Fe y cultura se unen en Popayán para la reconciliación social en barrio Los Sauces
Fe y cultura unen a comunidad de Popayán en barrio Los Sauces

Fe y cultura se fusionan en Popayán para tejer reconciliación social

En el corazón del barrio Los Sauces, ubicado en la Comuna Cinco de Popayán, capital del departamento del Cauca, la Iglesia Católica está desarrollando una labor pastoral que trasciende lo espiritual para convertirse en un motor de transformación social. Bajo el liderazgo del padre Óscar Páez, la parroquia Iglesia San Antonio de Padua se ha erigido como un espacio de encuentro, esperanza y reconstrucción del tejido comunitario en un sector que históricamente ha enfrentado diversas problemáticas sociales.

Una presencia que inspira unidad y paz

El padre Óscar Páez, quien asumió como párroco en 2024, explica con convicción que la presencia institucional de la Iglesia en zonas con conflictividad social es fundamental para fortalecer los lazos entre los habitantes. "La Iglesia siempre inspira paz y unidad, no solo entre los creyentes, sino también entre quienes no comparten nuestra fe, porque estamos llamados a ser garantes de justicia y reconciliación", afirma el sacerdote, quien mantiene una comunicación constante con los feligreses para involucrarlos activamente en este proceso comunitario.

La parroquia, que próximamente cumplirá 19 años de fundación gracias al esfuerzo colectivo de los residentes del sector, se ha convertido en un símbolo tangible de participación ciudadana y resistencia positiva. "Aunque esta comunidad enfrenta problemáticas especiales, también demuestra una capacidad extraordinaria para unirse y realizar actividades muy significativas", destaca el padre Páez sobre el compromiso de los habitantes con las celebraciones eucarísticas y las diversas iniciativas pastorales.

Devoción mensual que integra tradiciones culturales

Uno de los momentos más emblemáticos de esta labor pastoral ocurre cada último domingo del mes, cuando la comunidad se reúne para una jornada especial de oración y devoción a San Antonio de Padua, santo patrono del templo. Estas celebraciones han trascendido el ámbito estrictamente religioso para incorporar expresiones culturales profundamente arraigadas en la identidad del Pacífico colombiano.

"Es una devoción realmente hermosa donde oramos por las gracias recibidas y presentamos ante nuestro patrono las necesidades de la comunidad", describe el párroco sobre estas reuniones mensuales. Lo que hace particularmente significativas estas celebraciones es la integración de arrullos y danzas tradicionales del Pacífico, interpretados por mujeres de la comunidad que ofrecen su arte como un auténtico acto de fe.

El sacerdote valora especialmente esta fusión: "Estas danzas y arrullos representan una manera preciosa de presentar ante Dios nuestro talento y nuestra cultura. Aquí vivimos y preservamos esas tradiciones del Pacífico que nos dan identidad y nos conectan con nuestras raíces".

Un llamado a la paz en contexto electoral

Durante la más reciente jornada de devoción, el mensaje pastoral incorporó un llamado explícito a la paz en el marco del proceso electoral que se avecina. El padre Páez invitó a la ciudadanía a ejercer su derecho al voto con responsabilidad y discernimiento, elevando una plegaria especial por la tranquilidad durante los comicios.

"Pedimos que las elecciones se desarrollen en paz, bajo la protección de la Santísima Virgen María y de San Antonio, y que el Espíritu Santo ilumine a quienes aspiren a dirigir nuestro país para que sean verdaderos constructores de paz y amor", manifestó el líder religioso durante la celebración.

Una Iglesia cercana a las realidades sociales

El mensaje central que emerge de esta experiencia pastoral es el de una Iglesia comprometida con la realidad concreta de las comunidades, dispuesta a acompañar a las personas en medio de sus dificultades cotidianas. Para el padre Páez, la fe constituye una herramienta poderosa para superar obstáculos y transformar realidades sociales complejas.

"Estamos inmersos en situaciones que muchas veces son dolorosas, pero se necesitan misioneros capaces de ser testimonio vivo de amor y entrega", reflexiona el sacerdote. "Nuestra misión esencial es acompañar, apoyar y ayudar a superar los desafíos que enfrenta nuestra comunidad, demostrando que la presencia eclesial puede marcar una diferencia tangible en la vida de las personas".

La experiencia del barrio Los Sauces en Popayán evidencia que, más allá de los espacios físicos de los templos, la Iglesia Católica continúa desempeñando un papel activo y relevante en la construcción de convivencia pacífica y esperanza colectiva, especialmente en sectores que requieren presencia institucional y acompañamiento permanente para enfrentar sus desafíos sociales.