Análisis profundo del gobierno de Petro en nuevo libro de Gómez Buendía
El reconocido intelectual colombiano Hernando Gómez Buendía, filósofo, abogado, economista y sociólogo, ha presentado su más reciente obra titulada Colombia después de Petro, un estudio metódico que examina los aspectos más significativos de la administración del presidente Gustavo Petro. Aunque su mandato aún no concluye formalmente, el autor se adelanta a realizar una evaluación preliminar con el propósito explícito de extraer enseñanzas valiosas para las próximas elecciones presidenciales y para el futuro institucional del país.
La ideología como condicionante principal
Gómez Buendía identifica la ideología como el factor más visible que condicionó el desempeño del gobierno petrista. Según su análisis, detrás de la diversidad temática en los discursos presidenciales siempre reaparecía una convicción fundamental: el pueblo desea cambios transformadores, pero una élite egoísta sistemáticamente los bloquea. Esta perspectiva sostiene que la verdadera democracia no debe limitarse a ser representativa, sino que debe evolucionar hacia modelos más participativos y movilizados.
El autor reconoce que la narrativa de Petro conecta emocionalmente porque bajo cada cifra estadística emerge una injusticia palpable, una exclusión social concreta o un dolor humano real. Sin embargo, advierte que el hecho de que una voz provenga de la rebeldía o denuncie agravios legítimos no la convierte automáticamente en infalible en sus diagnósticos o en las soluciones que propone.
Los límites del poder presidencial
La consigna "Ganamos la presidencia, pero no el poder" parece resumir, según Gómez Buendía, la experiencia petrista en la Casa de Nariño. Comprender este límite institucional habría evitado, en opinión del autor, numerosas frustraciones tanto para los seguidores del gobierno como para sus opositores. El cambio político posible en Colombia depende en gran medida de lo que el Congreso de la República esté dispuesto a aprobar, siendo los 286 legisladores elegidos el 8 de marzo quienes establecen los márgenes de acción.
De esta realidad surge una doble lección fundamental: para quienes aspiran a la Presidencia, que la política exige construir mayorías legislativas sostenibles; para la ciudadanía en general, que el poder presidencial requiere contrapesos institucionales efectivos que prevengan excesos o autoritarismos.
Crítica a la implementación del cambio
El análisis señala que la oportunidad histórica del cambio prometido se diluyó progresivamente debido a la falta de seriedad en la implementación del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026. En lugar de comprender al país como un sistema orgánico complejo e interconectado, el gobierno optó por sustituir esta visión con una suma de iniciativas dispersas y frecuentemente contradictorias, lo que derivó en prácticas de clientelismo estatal a gran escala.
Gómez Buendía critica especialmente lo que denomina la "supremacía moral" en el discurso presidencial, donde el rigor analítico frecuentemente se sacrifica en nombre de posiciones éticas absolutas. Esta dinámica, advierte, no fortalece la democracia sino que alimenta el dogmatismo y la polarización social.
Lecciones para el futuro político
En sus conclusiones, el autor enfatiza que gobernar un país como Colombia no consiste primordialmente en movilizar masas o denunciar injusticias, aunque estas acciones tengan su lugar. La verdadera gobernanza exige razonamiento cuidadoso, capacidad de previsión, diálogo constructivo y aprendizaje continuo. Para avanzar en esta dirección, Colombia necesita menos ideología sectaria y más ciencia aplicada a lo público; menos retórica redentora y más responsabilidad técnica; menos épica revolucionaria y más verdad verificable.
Esta enseñanza, según Gómez Buendía, constituye quizás la contribución más valiosa que puede extraerse del periodo analizado, ofreciendo un marco de referencia para evaluar no solo el gobierno actual sino también las alternativas políticas que surgirán en los próximos ciclos electorales.



