Asesinato de líder indígena en Caldas expone violencia sistemática contra comunidades embera chamí
Líder indígena asesinado en Caldas: violencia sistemática contra embera chamí

Líder indígena asesinado en Caldas revela violencia persistente contra comunidades embera chamí

José Albino Cañas Ramírez, de 44 años, era un hombre con esposa, dos hijos y una red de afectos tejida en la comunidad de Portachuelo, dentro del Resguardo colonial Cañamomo Lomaprieta. Este caserío se encuentra enclavado en las lomas que trepan por la vertiente occidental del río Cauca, donde se cultivan café, caña, cacao y plátano. Portachuelo está a 40 minutos de Riosucio, en el noroccidente de Caldas, una ubicación que resulta crucial para entender lo sucedido.

Un crimen que se repite en la región

El lunes 16 de febrero a las 8:50 p.m., dos hombres llegaron hasta la casa de José Albino, que también funcionaba como tienda, y le dispararon. Con cuatro impactos de bala en el cuerpo, fue trasladado al Hospital Departamental San Juan de Dios de Riosucio, pero falleció a las 10:30 p.m. Su cuñada resultó herida durante la balacera. Este crimen no es un hecho aislado: ya había ocurrido en zonas rurales de municipios como Supía, Riosucio, Marmato, Quinchía, Guática y Mistrató.

Las fechas cambian, los nombres de las víctimas indígenas embera chamí varían, pero los crímenes mantienen patrones similares, aunque los reportes oficiales los cataloguen como "casos aislados materia de investigación". José Albino era cabildante en su comunidad, líder de tres acueductos comunitarios y de los trapiches Playa Rica y Asocomunera.

Las contradicciones oficiales y la presencia de grupos armados

La pregunta crucial sigue sin respuesta: ¿quién mató a José Albino? Nadie habla en la comunidad. Sin embargo, el reporte de Indepaz indica que en Riosucio hay presencia del Clan del Golfo, el ELN y bandas locales. Esta información contrasta con las declaraciones del secretario de gobierno departamental, Jorge Andrés Gómez Escudero, quien asegura que en Caldas no hay grupos armados.

Esta semana, el gobernador Henry Gutiérrez afirmó que Caldas es el departamento más seguro de Colombia. Pero los hechos contradicen estas declaraciones: una semana antes del asesinato de José Albino, ocurrió una masacre en el otro extremo del departamento, donde tres hermanos fueron torturados y asesinados en zona rural de Marquetalia. Según Indepaz, esta fue la masacre número 14 del año.

Una lista de crímenes sin resolver

Las autoridades deben responder no solo por el asesinato de José Albino, sino por otros crímenes contra indígenas cometidos entre Risaralda y Caldas:

  • ¿Quién mató en enero de 2025 a la indígena Gloria Nancy Largo Largo, en zona rural de Supía?
  • ¿Quién asesinó en abril del año pasado a Héctor Jaime León?
  • ¿Quién mató en 2024 al reincorporado de las FARC Darío de Jesús Hernández, vecino del mismo resguardo?
  • ¿Quién atentó en 2023 contra Jorge Eduardo Gañán?
  • ¿Quién quemó los trapiches comunitarios de la vereda San Juan, de Cameguadua, de Las Margaritas?

Cada trapiche beneficia a 15 o 20 familias indígenas, que quedan en riesgo de desplazamiento cuando destruyen su fuente de trabajo, como ha ocurrido repetidamente en los últimos años.

Un genocidio silencioso documentado

La violencia contra los indígenas en esta región tiene raíces profundas. El informe El genocidio silencioso del pueblo Embera Chamí de Caldas, del Movice y el Cridec, citado por la Comisión de la Verdad, revela datos alarmantes: en un período de 40 años fueron asesinados 650 indígenas en esas montañas que unen a Caldas, Risaralda y el sur de Antioquia. Entre 1988 y 2008 se registraron 13 masacres.

De acuerdo con el plan regional de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, solo en el municipio de Riosucio hay 164 desaparecidos, 84 de ellos indígenas. Estas cifras pintan un panorama desolador de violencia sistemática.

La sospecha sobre intereses económicos

Arney Tapasco, gobernador del resguardo Cañamomo Lomaprieta, afirma que no sabe quién mató a José Albino y que este no tenía enemigos ni amenazas. Sin embargo, tras un rato de entrevista, comenta que su comunidad se opone a "la multinacional" -así en genérico, porque cada tanto cambia de razón social- que extrae el oro de Marmato.

El gobernador indígena argumenta que hace 30 años podían tomar agua del río Supía, pero ahora es veneno, que en verano no tienen agua y que solo los indígenas cuidan esas microcuencas. Esta declaración sugiere posibles conflictos por recursos naturales como trasfondo de la violencia.

La escalada de violencia contra líderes sociales

Según Indepaz, en 2025 en Colombia asesinaron a 187 líderes sociales. José Albino Cañas Ramírez fue el líder social número 19 asesinado en 2026. Este domingo el conteo ya iba en 22. Y aún no termina febrero. Esta escalada de violencia contra defensores comunitarios representa una crisis humanitaria que requiere atención urgente.

La muerte de José Albino no es solo una tragedia personal para su familia y comunidad, sino un síntoma de un problema estructural de violencia contra los pueblos indígenas en Colombia, particularmente contra la comunidad embera chamí en la región cafetera.