Paradoja política en el Reino Unido: economía en ascenso, líder en descenso
El panorama económico británico presenta señales alentadoras bajo el mandato del primer ministro Keir Starmer, quien sin embargo enfrenta una severa crisis de liderazgo que amenaza su continuidad en el cargo. Las empresas han alcanzado su nivel más optimista en diecisiete meses, los precios de la vivienda escalan a máximos históricos y los consumidores muestran una disposición renovada al gasto, según datos recientes de diversas fuentes económicas.
Indicadores económicos pintan un escenario favorable
Las cifras publicadas esta semana revelan una recuperación económica tangible. Las ventas minoristas crecieron un significativo 2,7% en el año hasta enero, marcando el mayor incremento en cinco meses y ayudando al sector comercial a recuperarse tras una temporada navideña decepcionante. Categorías discrecionales como electrónica personal, muebles y juguetes infantiles se encuentran entre las de mejor desempeño, indicando que los consumidores británicos están dispuestos a abrir sus carteras nuevamente.
El sector empresarial muestra un optimismo renovado, con informes de S&P Global que destacan una recuperación en la contratación de nuevos clientes durante los primeros meses del año. Incluso el sector de la construcción, aunque continúa contrayéndose, lo hace al ritmo más lento en siete meses, sugiriendo que los constructores de viviendas albergan esperanzas de una recuperación inminente.
El Banco de Inglaterra proyecta control inflacionario
Uno de los logros más significativos del gobierno de Starmer se refleja en las proyecciones del Banco de Inglaterra, que espera que la inflación retorne a su objetivo del 2% esta primavera. Este avance se atribuye en gran medida a las medidas anunciadas en el presupuesto de noviembre, que han comenzado a mostrar resultados concretos en la estabilización de precios.
Los economistas incluso comienzan a hablar de una recuperación de la productividad, un objetivo largamente elusivo para la economía británica que ahora parece estar materializándose bajo las políticas implementadas por el gobierno laborista.
Crisis política ensombrece logros económicos
Paradójicamente, estos avances económicos no se traducen en apoyo político para Starmer. El lunes, el primer ministro requirió un rescate de emergencia cuando sus colegas del gabinete acudieron a darle su apoyo, tras veinticuatro horas críticas en las que su asesor más importante presentó su dimisión y el líder de su partido en Escocia le pidió que renunciara.
Las encuestas de opinión revelan una desconexión preocupante entre la recuperación económica y la percepción pública. Aproximadamente solo uno de cada cinco votantes califica al gobierno de Starmer como mejor en gestión económica que sus rivales, una cifra que contrasta marcadamente con el tercio que lo apoyaba poco después de su victoria electoral en 2024, según datos de YouGov.
Escándalos y elecciones amenazan continuidad
El escándalo en torno al nombramiento de Peter Mandelson por parte de Starmer continúa generando controversia, mientras se acercan elecciones en las que se anticipa un mal desempeño del Partido Laborista. Funcionarios del Número 10 de Downing Street expresan frustración ante la posibilidad de que un eventual sucesor de Starmer herede un legado económico sólido del cual presumir, según personas familiarizadas con las discusiones internas.
La mejora en la demanda económica está contribuyendo a estabilizar el mercado laboral, con empleadores comenzando a implementar planes de contratación según el último informe de la Confederación de Contratación y Empleo. Sin embargo, esta estabilización no parece resonar en el electorado, dejando a Starmer en una posición política precaria a pesar de los indicadores económicos positivos.