Niño vende dulces para pagar terapias médicas y su historia conmueve a Fusagasugá
Niño vende dulces para pagar terapias y su historia conmueve

La conmovedora historia de Samuel Andrés que despertó la solidaridad en Fusagasugá

En la salida de un colegio de Fusagasugá, un niño ofrece dulces a precios que van desde los 200 hasta los 500 pesos. Cuando los transeúntes le preguntan por qué trabaja, su respuesta es clara y contundente: necesita ayudar a pagar su tratamiento médico. Se trata de Samuel Andrés Mora Cabarique, un menor cuya historia de superación y lucha ha tocado las fibras más sensibles de toda una comunidad.

Dos años en silla de ruedas y una batalla continua

Samuel Andrés enfrentó durante dos largos años la realidad de movilizarse en silla de ruedas. Aunque logró volver a caminar hace aproximadamente un año, todavía no puede correr ni saltar con normalidad. "Yo soy una persona en situación de discapacidad", afirmó en un video que cambiaría su vida para siempre.

El menor padece dolor crónico, inflamación y debilidad muscular, síntomas que en algún momento lo llevaron a perder completamente la capacidad de caminar. Lo más preocupante es que, hasta ahora, los médicos no han logrado establecer un diagnóstico preciso sobre su condición. En cierta ocasión, incluso le sugirieron que simplemente regresara a casa y aprendiera a soportar el dolor.

El video de TikTok que desató la solidaridad

Todo comenzó cuando el creador de contenido @jairguzmansaavedra publicó un video en TikTok entrevistando al niño. En la grabación, Samuel explicaba con notable madurez su situación y la necesidad de vender dulces para costear sus terapias. La reacción no se hizo esperar: el material se viralizó rápidamente, acumulando miles de reproducciones y compartidas.

El mismo creador que lo entrevistó demostró su solidaridad pagándole 50.000 pesos por los dulces, aunque su valor real era considerablemente menor. Este gesto marcó el inicio de una cadena de apoyos que continuaría creciendo exponencialmente en los días siguientes.

Una familia que enfrenta múltiples desafíos de salud

Lady Paola Cabarique Garrido, madre de Samuel, publicó un emotivo mensaje de agradecimiento días después de la viralización. Reveló que no solo su hijo mayor enfrenta problemas de salud, sino que su otro hijo, Kaleth Mora Cabarique de 9 años, comenzó a presentar síntomas similares hace dos años.

"Esperamos que este video pueda llegar a doctores que se interesen en el caso de nuestro hijo", expresó la mujer, mientras agradecía a todas las personas que habían aportado "su granito de arena". Su mayor deseo es encontrar un especialista que pueda orientar adecuadamente a la familia y ofrecer un diagnóstico claro para ambos niños.

La ola de apoyos que transformó su realidad

La historia continuó ganando momentum en redes sociales. El creador @bocadosanonimos visitó personalmente al menor en su colegio y le entregó la significativa suma de 1.300.000 pesos para sus gastos médicos, además de varios regalos. En ese encuentro, Samuel reiteró que su mayor anhelo sigue siendo encontrar un especialista que pueda darle un diagnóstico preciso.

Posteriormente, en un nuevo video publicado por @jairguzmansaavedra, se documentó cómo más personas y comercios locales se sumaron a la causa solidaria. El niño aseguró que, tras la viralización, ha recibido múltiples formas de ayuda y que incluso las oraciones han sido fundamentales para él. "Una oración hace mucho", afirmó con convicción.

Un nuevo tratamiento y esperanzas renovadas

Actualmente, Samuel se prepara para un tratamiento de un mes que consiste en ingresar periódicamente a una cámara de presión. Este procedimiento tiene como objetivo principal disminuir la inflamación y aliviar el dolor crónico que lo aqueja.

Mientras avanza en este proceso terapéutico, el menor continúa expresando su gratitud por el respaldo recibido y mantiene intacta la esperanza de que, esta vez, la medicina encuentre respuestas definitivas no solo para él, sino también para su hermanito Kaleth.

La historia de Samuel Andrés Mora Cabarique se ha convertido en un poderoso testimonio de resiliencia, solidaridad comunitaria y la capacidad de las redes sociales para movilizar apoyos concretos. En Fusagasugá, un niño que vende dulces para caminar mejor ha logrado unir a toda una ciudad en torno a una causa común: la salud y el bienestar de quienes más lo necesitan.