El tamal electoral: promesas que se desvanecen cada cuatro años
En el contexto de las campañas electorales, Sergio Promesas y Rosa Coima han llegado nuevamente a Santander, personajes simbólicos que representan a los políticos que aparecen cíclicamente para repartir ilusiones como si fueran tamales. Esta iniciativa periodística de Vanguardia busca refrescar la memoria ciudadana en un momento crucial: la proximidad de las elecciones del 8 de marzo, donde se elegirán senadores, representantes a la Cámara y se definirán candidatos presidenciales.
Un balance desolador: la realidad tras las promesas
Los datos son contundentes y revelan una cruda realidad. Según un análisis reciente, los representantes a la Cámara por Santander elegidos hace cuatro años presentaron 33 iniciativas legislativas. De estas, 15 permanecen en trámite, 17 fueron archivadas y solo una se convirtió en ley. Esta ley aprobada, de carácter simbólico, vinculó a la Nación en la celebración del 55 aniversario de fundación del municipio de Cimitarra.
La columnista Marcela Pabón ha puesto en evidencia este desempeño, señalando que, en un contexto más amplio, estos políticos figuran en 487 proyectos de ley, de los cuales 254 fueron archivados, 191 siguen en trámite y apenas 28 se convirtieron en ley, incluyendo cuatro que son meros reconocimientos o conmemoraciones.
La ilusión electoral versus la gestión real
Estos políticos, a pesar de su pobre rendimiento, no se miden por la gestión de recursos o el impulso de proyectos ante el gobierno nacional. Muchos de ellos, lejos de reconocer su fracaso, aspiran ahora a ser senadores, creyendo que su trabajo ha sido encomiable. No faltarán quienes les reconozcan el "esfuerzo" y el "sacrificio" por la región, perpetuando un ciclo de desilusión.
La iniciativa de Vanguardia no es nueva; cada elección invita al elector a votar bien informado, con responsabilidad y sentido crítico. Sin embargo, la buena intención a menudo se queda en eso, como demuestran los números de Santander.
El llamado al voto consciente en tiempos de campaña
En este escenario, lo único cierto es la necesidad de votar con conciencia. Abstenerse no es una opción válida para fortalecer la democracia. Si ningún candidato satisface, votar en blanco tiene un efecto útil, mientras que anular el voto o no participar no aporta ningún beneficio al sistema.
Los candidatos abundan, desde los muy buenos con pocas opciones de elección hasta los muy malos que, irónicamente, suelen obtener escaños en el Congreso. La transparencia, como señala la columna "Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos", no se promete, se reporta.
¿Se dejará convencer por las promesas vacías?
Sergio Promesas y Rosa Coima, como cada cuatro años, ofrecerán, repartirán y prometerán, convenciendo a más de un incauto. La pregunta crucial para el electorado santandereano es: ¿va a cambiar su voto por un "tamal" electoral? La memoria histórica y los datos fríos sugieren que la respuesta debería ser un rotundo no, impulsando una participación informada y crítica en las urnas.



