Crisis turística en Urabá norte: hoteles cerrados, empleos perdidos y urgencia por soluciones
Crisis turística en Urabá norte: hoteles cerrados y empleos perdidos

Crisis turística en Urabá norte: hoteles cerrados, empleos perdidos y urgencia por soluciones

Los municipios de Necoclí, San Juan y Arboletes, en el norte de Urabá, Antioquia, atraviesan una de las peores crisis turísticas de su historia. La quietud se ha apoderado de estos destinos costeros, tradicionalmente vibrantes, debido a las fuertes lluvias y sus devastadoras consecuencias.

Infraestructura vial colapsada y playas destruidas

La causa principal de esta emergencia es el daño estructural en tres puentes de la vía Necoclí–Montería, una arteria fundamental para el acceso de visitantes a las playas del municipio. Esta incomunicación terrestre ha frenado abruptamente la llegada de turistas, dejando a la infraestructura hotelera sin flujo de caja suficiente para sostener su operación.

La situación se agrava por un fenómeno ambiental que ha golpeado duramente la costa. Un operador turístico de Necoclí describe el panorama con desesperación: "Somos uno de los municipios con mayor playa en Colombia, con noventa y cinco kilómetros de playa, hoy no tenemos un metro bueno. Estamos en una crisis tremenda… La playa icónica que tenemos, la playa del pescador, ya prácticamente no existe. Las demás playas están totalmente inhabilitadas por escombros, palos, palizadas impresionantes".

Impacto económico devastador

En Arboletes, el cierre temporal de más de 20 hoteles y la pérdida de más de 300 empleos directos han encendido las alarmas entre empresarios, autoridades y comunidades que dependen del turismo para su sustento diario. Alejandra Bedoya, secretaria de Desarrollo Económico de Arboletes, confirmó la gravedad: "Desde el primero de enero cerramos la playa por seguridad… en la playa solo tenemos sesenta y cinco vendedores ambulantes con permiso, 23 quioscos, y cada uno genera mínimo tres empleos. Todos están afectados con sus negocios cerrados".

Las cifras son alarmantes:

  • De los 43 establecimientos de alojamiento registrados, 25 han cerrado
  • Cientos de trabajadores y emprendedores afectados
  • Cancelación masiva de reservas, con más de 60 cancelaciones reportadas por un solo operador

Crisis humanitaria y agrícola

El cierre marítimo y terrestre ha generado una cadena de desabastecimiento que afecta incluso a los sectores gastronómico y de transporte. Bedoya detalló: "Hemos tenido dificultad con la gasolina, con el gas, con la materia prima. Todo esto se necesita en la cadena logística del turismo para generar ingresos".

Las afectaciones se extienden a la agricultura y la seguridad alimentaria:

  1. Aproximadamente 7.000 hectáreas sembradas (de yuca, ñame, plátano)
  2. Proyección del 40% de afectación en cultivos
  3. Impacto en el sector piscícola y la proteína animal de autoconsumo

La funcionaria estima que unas 4.000 personas viven hoy "al día", sin la certeza de cómo sostenerse mientras dure la emergencia. La crisis de movilidad impide completar el censo agropecuario y obstaculiza el abastecimiento de alimentos y bienes básicos en las comunidades rurales.

Llamado urgente al Gobierno Nacional

El punto más crítico es que la intervención en los puentes —causa raíz del aislamiento— no depende del municipio ni del departamento, sino del Gobierno Nacional. Los empresarios lo resumen con preocupación: sin una reparación inmediata, la crisis turística podría pasar de ser temporal a convertirse en quiebras definitivas.

Mientras tanto, Arboletes, Necoclí y los municipios vecinos siguen esperando que la emergencia vial y ambiental sea atendida con la prioridad que requiere una región que vive —literalmente— del turismo y del mar. La petición es clara y desesperada: "señores del gobierno, por favor, vuelquen los ojos hacia el norte de Urabá".

La erosión costera y los efectos de un "factor frío que viene del norte" han destrozado el frente de playas, dejando inoperables los principales atractivos turísticos justo en fechas clave como la antesala de Semana Santa. Lo que inicialmente se proyectaba como una contingencia temporal amenaza con convertirse en un cierre definitivo de numerosos establecimientos, según denuncian operadores locales.