Candidatos punteros evaden debates presidenciales en Colombia, polarizando la campaña
Candidatos punteros evaden debates presidenciales en Colombia

Los principales candidatos presidenciales de Colombia evaden los debates tradicionales

En una contienda electoral con catorce aspirantes a la presidencia, la posibilidad de escuchar y comparar propuestas parece estar en riesgo. Los tres candidatos más opcionados para llegar a la Casa de Nariño están mostrando una clara renuencia a participar en debates presidenciales, una práctica que históricamente ha sido fundamental en la democracia colombiana.

Un cambio preocupante en la dinámica electoral

Durante décadas, los debates presidenciales en Colombia se consideraban espacios esenciales donde los candidatos debían presentarse, al menos en algunas oportunidades. Estos encuentros permitían a los ciudadanos observar no solo qué proponían los aspirantes, sino también cómo lo hacían. Eran momentos cruciales para profundizar en diagnósticos y soluciones a los problemas que afectan a la población.

Sin embargo, con el crecimiento exponencial de las redes sociales, los candidatos han descubierto que pueden comunicarse directamente con los electores sin necesidad de someterse al escrutinio de un debate formal. Esta tendencia comenzó a manifestarse en la campaña anterior, cuando Rodolfo Hernández evitó debatir con Gustavo Petro, y se ha intensificado en la actual contienda.

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Los candidatos que prefieren el monólogo al diálogo

En la campaña actual, figuras como Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, quienes lideran las encuestas, se muestran particularmente reacios a participar en estos espacios de confrontación de ideas. Muchos analistas argumentan que los debates no cambian las preferencias de los votantes, pero desde la perspectiva ciudadana, estos encuentros cumplen funciones vitales:

  • Permiten conocer las posturas de todos los candidatos, incluso aquellos con los que no se simpatiza
  • Ofrecen la oportunidad de observar cómo interactúan personalmente los aspirantes
  • Facilitan el intercambio de argumentos en lugar de gritos y descalificaciones
  • Representan la esencia democrática del reconocimiento mutuo y el respeto en la diferencia

El peligroso refugio en las redes sociales

Los candidatos encuentran mayor seguridad hablando directamente a sus seguidores a través de plataformas digitales o en eventos masivos donde reciben ovaciones garantizadas. En estos escenarios, frecuentemente presentan al "otro" como un enemigo, lo que genera vítores y aclamaciones que refuerzan el atrincheramiento ideológico.

Como señala el filósofo Byung Chul Han, las redes sociales están creando tribus digitales donde la comunicación se transforma en agresión y búsqueda constante de enemigos, en lugar de fomentar el diálogo constructivo. Este fenómeno global ha debilitado los espacios democráticos tradicionales, incluyendo los debates políticos.

Consecuencias para la democracia colombiana

La ausencia de debates entre los principales candidatos tiene implicaciones profundas:

  1. Aumenta la polarización al eliminar espacios de encuentro y diálogo
  2. Debilita la calidad democrática al privilegiar el monólogo sobre el debate
  3. Reduce la rendición de cuentas al no crear registros públicos de compromisos
  4. Fomenta la radicalización al presentar a los adversarios como enemigos a destruir

Este "otro enemigo" que algunos candidatos buscan "destripar" representa a millones de colombianos que también tienen derechos y con quienes eventualmente habrá que gobernar. La democracia requiere reconocer que los adversarios políticos no son enemigos existenciales, sino interlocutores legítimos con quienes se debe construir país.

Un llamado a recuperar el debate democrático

Es fundamental que los candidatos participen en debates presidenciales por varias razones cruciales:

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  • Para convencer al electorado con argumentos sólidos y propuestas concretas
  • Para crear registros públicos de sus posiciones que permitan el control político posterior
  • Para demostrar capacidad de diálogo y respeto por las instituciones democráticas
  • Para evitar que las campañas se conviertan en ejercicios de tribalismo digital

Sería lamentable que, como ocurrió en elecciones anteriores, Colombia no pueda ver a sus principales aspirantes presidenciales compartiendo un espacio y debatiendo con ideas y argumentos. La democracia se fortalece en la confrontación civilizada de propuestas, no en el refugio cómodo de las cámaras de eco digitales.