Ecuador: ¿La primera plataforma militar de Trump en América Latina se consolida?
El 6 de marzo de 2026, los bombardeos retumbaron en la selva de Sucumbíos, provincia ecuatoriana fronteriza con Colombia. Esta acción conjunta de tropas ecuatorianas y estadounidenses contra grupos criminales marcó un punto de inflexión en la estrategia de seguridad regional. El presidente Daniel Noboa confirmó lo que ningún comunicado oficial detalló: los misiles pertenecían al ejército de Estados Unidos.
Una alianza militar sin precedentes
El hecho no fue precedido de debate parlamentario ni declaración conjunta del Pentágono. Solo el anuncio del mandatario ecuatoriano, con la naturalidad de un trámite administrativo. Al día siguiente, durante la cumbre del Escudo de las Américas en Doral, Florida, el presidente Donald Trump habló de seguridad regional con la bandera de Ecuador a sus espaldas.
Su secretario de Guerra, Pete Hegseth, fue más explícito: "Primero Ecuador. Ahora el Pacífico Oriental. Los carteles se están quedando sin océano". Una declaración que suena más al parte de un comandante sobre territorio asegurado que al reconocimiento entre aliados.
La geometría excluyente de la coalición
Ningún funcionario en Washington ni en Quito ha explicado por qué esta estrategia declarada contra el narcotráfico excluye a Brasil, México y Colombia, los países latinoamericanos con mayor peso real en esa guerra. La nueva coalición se construyó por capas, anticipando oposiciones y anunciando planes solo cuando eran irreversibles.
El bombardeo en Sucumbíos y la bandera ecuatoriana detrás de Trump hicieron visible en días el resultado de una reingeniería silenciosa que llevaba meses en marcha. Sin embargo, hubo un momento clave: el 30 de noviembre de 2025, cuando los ecuatorianos rechazaron en referéndum, con el 61% de los votos, la instalación de bases militares extranjeras.
Presencia militar rotativa y tecnología cuestionada
Lo que vino después, en ausencia de una base física, fue una presencia militar rotativa invisible para el público pero efectiva operativamente. El 3 de marzo, el Comando Sur de Estados Unidos lo anunció con videos de tropas y helicópteros fuertemente armados captados con visión nocturna y música épica.
Desde entonces, esas tropas operan en Ecuador bajo la etiqueta de "asistencia técnica", categoría elástica que incluye:
- Entrenamiento especializado
- Inteligencia operativa
- Logística avanzada
- Participación directa en combate
Antes de la acción en Sucumbíos, ya había llegado Palantir Technologies, empresa que Noboa adoptó como herramienta contra el crimen organizado. El gobierno no ha discutido públicamente que se trata de la misma tecnología que el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de EE.UU. utilizó para deportar migrantes y que sirvió de soporte para el sistema de selección de objetivos del ejército israelí en Gaza.
La tercera capa: el FBI en Quito
El 11 de marzo de 2026, Ecuador y Estados Unidos formalizaron la apertura de la primera oficina permanente del FBI en Quito, sellada con un memorando de entendimiento firmado en la Vicepresidencia sin convocatoria abierta a la prensa. Lawrence Petroni, encargado de Negocios de la embajada estadounidense, la describió como un "hito estratégico y operativo".
Lo que Petroni llamó cooperación es, en los hechos, la tercera capa de una misma estructura:
- Palantir identifica y mapea objetivos
- El FBI investiga y procesa información
- El Comando Sur ejecuta operaciones militares
Limpieza de inteligencia y realineamiento geopolítico
Ecuador cargaba con un historial incómodo para la Casa Blanca: desde 2009, Cuba, Venezuela y Rusia entrenaron a agentes bajo la Secretaría Nacional de Inteligencia (Senain), institución que Rafael Correa construyó para nacionalizar la actividad y desplazar la cooperación estadounidense.
Los nuevos compromisos adquiridos explican la expulsión de los 21 funcionarios de la embajada cubana, el mismo día que se conocieron las operaciones del Comando Sur. "Todas las embajadas tratan de levantar información", explica Saudia Levoyer, académica especializada en seguridad, "pero el problema aparece cuando esa actividad rebasa el terreno diplomático y entra en el de la injerencia política".
Ofensiva total en la región
La estrategia geopolítica de Washington adopta una postura de "ofensiva total" bajo el mando del secretario Pete Hegseth, que conduce la operación Lanza del Sur, campaña de interdicción marítima y aérea que ha redefinido de facto el concepto de soberanía en el Pacífico.
El patrón se repite a lo largo del continente:
- Presión sostenida sobre Gustavo Petro en Colombia
- Respaldo abierto a Javier Milei en Argentina
- Bombardeo de Caracas para capturar a Nicolás Maduro
La magnitud de este reordenamiento quedó plasmada el 5 de marzo, cuando el semanario Time publicó su portada bajo el título 'Trump's War', mostrando gorras rojas de países como Irán y Venezuela con variaciones del lema MAGA. En una de ellas decía "Make Ecuador Great Again".
Así, Ecuador, país que durante décadas fue una isla de paz en un continente convulso y luego cayó en la espiral de violencia del narcotráfico, se convierte hoy en un eslabón activo de la proyección de poder militar de Washington en América Latina. Una transformación silenciosa pero profunda que redefine las alianzas regionales y plantea preguntas urgentes sobre soberanía y seguridad colectiva.



