Secuestro en Bogotá: Diana Ospina liberada tras 40 horas de cautiverio en presunto paseo millonario
La noche del lunes culminó con un emotivo reencuentro en el occidente de Bogotá. Una patrulla de la Policía Nacional trasladó hasta su vivienda a Diana Ospina, la mujer que permaneció más de 40 horas secuestrada tras salir de una reconocida discoteca en la localidad de Chapinero. Su reaparición, en medio de la lluvia y en una carretera oscura, puso fin a una angustiosa búsqueda familiar y abrió una compleja investigación por un presunto paseo millonario.
El inicio del calvario en Chapinero
El caso comenzó en la madrugada del domingo 22 de febrero. Diana había asistido a una celebración en Theatron, uno de los establecimientos nocturnos más concurridos de Chapinero. Cámaras de seguridad registraron el momento en que salió del lugar junto a una amiga. En las imágenes se observa cómo ambas buscan transporte, se abrazan y la amiga aborda su vehículo particular, mientras Diana permanece en la vía esperando el suyo.
El automóvil que la recogería no llegó. Minutos después, la mujer camina hacia otra calle y aborda un taxi que se encontraba estacionado. Antes de subir, toma una fotografía de la placa del vehículo, un gesto que ahora resulta clave para la investigación.
El momento del secuestro frente a su casa
Otra cámara captó el trayecto final. Pasada la 1:00 a.m., el taxi en el que se movilizaba Diana ingresó al barrio donde reside. En la grabación aparecen dos vehículos: el primero, el taxi de placas ESN170, en el que ella viajaba; el segundo, otro taxi que lo seguía con las luces apagadas.
En cuestión de segundos, la situación cambió drásticamente. Cuando el vehículo inicial se detuvo frente a la vivienda, dos hombres descendieron del segundo taxi y abordaron el primero por las puertas traseras, donde iba la mujer. El carro arrancó de inmediato. Desde ese instante se configuró el secuestro.
Retiros bancarios y angustia familiar
Las autoridades presumen que Diana fue víctima de un paseo millonario, modalidad delictiva que implica la retención de la víctima para obligarla a entregar dinero y realizar transacciones. Entre el domingo y el lunes se registraron retiros millonarios en sus cuentas bancarias, lo que refuerza esa hipótesis.
Mientras tanto, su familia inició una búsqueda desesperada. La incertidumbre se prolongó durante más de 40 horas, hasta que la noche del lunes se produjo un giro inesperado.
La reaparición bajo la lluvia en la carretera a Choachí
Hacia las 9:30 p.m., conductores que transitaban por la vía hacia el cerro de Guadalupe alertaron a la Policía sobre una mujer que caminaba sola bajo la lluvia, en la carretera que conduce de Bogotá a Choachí, en Cundinamarca. Minutos después, Diana llegó por sus propios medios al CAI Mirador.
El intendente Rafael Wilches, comandante de ese puesto policial, relató que inicialmente no sabían quién era. "Pensamos que era una señora que buscaba ayuda. Nos abrazó y nos pidió que la ayudáramos", señaló. La mujer estaba mojada, desorientada y sin pertenencias.
Según su testimonio preliminar, habría sido retenida por al menos dos grupos delincuenciales y mantenida en una vivienda. Más tarde, en la noche, la trasladaron hacia los cerros y la abandonaron en plena vía. Desde allí caminó hasta encontrar el CAI.
El traslado a casa y el reencuentro familiar
Casi a las 10:00 p.m., Diana ingresó al CAI Mirador. Tras verificar su identidad y activar los protocolos de atención, la Policía Nacional coordinó su traslado hasta su residencia en el occidente de Bogotá, donde finalmente se reencontró con su familia.
Aunque no presentaba lesiones visibles de gravedad, su estado emocional reflejaba el impacto de la experiencia. Las autoridades activaron acompañamiento institucional y avanzan en la recolección de pruebas.
La investigación sobre los taxis involucrados
Uno de los ejes centrales del caso es la trazabilidad de los dos taxis involucrados. El propietario de ambos vehículos se presentó ante las autoridades y aseguró no tener relación con los hechos. Entregó los datos de los conductores, quienes ahora son objeto de investigación.
El taxi que inicialmente recogió a Diana está adscrito a la empresa Transportes Arroba, que confirmó su registro y colaboró con la identificación del dueño. Sin embargo, el vehículo que finalmente se la llevó presenta un historial más complejo.
Según se conoció, ese automóvil fue vendido en varias ocasiones y ofertado en portales de venta de automotores. Entre 2024 y 2025 acumuló cinco infracciones a nombre de tres conductores distintos, la más reciente en junio del año pasado. Además, el propietario no habría renovado la tarjeta de operación en enero, lo que podría implicar irregularidades administrativas.
La Policía realiza ahora una exhaustiva trazabilidad de la placa para reconstruir recorridos, ubicaciones y el historial completo del vehículo. Un fiscal del Gaula analiza también la información entregada por el propietario, incluyendo si los conductores que operaban los taxis esa noche coinciden con los que figuran en los registros laborales.
Un caso que reabre el debate sobre la seguridad en Bogotá
El caso de Diana Ospina vuelve a poner en el centro del debate la seguridad en el servicio de taxi y la persistencia del paseo millonario en la capital. Aunque las autoridades destacan avances en vigilancia y monitoreo, la modalidad sigue afectando a ciudadanos, especialmente en horarios nocturnos.
Mientras se avanza en la identificación de los responsables, la historia deja una secuencia inquietante: una salida nocturna, dos taxis coordinados, un secuestro frente a su propia casa y una caminata solitaria bajo la lluvia hasta encontrar ayuda.
La investigación continúa abierta. Las autoridades esperan que el análisis de cámaras, registros bancarios y datos de geolocalización permita esclarecer plenamente lo ocurrido y judicializar a los responsables de un caso que mantuvo en vilo a una familia y sacudió a la ciudad.