la corrupción colombiana
Therians y política: el zoológico nacional colombiano

El fenómeno therian y su reflejo en la fauna política colombiana

En los últimos tiempos ha rugido con fuerza el movimiento therian, una corriente que ha cruzado fronteras desde Europa y Estados Unidos hasta arraigarse en Colombia. Jóvenes que experimentan una conexión psicológica y emocional profunda con los animales, adoptando sus características, practicando quadrobics (caminar a cuatro patas) y buscando expresar identidades no humanas. Cada individuo es libre en sus creencias, siempre que no interfiera con las libertades ajenas. Alguien puede sentirse perrito, y eso es respetable, mientras no confundan a los demás con simples árboles del paisaje.

Un fenómeno que requiere análisis social

Este movimiento plantea interrogantes que sociólogos y psicólogos deben abordar: ¿existe un malestar social subyacente? ¿Qué visibilidad buscan estos jóvenes? ¿Qué vacíos del Homo sapiens los impulsan hacia estas manifestaciones identitarias? El mundo se ha convertido en una verdadera animalandia, donde las referencias zoomorfas abundan en todos los ámbitos de la cultura.

La fauna en el deporte y la cultura popular

Desde los superhéroes universales como Batman (hombre murciélago) y el Hombre Araña, hasta nuestras propias figuras colombianas. Recordamos al legendario hombre caimán, de quien decían los costeños que "era mitá hombre, mitá caimán el man". En el boxeo brilló Rubén 'La Cobra' Valdez; en el fútbol tenemos al 'Caimán' Sánchez y al 'Chigüiro' Benítez; Millonarios presume del 'Tigre' Falcao García, mientras el mundo futbolístico admira a la 'Pulga' Messi. No olvidemos al 'Piojo' López, el 'Pájaro Carpintero' o el 'Gato' Pérez. Barranquilla, por su parte, hace honor a su equipo Tiburón.

El zoológico político nacional

Pero donde realmente prolifera la fauna es en la política colombiana. Camaleones que cambian de color según convenga, micos que se mecen en las ramas legislativas, lagartos haciendo cola para oportunidades. Tuvimos al inolvidable 'Tigrillo' Noriega y hoy tenemos un presidente que se identifica con el jaguar, aunque desde Estados Unidos lo ven más como un gatito doméstico. La paloma no solo simboliza la paz, sino también la palomita burocrática que en este gobierno se multiplica como hormiga, con más de 60 ministros en distintos momentos.

En la carrera presidencial compiten, entre otros, Paloma Valencia y el 'Tigre' Abelardo, mientras el 'León' Roy Barreras asusta a sus contrincantes. Si ganara, sería una verdadera Simba, como dicen los jóvenes.

La bestialidad de la corrupción y la violencia

Mientras tanto, en medio de la pobreza generalizada donde la gente "ladra de hambre", muchos sobreviven "matando culebras". Los batracios también tienen su lugar: ya conocimos el 'cartel de los sapos', pero ahora parecemos todos sapos. En TransMilenio, "sapo" el que se cuela; en el tráfico, "sapo" el que se pasa el semáforo. Los violentos asesinan líderes sociales acusándolos de "sapos", cuando en realidad son ciudadanos ejemplares. "Salte aquí" se ha convertido en frase común del repertorio nacional.

Los therians malvados del poder

Existen therians de todo tipo, incluidos los malintencionados. Los animales genuinos no entenderían a esos 'humanos' que se disfrazan de ratas. Según informes de prensa, en la UNGRD las pérdidas superaron el billón de pesos. El Gobierno, de emergencia en emergencia, repite como loro que no hay recursos mientras la rata de la corrupción sigue creciendo.

Los animales en su estado natural suelen ser solidarios, se cuidan y protegen mutuamente. Ellos llorarían como elefantes al ver cómo se maneja la salud en Colombia, donde los responsables actúan como dueños de las vidas de seis millones de colombianos (casi el 10% de la población), enviándolos como recuas a EPS donde incluso niños mueren por falta de medicamentos. Los animales alegarían que esto es inhumano. Una verdadera bestialidad, diría mi caballo bayo.

La violencia: hienas sueltas en el territorio

La otra cara bestial es la violencia. Hienas humanas que matan, desplazan y confinan comunidades. La ONU reportó que el año pasado en Colombia el desplazamiento forzado aumentó un 85% y el confinamiento un 12%. Además, señaló que en 2025 la mayoría de las mesas de diálogo "no lograron prevenir violaciones de derechos humanos". En la llamada 'paz total', ha reinado el señor conejo con sus saltos y escondites.

La necesidad de ponernos truchas

Por todo esto, los therians y la inmensa mayoría de colombianos debemos ponernos truchas. Porque unos que se creen abejas trabajadoras, pero en realidad son lobos con piel de oveja, nos cogieron de marranos y se están quedando con la mosca, e incluso con la salud y las vidas de los ciudadanos. Si no reaccionamos y, por ejemplo, votamos con conciencia en las próximas elecciones, terminaremos ladrándole a la luna. Perra vida, pero con esperanza de cambio.