El calzado colombiano avanza con un optimismo que exige prudencia ante desafíos externos
El sector del calzado en Colombia se encuentra en una fase de crecimiento notable, marcada por un optimismo que, sin embargo, debe ser atemperado por la prudencia ante los desafíos que se presentan en el horizonte. Las cifras recientes demuestran una fortaleza económica significativa, especialmente en Santander, el corazón manufacturero de esta industria, que registró un crecimiento del 3,6% en el último trimestre de 2025.
Este dinamismo económico está impulsado principalmente por el consumo interno y una producción que recupera su vigor histórico, reflejándose en eventos concretos como la reciente feria en Bogotá, donde se proyectaron negocios superiores a los diez millones de dólares. No obstante, en medio de este panorama prometedor, surgen amenazas que requieren atención inmediata.
La amenaza de los aranceles ecuatorianos
Una de las principales preocupaciones es la decisión de Ecuador de imponer aranceles del 30% a sus importaciones, un movimiento desafiante dado que este país es el principal mercado de exportación para el calzado y la confección de Santander. Esta medida podría representar un golpe directo a una cadena productiva que genera decenas de miles de empleos dignos en la región.
Sin embargo, la respuesta no debe ser el desaliento, sino la aplicación de inteligencia colectiva y una acción diplomática eficaz. Es alentador saber que los canales de negociación entre ambos gobiernos ya se han abierto en busca de una desescalada del conflicto comercial.
Oportunidades en nuevos mercados
Mientras se resuelve el impase con Ecuador, el sector del calzado colombiano tiene la oportunidad de redoblar sus esfuerzos para conquistar otros mercados internacionales. Ya se observan señales positivas, como la consolidación de Estados Unidos como un comprador fundamental de marroquinería colombiana de alta calidad.
Además, destinos en Centroamérica y el Caribe muestran un interés creciente por el calzado colombiano. La mira también debe estar puesta en la Alianza del Pacífico y en explorar, con productos de valor agregado, las oportunidades que ofrecen las economías asiáticas en crecimiento.
Iniciativas locales y tendencias globales
La iniciativa de la Alcaldía de Bucaramanga para crear una política pública que garantice financiación estable al sector del calzado sería un paso importante para que el apoyo no dependa de los ciclos políticos, sino que se convierta en un compromiso permanente con una industria principal en la región.
Al mismo tiempo, la diplomacia económica debe priorizar la defensa de nuestros exportadores, consolidando alianzas, facilitando tratados y resolviendo controversias con la premisa de que el trabajo colombiano es un bien valioso para el mundo. El panorama global es alentador, con el mercado del calzado avanzando hacia los 555 mil millones de dólares, lo que confirma que hay espacio para el producto colombiano.
La tendencia mundial hacia el calzado cómodo, deportivo y de materiales innovadores representa una oportunidad de oro para nuestra industria, conocida por su diseño excepcional y artesanía de calidad. Para capturar este potencial, es indispensable la unidad entre el Gobierno nacional y los locales, así como entre los empresarios formales que luchan contra la informalidad y todos los eslabones de la cadena productiva.
Un mensaje de esperanza activa
El mensaje actual para el sector del calzado santandereano es de esperanza activa y vigilante. Las perspectivas para este año son inherentemente buenas porque están sustentadas en el talento, la resiliencia y el arduo trabajo de su gente. El obstáculo ecuatoriano, por serio que sea, seguramente será superado con diálogo, firmeza y una estrategia comercial audaz y diversificada.
La industria colombiana del calzado se enfrenta a un momento crucial donde el crecimiento económico y los desafíos comerciales se entrelazan, exigiendo una respuesta coordinada y estratégica para asegurar su futuro prometedor.