La OEA aprueba una ley modelo para combatir la violencia digital contra las mujeres
La Organización de Estados Americanos (OEA) ha dado un paso crucial en la protección de los derechos de las mujeres en el ámbito digital al aprobar una ley modelo interamericana. Esta herramienta busca sentar las bases para prevenir, sancionar y erradicar la violencia digital, una problemática que afecta de manera desproporcionada a las mujeres y que ha sido exacerbada por el avance tecnológico.
El contexto de la violencia digital y su impacto en las mujeres
Según datos de Naciones Unidas, 7 de cada 10 mujeres han sido víctimas de ciberacoso, que incluye mensajes, comentarios o ataques destinados a humillar, intimidar u hostigar. Esta forma de violencia digital se suma a otras como el doxing (revelación de información personal), grooming (acoso y abuso sexual digital), la difusión de imágenes no consentidas, deepfakes y desinformación. El Banco Mundial estima que menos del 40% de los países cuentan con leyes que abordan esta violencia, dejando a 1.800 millones de mujeres y niñas sin protecciones jurídicas adecuadas.
Yildalina Tatem Brache, vicepresidenta del comité de expertas del Mecanismo de Seguimiento de la Convención de Belém do Pará (Mesecvi), explica que la violencia digital afecta directamente la autonomía, salud mental, reputación y participación política de las mujeres. "Las redes sociales están operando para fortalecer la misoginia", afirma, destacando que los avances en derechos de las mujeres se han puesto en pausa e incluso enfrentan riesgos de retroceso.
Los algoritmos patriarcales y su papel en la perpetuación de la violencia
Uno de los aspectos más innovadores de la ley modelo es su enfoque en los algoritmos patriarcales. Tatem Brache señala que estos algoritmos reproducen el modelo social que construye a las mujeres como subalternas, reflejando desigualdades históricas. "Si tú reproduces los estereotipos en el modelo del lenguaje, estás reforzando el modelo de subordinación", explica, lo que invisibiliza voces de mujeres, especialmente aquellas racializadas o disidentes sexuales, y reduce su participación pública y impacto político.
La experta añade que los algoritmos, al estar basados en datos sesgados, generan decisiones sesgadas que se viralizan rápidamente en plataformas digitales, magnificando el daño. Esto convierte a la tecnología en una herramienta para controlar y silenciar a las mujeres, afectando su seguridad física y mental.
Avances legales y desafíos actuales
México fue pionero en la región con la Ley Olimpia en 2021, inspirada en el caso de Olimpia Coral Melo, víctima de violencia digital. En Colombia, un proyecto de ley similar se tramita en el Congreso, aunque organizaciones alertan sobre la eliminación del enfoque de género en el texto. Tatem Brache enfatiza que Colombia, como Estado parte de la Convención de Belém do Pará, debe garantizar el derecho de las mujeres a vivir libres de violencia y discriminación.
La ley modelo de la OEA introduce protocolos para abordar conductas como hostigamiento, doxing y difusión no consentida de imágenes íntimas, con un enfoque de género y diversidades. Sin embargo, Tatem Brache advierte que las leyes deben superar el enfoque punitivo e incluir procesos educativos y de transformación cultural para atacar la raíz del problema.
Violencia digital en contextos de conflicto armado
En visitas recientes a regiones como el Catatumbo, el Mesecvi identificó el uso de nuevas tecnologías para ejercer violencia contra las mujeres en el marco del conflicto armado. Esto incluye la proliferación de estudios webcam para explotación sexual, especialmente de adolescentes y niñas víctimas de trata, así como el uso de herramientas digitales para vigilancia, reclutamiento y amenazas. "Hay una combinación de violencia digital con violencia in situ", destaca Tatem Brache, subrayando la gravedad de estas situaciones.
Consecuencias y la importancia de recopilar datos
La violencia digital no es menos grave que la violencia física, según Tatem Brache. Afecta la autonomía, salud mental y reputación de las mujeres, y actúa como una barrera para su participación en espacios públicos y políticos. Muchas mujeres terminan excluyéndose por miedo al acoso, lo que silencia sus voces y perpetúa desigualdades.
La experta insiste en la necesidad de recopilar datos desagregados sobre violencia digital para medir su alcance y diseñar respuestas efectivas. "Definitivamente, la violencia digital es absolutamente perniciosa", concluye, llamando a los estados a implementar medidas integrales que protejan a las mujeres en todos los espacios, físicos y virtuales.
