Floribus: el arte de contemplar lo invisible en las flores cotidianas
En un mundo donde solo las flores más famosas como rosas, orquídeas y girasoles acaparan la atención, la exposición Floribus de Mónika Herrán propone un cambio radical de perspectiva. Esta muestra, que se exhibe actualmente en la Galería Kolectiva de Cali hasta el 3 de marzo, invita a descubrir la belleza oculta en las flores anónimas que habitan nuestras calles, parques y espacios urbanos.
Un método artístico innovador nacido del Mediterráneo
La génesis de este proyecto se remonta a diciembre de 1989, cuando Herrán, durante un viaje por el Mediterráneo, recogió una amapola caída entre las ruinas del Palacio de Adriano en Cartago, Túnez. "Primero pensé que era una mariposa", recuerda la artista, "pero al recogerla descubrí que era una flor. La prensé en mi cuaderno de viaje y la guardé por casi treinta años".
Cuando redescubrió la flor perfectamente conservada, Herrán inició un proceso creativo único: digitalizó la amapola mediante escáner de alta resolución, manteniendo intactos sus colores y forma natural, pero otorgándole nuevas dimensiones visuales. Esta Amapola de Adriano se convirtió en la primera obra de una serie que hoy suma 96 flores recolectadas durante seis años de trabajo meticuloso.
De las calles de Cali al formato libro
El proceso creativo de Herrán combina técnicas tradicionales con tecnología digital:
- Recolección de flores caídas en calles, jardines y espacios públicos de Cali
- Prensado y secado al estilo de herbarios clásicos
- Digitalización mediante escáner de alta resolución
- Edición digital que respeta la naturaleza original de cada flor
- Impresión en papel de alto gramaje para exposición
La artista, quien estudió diseño gráfico en Medellín y desarrolló su carrera fotográfica entre Venezuela y Cali -donde vive desde hace 45 años-, ha creado un herbario personal que trasciende lo científico. "Yo no sé mucho de botánica; me guía la intuición artística", confiesa Herrán, quien contó con el apoyo de expertos del herbario de la Universidad Icesi para clasificar cada espécimen con sus nombres comunes y científicos.
Un llamado a la contemplación en la era digital
El crítico Germán García Orozco destaca que "la fotografía de Mónika Herrán nos invita a detenernos", una cualidad especialmente relevante en Floribus. En esta serie, las flores aparecen ampliadas hasta rozar la abstracción, revelando texturas, formas y colores que normalmente pasan desapercibidos.
"Las personas están acostumbradas a ver todo como paisaje, algo bonito de fondo", reflexiona Herrán. "Pero muy pocas veces se detienen a admirar con calma. El arte exige mirar con detenimiento, y esta es la única manera de conectarse verdaderamente con la naturaleza".
De Cali al mundo: reconocimiento internacional
La serie Floribus ha trascendido las fronteras colombianas. En 2021, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, fue expuesta en galerías y centros culturales de Vietnam y Tailandia, representando a Colombia en Asia. Este reconocimiento internacional subraya el valor universal del proyecto artístico.
Entre las curiosidades botánicas descubiertas durante la investigación para Floribus, se encontró que muchas flores recolectadas en Cali son endémicas del trópico americano, mientras otras provienen de Europa y Asia, llegadas por azar a la ciudad vallecaucana.
Próximas etapas del proyecto
La exposición en la Galería Kolectiva es solo una parte del proyecto Floribus. Entre abril y mayo del presente año, las 96 flores serán publicadas en formato de libro artístico, permitiendo que esta experiencia contemplativa llegue a un público más amplio.
El crítico Efrén Giraldo compara el trabajo de Herrán con el herbario que la poeta Emily Dickinson creó en su adolescencia, considerando ambos como "botánicas personales" que trascienden la mera clasificación científica para convertirse en expresiones artísticas íntimas.
Floribus se presenta así como un antídoto contra la velocidad contemporánea, una invitación a recuperar la capacidad contemplativa y a reconocer que, como señala la artista, "mejorar el mundo puede empezar por levantar una flor del suelo".