Asamblea de Ecopetrol se convierte en escenario de fuertes protestas contra su presidente
La Asamblea General de Accionistas de Ecopetrol, celebrada este viernes 27 de marzo en las instalaciones de Corferias en Bogotá, se transformó en uno de los episodios más convulsos en la historia reciente de la principal empresa petrolera colombiana. Desde el momento en que Ricardo Roa Barragán se preparó para presentar su informe anual de gestión, el ambiente dejó de ser el de una reunión corporativa formal para convertirse en un enfrentamiento directo entre quienes defienden su continuidad y quienes exigen su salida inmediata.
Gritos y abucheos marcan la jornada
Los abucheos acompañaron prácticamente toda la jornada, con gritos de "fuera, fuera" que interrumpieron en múltiples ocasiones las intervenciones de los directivos. Esta reacción refleja la profunda división que existe entre los asistentes respecto al rumbo que lleva la compañía bajo la administración de Roa. En medio de este clima de tensión, un grupo de accionistas propuso modificar el orden del día para incluir un debate formal sobre la continuidad del presidente, pero la iniciativa fue rechazada, lo que avivó aún más el malestar dentro del recinto.
La tensión que rodea a Ricardo Roa no es reciente. El directivo enfrenta investigaciones judiciales por presunto tráfico de influencias, y el sindicato de la Unión Sindical Obrera (USO) lleva semanas presionando por su remoción, argumentando que su permanencia representa un riesgo significativo para los intereses estratégicos de la petrolera estatal.
Estructura accionaria limita capacidad de cambio
La composición accionaria de Ecopetrol explica en gran medida el resultado de esa votación. El Estado colombiano posee el 88,49 por ciento de las acciones de la empresa, mientras que el 11,51 por ciento restante está distribuido entre inversionistas privados y personas naturales. Esta desproporción limita considerablemente la capacidad de los accionistas minoritarios para imponer cambios sustanciales en la agenda corporativa o en la dirección ejecutiva de la compañía.
Críticas contundentes de accionistas y sindicato
Entre los críticos más vehementes de la jornada estuvo el político y accionista minoritario Jorge Enrique Robledo, quien pidió directamente a Roa que presentara su renuncia, afirmando que había sido sorprendido "con las manos en la masa". Por su parte, Martín Ravelo, presidente de la USO, instó a la junta directiva a tomar una decisión de fondo y aseguró que permitir que Roa continúe al frente de la empresa podría tener consecuencias catastróficas para sus intereses operativos y financieros.
Los accionistas inconformes también señalaron que la gestión del directivo ha generado un riesgo reputacional considerable para Ecopetrol que podría derivar en una desvalorización significativa de la compañía en los mercados internacionales. Entre los argumentos económicos citados se mencionó:
- Una caída en la utilidad bruta por barril del 31 por ciento
- Un aumento preocupante en el nivel de endeudamiento corporativo
- La contratación, sin aprobación previa de la junta, de la firma estadounidense Covington & Burling LLP por un valor de 5,8 millones de dólares
La junta directiva defiende su posición
Frente a las protestas generalizadas, la presidenta de la Junta Directiva, Ángela María Robledo, tomó la palabra para pedir orden y recordar que, aunque la indignación es válida, era importante escuchar las explicaciones del órgano directivo. Robledo defendió la decisión de mantener a Roa en el cargo al señalar que los señalamientos en su contra no constituyen una condena judicial y que a él, como a cualquier ciudadano colombiano, le asiste el principio de presunción de inocencia.
La directiva también reiteró que mantiene un monitoreo constante sobre la situación del presidente y su compatibilidad con las obligaciones regulatorias de la empresa, prometiendo que las decisiones se adoptarán de manera oportuna para proteger el patrimonio de todos los accionistas y la estabilidad operativa de la compañía.
Roa se mantiene firme en su posición
El propio Ricardo Roa fue enfático al señalar que no renunciará a su cargo y que su conciencia está tranquila. Durante la asamblea, informó que la agenda incluía la aprobación de los estados financieros y la distribución de utilidades del periodo 2025, destacando que Ecopetrol cierra el año en una posición financiera estable, con un ratio deuda sobre EBITDA de 2,3 veces, por debajo del tope de 2,5 aprobado por las calificadoras de riesgo internacionales.
Roa asumió la presidencia de Ecopetrol en 2023. Es ingeniero egresado de la Universidad Nacional y previamente se desempeñó como gerente de la Empresa de Energía de Bogotá entre 2014 y 2015, además de haber ejercido como consultor en sostenibilidad energética y presidido la empresa Enertolima. Su gestión en la petrolera estatal ha estado marcada por constantes cuestionamientos sobre sus decisiones administrativas y, actualmente, por investigaciones judiciales relacionadas con campañas políticas.
El próximo lunes, la junta directiva de Ecopetrol volverá a reunirse para tomar una decisión definitiva sobre si mantiene o no a Ricardo Roa al frente de la compañía, en lo que se anticipa como una reunión crucial para el futuro inmediato de la empresa petrolera más importante de Colombia.



