Bulova Lunar Pilot: el reloj de David Scott que viajó a la Luna
Bulova Lunar Pilot: el reloj lunar de David Scott

Omega no es el único reloj que ha estado en el espacio. Un cronógrafo Bulova llegó a la Luna en la muñeca del astronauta David Scott durante la misión Apolo 15, el 2 de agosto de 1971. El Lunar Pilot fue un reloj personalizado por la firma estadounidense en ese entonces y ahora la casa relojera presenta una edición especial que replica la pieza que llegó hasta el espacio, pero con ingeniería actualizada. El movimiento de alto rendimiento cuenta con una vibración a 262 kHz de frecuencia. Además, trae sus manecillas e índices tratados con luminor para ser visibles en la oscuridad, el taquímetro, el calendario a las 4 en punto y resistencia al agua de hasta 50 metros.

La misión Apolo 15 y el rol del Bulova

La misión a la que pertenecía Scott tenía un objetivo ambicioso: explorar Hadley Rille, un canal en la región de los Apeninos lunares, y recolectar muestras de roca. Scott no era un novato. Para entonces ya acumulaba 546 horas en el espacio tras participar en Gemini 8, Apolo 9 y, finalmente, Apolo 15. Pero fue en esta última donde su nombre quedó inscrito en la historia al convertirse en el séptimo hombre en caminar sobre la Luna y en el primero en conducir un vehículo en su superficie, el Rover Lunar. Y uno de los elementos más decisivos de esa misión, o por lo menos el más recordado, no fue el vehículo ni el módulo Falcon, que permaneció más de 66 horas sobre la superficie lunar, sino algo mucho más pequeño.

El accidente del Moonwatch de Omega

Durante la misión, el reloj suministrado por la NASA, el legendario Moonwatch de Omega, tuvo un accidente inesperado: la mica se desprendió tras un golpe o por las presiones extremas en las caminatas. En ese momento, Scott recurrió a su propio reloj: un Bulova adaptado especialmente para soportar las condiciones extremas del espacio. Lo llevaba sobre el traje espacial, sujeto con una correa de velcro. Y lo que parecía un respaldo, terminó siendo crucial.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

El cronógrafo Bulova permitió a Scott y a sus compañeros, James Irwin y Alfred Worden, saber exactamente cuándo debían regresar al módulo lunar. En palabras del propio Scott, “el control y uso del tiempo fue quizás la decisión más importante”. Sin ese control preciso, el margen de error podía ser fatal.

Actividades en la superficie lunar

Scott e Irwin realizaron tres actividades extravehiculares, sumando 18 horas y 35 minutos cada uno sobre la superficie lunar. Recorrieron el terreno con el Rover-1, transportando equipos y recolectando 82 kilos de rocas, mientras sus movimientos eran transmitidos en vivo desde Houston.

Un reloj único en manos privadas

Pero la singularidad de este reloj no termina en su función. De los doce astronautas que han caminado sobre la Luna, Scott fue el único que no usó un Omega —y todos son propiedad del gobierno estadounidense y, de hecho, el Moonwatch de Scott de la misión está ahora con la maquinaria intacta y el cristal reparado en el Museo Smithsonian—. El Bulova, en cambio, se lo devolvieron porque era su reloj personal. Ese detalle lo convirtió en una pieza única, ya que es el único reloj que ha estado en la Luna y que permanece en manos privadas. En una subasta se pagaron 1.650.000 dólares por él. Aún hoy, el reloj conserva restos de polvo lunar en su superficie, como una huella mínima pero tangible de ese viaje.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar