El próximo 7 de agosto se posesionará el nuevo presidente de Colombia, y uno de sus principales retos será garantizar la seguridad energética del país. Por primera vez en tres décadas, la diferencia entre oferta y demanda de energía firme (la que se puede entregar al sistema las 24 horas del día, los 7 días de la semana) alcanzó niveles negativos: hoy está en -2,3 % y se proyecta que para 2027 llegue a -4,4 %, según datos del operador del mercado XM. Además, proyecciones del Ideam estiman que a finales de este año y comienzos de 2027 el país atravesará un fuerte fenómeno de El Niño, lo que agravará la situación, ya que en época de sequía las hidroeléctricas (que generan el 65,4 % de la energía) trabajan al mínimo para cuidar el agua.
“Eso quiere decir que muy posiblemente el parque de generación de energía, incluyendo las térmicas, hidráulicas, solares y las pocas eólicas que han entrado, no tendrán la capacidad de atender la demanda en un evento de sequía extrema o prolongada”, alertó Natalia Gutiérrez, presidenta de Acolgen.
Bajo ese contexto, la Casa Editorial EL TIEMPO convocó a una mesa de trabajo con representantes del sector generador de energía y voceros de las principales campañas presidenciales para dialogar y encontrar soluciones conjuntas de cara al próximo Gobierno. El encuentro fue liderado por Andrés Mompotes, director de EL TIEMPO, y participaron representantes de las campañas de Abelardo de la Espriella, Iván Cepeda, Paloma Valencia, Sergio Fajardo y Claudia López, así como Natalia Gutiérrez, presidenta de Acolgen y del Consejo Gremial Nacional, y Fernando Arbeláez, vicepresidente de asuntos corporativos de Isagen.
Destrabar proyectos, una prioridad
Todos los voceros coincidieron en que el problema es urgente y debe abordarse sin politizarlo. Fernando Arbeláez hizo un llamado a “no poner el retrovisor y buscar culpables, sino atender lo que viene a futuro”. Una de las acciones fundamentales del próximo Gobierno, dijo, es hacer un inventario de los proyectos que están cerca de salir pero que están ‘trabados’ por problemas ambientales, con comunidades o por puntos de conexión, para priorizarlos y agilizar su salida.
El retraso en la entrada de nuevos proyectos es uno de los principales obstáculos. Al comparar la capacidad esperada con la ingresada en los últimos cinco años, hay un déficit de 4.500 megas de energía. Solo en lo corrido de 2026 ha ingresado el 7,1 % de la meta anual de 3.600 megas. “Ha dejado de entrar tanta energía al sistema que ya nos estamos acercando a un desabastecimiento”, sentenció Natalia Gutiérrez.
Consultas previas: cuello de botella
Entre las principales razones que han frenado la entrada de nuevos proyectos está la demora excesiva en las consultas previas para llegar a acuerdos con las comunidades. La Guajira, que tiene un potencial inmenso para energía eólica, concentra el 84 % de los procesos del sector, y los conflictos socioambientales afectan al 78 % de los proyectos de generación. Aunque las consultas previas son un derecho fundamental de los grupos étnicos, se están convirtiendo en un gran cuello de botella.
Carlos Alonso Lucio, director programático del candidato Abelardo de la Espriella, afirmó que “no está en discusión la legitimidad del sector generador de energía y de hidrocarburos. Es un tema de orden público y de soberanía, y no se puede someter al esquema ideológico de las consultas previas que están generando tantos problemas”. Añadió que algunas comunidades son manipuladas por grupos delictivos para chantajear a las empresas.
Juan Fernando Cristo, exministro del Interior y miembro de la Alianza por la Vida del candidato Iván Cepeda, aseguró que “llevamos mucho tiempo buscando responsables y no soluciones”. Propuso “reactivar la exploración de gas y petróleo bajo ciertas condiciones que no afecten a las comunidades” y solucionar el tema de las consultas previas estableciendo un tiempo límite para llegar a acuerdos, sin eliminarlas.
Claudia Jiménez, directora programática de la campaña de Paloma Valencia, calificó la emergencia energética como “una de las cinco bombas que vamos a tener que desactivar muy rápidamente”. Su énfasis está en “recobrar la confianza del sector privado y el mineroenergético con garantías de seguridad jurídica y estabilidad, y acelerar la entrada de proyectos de generación y transmisión”. Juan Benavides, experto programático de esa campaña, sugirió que, ante la demora de proyectos hidroeléctricos y la falta de gas, se debe importar gas de la forma más barata y expedita, y considerar el uso de carbón doméstico como alternativa complementaria. Un estudio de Fedesarrollo alerta que el costo de un eventual apagón sería de 1,7 puntos del PIB; cerca de 280.000 millones de pesos costaría la hora de un apagón.
Jennifer Pedraza, jefe de campaña de Sergio Fajardo, manifestó que debe convocarse a un grupo de expertos para priorizar proyectos de manera concertada y destrabarlos. “Se necesita un gobierno que pueda sentarse a construir acuerdos con las comunidades y esforzarse para que las consultas previas salgan adelante, y también con empresarios, ambientalistas y trabajadores”.
Desde la campaña de Claudia López, Miguel Samper, coordinador político, y Juan Sebastián Ramírez, coordinador programático, propusieron volver a las comunidades parte del proyecto. “Hay que orientarlas para que no negocien lo que se les va a dar, sino volverlas socias del proyecto. Al incorporarlas, se genera una alineación de incentivos: las comunidades también están interesadas en que el proyecto salga adelante y sea rentable”, explicó Samper. Ramírez añadió: “Que las comunidades se apropien de los proyectos y se beneficien por participar, garantizándoles el acceso al servicio que se genere a su alrededor”.
Medidas urgentes
Miguel Samper resumió cuatro medidas urgentes: reactivar la exploración de todos los recursos, crear una ventanilla única que agilice la entrada de proyectos de generación de energía, recortar los tiempos de las licencias ambientales y reducir la incertidumbre con reglas claras, así como crear un fondo para garantizar la liquidez y sanear las deudas del Estado con el sector.
Natalia Gutiérrez concluyó: “La escasez de energía es un problema de país, no es un tema de campaña. Garantizar la energía es una urgencia que no da más espera”. Fernando Arbeláez advirtió: “Si se mezcla un fenómeno de El Niño con el retraso de los proyectos estratégicos y el aumento de la demanda, el país podría verse abocado a un racionamiento energético con una probabilidad que ya no es baja”.



