Homenaje póstumo a Gerardo Arellano Becerra: legado que perdura tras 36 años
En una ceremonia cargada de emotividad y simbolismo, Federico Arellano rindió tributo a su padre, el maestro Gerardo Arellano Becerra, asesinado hace 36 años. El acto se llevó a cabo en Guadalajara de Buga, tierra natal del homenajeado, donde se develó un busto artístico creado por el maestro Pedro Alcalde en el parque lineal del exclusivo barrio El Albergue.
Un legado de valores y arte que trasciende generaciones
Federico Arellano, abogado bogotano de 48 años, compartió con profunda emoción los recuerdos de su padre, describiéndolo como "un hombre determinado que no temía enfrentar retos". Destacó cómo Gerardo Arellano Becerra, con su voz prístina y don de gentes, conquistaba corazones en el ecosistema musical vallecaucano.
"Estoy genuinamente agradecido con el padre de la vida por tenerme hoy aquí pronunciando estas palabras que brotan de mi sentir de hijo amoroso", expresó Federico durante el homenaje. Recordó cómo su padre fue su primer maestro de música y su mejor maestro de vida, inculcándole principios de rectitud, moralidad y amor generoso.
Avances judiciales históricos en derechos humanos
El momento más significativo del homenaje llegó cuando Federico Arellano reveló importantes avances en la búsqueda de justicia por el asesinato de su padre, ocurrido el 27 de noviembre de 1989. Hace apenas dos meses, el Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH) falló a su favor después de once años de proceso, reconociendo violaciones a la Convención Americana de Derechos Humanos.
"A los incrédulos, opositores, detractores, agresores e incluso enemigos les agradezco aún más, porque me sirvieron de referencia para aprender lo que no quiero ser", afirmó el abogado, especialista en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario.
Enseñanzas que perduran: del miedo a la determinación
Federico compartió una anécdota reveladora sobre su padre: "Recuerdo que una vez íbamos a cruzar a pie una avenida y él me llevaba de su mano con firmeza. En la mitad de la calle, el miedo me gobernó y me detuve. Él, sin miramientos, me apretó la mano y me llevó preservándome hasta la otra acera".
Esta experiencia le dejó una enseñanza fundamental: "en la vida el miedo es el que mata", palabras que Gerardo le dirigió y que hoy guían su lucha jurídica. Federico destacó cómo esta determinación lo ha llevado a lograr reivindicaciones judiciales tanto a nivel nacional como internacional.
Compromiso inquebrantable y gratitud infinita
El abogado expresó su profundo agradecimiento a las autoridades locales que hicieron posible el homenaje, incluyendo a la gobernadora y alcaldesa presentes. "El agradecimiento es inmenso, el orgullo de hijo es inconmensurable y el compromiso como jurista es férreo e inquebrantable", afirmó.
Federico Arellano, quien también se desempeña como profesor de Historia y Filosofía del Derecho, enfatizó que la gratitud debe ser un derrotero en la vida de las buenas personas. "Gerardo era una muy buena persona y este homenaje tan hermoso se erige como plena prueba de ello", concluyó emocionado.
Un proceso que continúa: esperanza y perseverancia
Aunque reconoció los avances significativos, Federico advirtió que el proceso apenas comienza, especialmente en el ámbito local donde enfrenta "el lamentable paquetidermismo de la maltratada justicia colombiana". Sin embargo, se mostró optimista y comprometido a seguir trabajando por la completa reivindicación de su padre.
El homenaje no solo celebró la memoria de Gerardo Arellano Becerra como artista y ser humano excepcional, sino que también marcó un hito en la lucha por la justicia y los derechos humanos en Colombia, demostrando que el legado de los maestros que inspiran perdura más allá del tiempo y la adversidad.