Petro atribuye récord histórico de déficit comercial de Colombia al desbalance con China
Déficit comercial récord de Colombia se debe a China, según Petro

Colombia enfrenta el mayor déficit comercial de su historia en 2025

Esta semana se encendieron las alarmas económicas en Colombia, no solo por las preocupaciones fiscales, sino también por un desempeño deficitario sin precedentes en la balanza comercial. Según la actualización publicada por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el país cerró el año 2025 con un déficit comercial histórico que alcanzó la cifra de US$16.377 millones FOB, marcando un punto crítico en la economía nacional.

La matriz de exportaciones en transición, según el presidente Petro

El presidente Gustavo Petro se refirió directamente a estos preocupantes resultados, argumentando que la situación se debe a que la matriz de exportaciones colombiana se encuentra aún en un proceso de transición. Aunque los datos revelan que las importaciones crecieron diez veces más que las exportaciones durante el último año, el mandatario explicó que esta dinámica está directamente vinculada a las relaciones comerciales con Estados Unidos y, especialmente, con China.

"La balanza comercial deficitaria corresponde a una matriz de exportaciones aún en transición. Exportamos petróleo cada vez más barato a Estados Unidos, e importamos manufacturas de consumo de China a un nivel superior de las ventas externas", declaró Petro, subrayando la asimetría comercial que afecta al país.

China: el epicentro del desbalance comercial colombiano

El presidente fue enfático al señalar que todo el déficit comercial de Colombia se produce con China. Aunque reconoció que una parte significativa de las importaciones desde el gigante asiático corresponde a insumos y maquinaria, Petro lamentó que el enorme desbalance no haya disminuido a pesar de la entrada de Colombia a la Ruta de la Seda, una iniciativa que él mismo ha promovido.

En este contexto, Petro criticó las prioridades actuales de exportación hacia China, utilizando el ejemplo de la carne de res, cuyo precio se encareció notablemente durante el primer mes del año según los últimos reportes de inflación. "El orden de prioridades de los productos exportados a China no puede consistir en carne de res que falta en Colombia y que proviene de tierras fértiles que deberían tener otro uso; sino de productos que provoquen un alza de ingresos en el campesinado y la pequeña y mediana empresa en general", afirmó el mandatario.

Productos con potencial y obstáculos internos

El presidente enumeró una serie de productos que considera con alto potencial para mejorar la balanza comercial, entre los que destacan:

  • Café y cacao de alta calidad
  • Atunes y camarones procesados
  • Muebles de maderas finas provenientes de reforestación
  • Frutas selváticas exóticas
  • Productos derivados del procesamiento industrial del coco

Sin embargo, Petro señaló que las principales dificultades han estado en el lado colombiano, mencionando específicamente al Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) y a la embajada de Colombia en Estados Unidos. "El ICA no debe detener exportaciones a China y la embajada de Colombia en Estados Unidos debe ponerse a trabajar a fondo", exigió el mandatario.

Turismo y energías limpias como soluciones estratégicas

Frente a este panorama desafiante, el presidente Petro propuso dos vías principales para mitigar el creciente déficit comercial con China:

  1. Incremento del turismo chino: Petro sugirió que el flujo de turistas desde China podría compensar parcialmente el desbalance comercial, pero criticó actitudes xenofóbicas dentro de Migración Colombia. "Migración Colombia tiene sectores xenofóbicos contra China y el mundo árabe, eso debe acabar", afirmó rotundamente.
  2. Desarrollo de energías limpias: El mandatario destacó el sector de las energías renovables como un área con gran potencial para atraer inversiones significativas desde China, lo que podría reequilibrar la relación comercial entre ambos países.

Esta coyuntura comercial crítica plantea importantes desafíos para la política económica colombiana, requiriendo no solo ajustes en las relaciones internacionales, sino también transformaciones profundas en la estructura productiva nacional y en la mentalidad institucional frente a socios comerciales estratégicos como China.