Julián David Benítez, un patrullero de 19 años adscrito al Grupo de Operaciones Especiales (GOES), fue hallado sin vida en la noche del miércoles 13 de mayo dentro de una sede de la Policía Nacional ubicada en el centro de Bogotá. El caso, que ya está en manos de las autoridades judiciales, vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de claridad institucional frente a hechos que ocurren dentro de instalaciones oficiales y que involucran a uniformados activos.
Detalles del hallazgo
Según reportes de Blu Radio, el hecho se registró en las instalaciones de la antigua sede de la Policía Metropolitana, en la calle sexta con avenida Caracas, cuando el joven uniformado se encontraba próximo a iniciar labores de vigilancia relacionadas con la Casa de Nariño. La información conocida hasta ahora indica que el patrullero se preparaba para asumir su turno de servicio cuando sus compañeros alertaron sobre su ausencia antes de la formación. Posteriormente, fue encontrado sin vida dentro de las instalaciones policiales, por lo que se activaron los protocolos internos y se dio aviso a las autoridades competentes.
Investigación a cargo de la Fiscalía
Después del hallazgo, al lugar llegaron unidades de criminalística y funcionarios de la Fiscalía General de la Nación para realizar los actos urgentes, entre ellos la inspección técnica y la recolección de elementos materiales de prueba que permitan establecer qué ocurrió en los minutos previos. Hasta el momento, la Policía Nacional no ha entregado un pronunciamiento oficial ampliado sobre el caso. Por esa razón, las circunstancias de la muerte de Benítez continúan bajo investigación y cualquier hipótesis sobre lo ocurrido debe manejarse como información preliminar hasta que exista una confirmación por parte de las autoridades.
De igual manera, se reportó que el uniformado pertenecía al GOES y que se encontraba adelantando procedimientos previos para desplazarse a labores de seguridad en la Casa de Nariño. Tras conocerse el caso, el sitio fue asegurado para facilitar las labores judiciales y la recolección de evidencias. En este nuevo caso, el punto central de la investigación será determinar qué ocurrió antes del hallazgo del patrullero, bajo qué circunstancias se encontraba en la sede policial y si existieron señales previas que deban ser revisadas por las autoridades competentes.
Un caso que exige información clara
Por ahora, el caso deja más preguntas que certezas. No solo por la edad del patrullero, sino porque ocurrió dentro de una instalación oficial y cuando estaba próximo a iniciar un servicio de vigilancia en uno de los puntos más sensibles de la ciudad. Por eso, hasta que la Fiscalía o la Policía entreguen nuevos detalles, cualquier versión sobre lo ocurrido debe mantenerse en el terreno de lo preliminar. La investigación tendrá que aclarar qué pasó antes del hallazgo y si existieron señales o circunstancias que deban ser revisadas por las autoridades.



