Organización PETA demanda traslado urgente de macaco viral a santuario natural
La reconocida organización de defensa animal PETA ha realizado una demanda formal este martes 24 de febrero, exigiendo el traslado inmediato del macaco japonés Punch a un santuario especializado. El primate, que alcanzó fama viral por aferrarse constantemente a un peluche en el zoológico de Ichikawa, presenta según la organización graves signos de trauma psicológico derivado del cautiverio y aislamiento forzado.
Un caso emblemático de sufrimiento animal
Jason Baker, presidente de PETA Asia, manifestó mediante un comunicado oficial: "Como todos los macacos, Punch debería desarrollarse dentro de un grupo familiar cohesionado, adquiriendo habilidades sociales fundamentales y explorando un hábitat natural diverso, no buscando consuelo en un juguete dentro de un recinto de cemento". La organización sostiene que lo que algunos espectadores interpretan como comportamiento adorable constituye en realidad una manifestación evidente del trauma que experimenta un primate joven y socialmente activo enfrentando aislamiento y pérdida afectiva.
Punch, de apenas siete meses de edad, fue rechazado por su madre biológica inmediatamente después de su nacimiento en julio pasado. Desde ese momento crítico, el personal del zoológico asumió su crianza artificial, proporcionándole un peluche con forma de orangután que se transformó en un sustituto materno improvisado. Este vínculo inusual con el objeto de felpa ha convertido al pequeño primate en una de las principales atracciones del establecimiento, generando un aumento significativo en las visitas públicas.
Controversia y defensa institucional
El zoológico se vio recientemente envuelto en una polémica considerable cuando circuló en redes sociales un video que mostraba a Punch siendo intimidado con aparente violencia por otro macaco adulto. Las autoridades del recinto respondieron mediante un comunicado oficial, explicando que el incidente capturado fue un evento esporádico ocurrido durante un intento de interacción social entre Punch y otra cría del grupo. Según su versión, una hembra adulta, posiblemente la madre del otro pequeño, reprendió a Punch en lo que calificaron como un proceso normal de socialización dentro de la especie.
Yasunaga, portavoz oficial del zoológico, detalló: "Los bebés de macaco japonés normalmente se agarran a sus madres o a otros individuos para sentirse seguros". Ante la ausencia materna, los cuidadores experimentaron inicialmente con toallas como puntos de apoyo, hasta que el primate se aferró definitivamente al llamativo peluche naranja. Desde entonces, el animal duerme abrazado a este sustituto, camina con él durante el día y lo utiliza como elemento de seguridad cuando su entorno le resulta abrumador, aunque técnicamente no está completamente aislado del grupo principal que incluye otros 56 ejemplares.
Impacto viral y preocupaciones éticas
La organización PETA ha comparado este caso con otros animales que alcanzaron notoriedad en internet, como la famosa hipopótama tailandesa Moo Deng. La entidad advierte que la fama digital es efímera y solamente contribuye a perpetuar un círculo vicioso donde los zoológicos crían y exhiben bebés animales para impulsar ventas de entradas, mientras los animales pagan consecuencias de por vida. Baker enfatizó: "La organización insta al zoológico a hacer lo correcto trasladando a Punch a un santuario de reputación comprobada".
El impacto mediático ha sido considerable: después de que el zoológico presentara oficialmente a Punch en su cuenta de X el pasado 5 de febrero, recibió miles de mensajes de apoyo. El pasado fin de semana, aproximadamente 8.000 personas visitaron el recinto, el doble del promedio habitual para esta temporada. Yasunaga confirmó que incluso en días laborables se registra una afluencia inusual con filas considerables de visitantes.
PETA concluye que, más allá del entretenimiento momentáneo que genera, la situación de Punch representa un problema ético fundamental sobre el bienestar animal en cautiverio, especialmente para especies altamente sociales como los macacos japoneses que requieren interacciones complejas y entornos enriquecidos para su desarrollo psicológico completo.