Elecciones 2026: Consultas de marzo definen el rumbo político entre catapulta o espada de Damocles
Consultas de marzo definen rumbo político en elecciones 2026

La contienda electoral 2026 se redefine ante consultas de marzo

Lo que parecía una campaña presidencial cantada entre los punteros tradicionales hoy se presenta completamente abierta y llena de incertidumbre. Las polémicas decisiones del órgano electoral, las profundas fracturas dentro de la izquierda y la definición de tres consultas programadas para el próximo mes de marzo prometen inyectar un dinamismo inesperado a la carrera hacia la Casa de Nariño.

El controvertido papel del Consejo Nacional Electoral

Quizás el punto de partida necesario para entender este nuevo escenario sea la bochornosa y altamente cuestionada actuación del Consejo Nacional Electoral. Sus magistrados, despojados de cualquier atisbo de objetividad y rigor jurídico, han contradicho sus propios pronunciamientos anteriores con una arbitrariedad manifiesta que ha generado preocupación en amplios sectores de la sociedad.

En lugar de actuar como garantes superiores e imparciales del sistema electoral colombiano, estos funcionarios han terminado convertidos en actores activos de la contienda política, renunciando a su papel fundamental dentro de la democracia. Esta situación ha creado un precedente peligroso que podría afectar la legitimidad de todo el proceso electoral.

Dos caminos se abren en el panorama electoral

Como efecto directo de esta sumatoria de sucesos políticos inesperados, se han abierto súbitamente dos rutas claramente diferenciadas dentro de la mecánica electoral. Por un lado, el camino de las consultas programadas para marzo, y por otro, la vía de aquellos candidatos que llegarán directamente a la primera vuelta presidencial sin necesidad de pasar por este filtro.

Resulta particularmente llamativo e inédito, al menos comparado con las últimas tres elecciones presidenciales, que ninguno de los aspirantes que hoy lideran las encuestas de intención de voto participe en estas consultas. Este hecho extraordinario puede derivar en dos posibles escenarios con implicaciones profundas para el sistema político colombiano.

Escenario primero: Las consultas como espacio de consolidación

El primer escenario posible contempla las consultas convertidas en el espacio ideal para consolidar terceras fuerzas capaces de desafiar la estabilidad de los punteros tradicionales de derecha, izquierda y centro. Para que este fenómeno ocurra, los votos por las consultas –o por cada una de ellas por separado– deberían obtener una votación que supere proporcionalmente en términos de sufragios el equivalente porcentual de lo que las encuestas actuales atribuyen a quienes hoy lideran la intención de voto.

Si este escenario se materializa, los ganadores de las consultas entrarían automáticamente en el terreno de lo "viable" políticamente, y el partidor de candidatos con posibilidades reales de competir por un cupo en segunda vuelta podría pasar de tres a seis aspirantes, suponiendo un resultado favorable idéntico en las tres consultas programadas.

Escenario segundo: La irrelevancia de las votaciones de marzo

Un segundo escenario posible, marcado por una hipotética baja afluencia de votantes en las consultas de marzo, podría llevar al terreno de la irrelevancia política estas votaciones intermedias. En consecuencia, el interés político-electoral se trasladaría directamente a la primera vuelta presidencial, donde los punteros que no se midieron en marzo podrían reafirmar su liderazgo y sus opciones de llegar al balotaje ante la desaparición de terceras fuerzas competitivas.

En este contexto, la verdadera apuesta estratégica de los aspirantes a las consultas está en abrirse espacio entre los sectores moderados y capturar los votos de base que, ante la ausencia de los punteros principales en el tarjetón de marzo, quizás les puedan ofrecer el oxígeno y respaldo necesario para impulsar sus candidaturas.

El desafío de las estructuras políticas

Todo dependerá fundamentalmente de si estos candidatos logran sumar los millones de votos necesarios para focalizar la atención del electorado y poner un reflector mediático sobre sus campañas. Sin embargo, salvo contadas excepciones como el caso de Paloma, ningún otro miembro de las consultas cuenta con listas sólidas al Congreso que puedan impulsar orgánicamente sus aspiraciones presidenciales.

Para estos aspirantes serán entonces absolutamente necesarios los votos de opinión y el manejo de estructuras políticas tradicionales que, por lo general, suelen demostrarse más efectivas para la elección del Congreso que para las presidenciales –y en sustancial menor medida aún para las consultas intermedias–.

Nada está escrito en el panorama electoral

La campaña electoral está completamente abierta y las candidaturas que hasta hace muy poco parecían "inviables" políticamente hoy están haciendo cálculos minuciosos para dar una sorpresa mayúscula y meterse con fuerza inesperada en la competencia por la presidencia. El próximo 8 de marzo se sabrá definitivamente si estas consultas servirán como catapulta hacia la primera vuelta o como espada de Damocles sobre las aspiraciones de sus participantes.

Lo único cierto en este panorama de incertidumbre es que, independientemente del resultado final, cualquiera de los dos caminos aquí descritos conduce inevitablemente al fraccionamiento del centro, la derecha y la izquierda en la primera vuelta presidencial. La puja entre corrientes políticas por sí misma no es negativa si aumenta el mercado de ideas y propuestas, pero este buen fruto democrático solo puede cosecharse mediante una ciudadanía consciente y un sistema electoral liberado de vicios políticos tradicionales.