La Prueba de Fuego Electoral: Buscar Líderes que Unan, no que Dividan
Prueba de Fuego Electoral: Líderes que Unan, no Dividan

La Prueba de Fuego Electoral: Buscar Líderes que Unan, no que Dividan

En las próximas elecciones en Colombia, quizá la prueba de fuego más crucial sea buscar un aspirante que no enfrente a los unos contra los otros para controlarnos a todos. Así lo plantea la columnista y escritora Melba Escobar, quien reflexiona sobre la diferencia entre un líder verdadero y un jefe autoritario en un contexto político marcado por la polarización y la incertidumbre.

La Esencia del Liderazgo versus el Autoritarismo

Hemos aprendido que un líder es una persona carismática, con "duende", "estrella" o "ángel", atributos intangibles más ligados a la intuición que al pragmatismo. El líder o lideresa sabe convencer, pero también, y quizá lo más importante, está dispuesto a escuchar a su oponente y abierto a la crítica. Al contrario de un mandatario autoritario, el líder de verdad no se impone a la fuerza; reconoce que todos tienen una voz y pueden usarla.

En cambio, el jefe no negocia, no escucha a la oposición y, al contrario, la anula. Para el jefe, su opositor es el enemigo, al que hay que odiar y deshumanizar, comparándolo con una sanguijuela, un perro, un cerdo o una rata. Esta dinámica, según Escobar, mina la democracia y fomenta la división social.

La Advertencia de Michela Murgia sobre el Fascismo

En su ensayo 'Instrucciones para convertirse en fascista', la italiana Michela Murgia argumenta que la inestabilidad en la democracia juega en su contra. Del mismo modo, la búsqueda de consenso puede minar la capacidad de tomar decisiones. "Con el jefe no se discute, porque si tuviera que discutir con quien no piensa como él en un país donde todos se creen entrenadores de la Selección nacional, ¿cuándo tomarías las decisiones?", señala Murgia.

En resumen, al jefe no se le argumenta, se le obedece. Esta particularidad, para Murgia, se materializa en resultados más eficaces, más allá de ideologías. Lo triste es que esta consideración a favor de la eficiencia autocrática pasa a ser una razón para los autoritarismos, en detrimento de los liderazgos participativos y moderados.

La Urgencia de Mirarnos los Unos a los Otros

"En el fascismo todos miran al jefe, en la democracia nos miramos los unos a los otros", continúa Murgia. Y qué importante, qué urgente resulta mirarnos los unos a los otros. Parece que mientras más incertidumbre proyecta la realidad sobre el futuro, más necesitamos un jefe, un jefazo. Un populista convencido de sus odios, alguien que nos explique quiénes son los buenos y quiénes son los malos.

Que nos ofrezca una fórmula mágica para salir del atolladero. Que vuelva a atizar las tensiones de la desigualdad y que lo haga desde la lucha de clases, donde el jefe siempre se identifica con los desfavorecidos, o bien, se pone como ejemplo de que se puede salir adelante a fuerza de sus convicciones.

El Desafío de la Democracia en Tiempos de Crisis

Supuestamente somos más ilustrados y tenemos más información que nunca, por lo cual deberíamos contar con una mejor capacidad de discernir entre lo que nos conviene colectivamente y lo que no. Pero cuando uno mira el estado de cosas en este planeta, salta a la vista que estamos caminando en la dirección equivocada.

Tanto que el espectro de una tercera guerra mundial ha vuelto a aparecer y se expresa, entre otras, en un aumento del arsenal de armas nucleares. Mientras eso sucede, la democracia liberal, con su sistema de pesos y contrapesos, se encuentra bajo asedio. Y quienes la atacan son los mandatarios que ha engendrado, quienes desde el poder intentan deslegitimar la justicia o los congresos de turno si estos no se pliegan a su voluntad.

El Modelo Populista y la Búsqueda de Alternativas

Como una especie de pandemia, el contagio avanza. El modelo es sencillo, está probado: es cosa de llenarnos a todos de miedos desquiciados y luego ofrecer la tabla de salvación justo antes del hundimiento. Seguimos cayendo una y otra vez. En las próximas elecciones quizá una prueba de fuego en Colombia sea buscar un aspirante que no enfrente a los unos contra los otros para controlarnos a todos.

Uno que escuche a su opositor y lo valide como legítimo a pesar de no coincidir con su visión de país. Hagan la prueba, busquen cuál es ese candidato o candidata; les aseguro que no será fácil encontrarle y, sobre todo, no será fácil encontrarle atrayente entre tanto ruido y tantas promesas seductoras como las que suelen hacer los populistas cada vez más conocidos entre los mandatarios actuales.

Melba Escobar, profesora de escritura creativa, columnista y escritora, enfatiza la necesidad de cuidar la democracia frente a los liderazgos autoritarios. Su reflexión invita a los colombianos a priorizar la unidad y el diálogo en el proceso electoral venidero.