La caída de 'El Mencho' y la peligrosa reacción de los carteles mexicanos
México ha asestado recientemente uno de los golpes más contundentes al narcotráfico en décadas con la eliminación de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como 'El Mencho', líder del temible Cartel Jalisco Nueva Generación. Sin embargo, la violenta respuesta posterior -con más de 60 muertos, cientos de bloqueos viales, ataques coordinados con armamento pesado y ciudades completamente paralizadas- revela una realidad alarmante: las organizaciones criminales han acumulado un poder descomunal que hoy desafía abiertamente la autoridad del Estado.
El poderío criminal que dejó crecer la política de 'abrazos, no balazos'
La magnitud de la reacción violenta tras el operativo que terminó con la vida del capo y varios de sus secuaces demuestra el enorme poder acumulado por las mafias mexicanas durante años de políticas indulgentes. Estas estructuras criminales disponen actualmente de:
- Miles de hombres armados y entrenados
- Control territorial en múltiples regiones
- Redes financieras de alcance global
- Capacidad militar para enfrentarse a fuerzas del Estado, incluyendo el uso de lanzacohetes contra helicópteros militares
La política de 'abrazos, no balazos' impulsada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, aunque partía de la comprensible premisa de atender las causas sociales de la violencia, terminó por fortalecer desproporcionadamente a los carteles. Mientras el Estado evitaba el enfrentamiento directo, las organizaciones criminales:
- Expandieron sus territorios de influencia
- Incrementaron sus capacidades de reclutamiento
- Diversificaron sus economías ilícitas
- Profundizaron la corrupción de funcionarios públicos
Una lección crucial para Colombia y la región
La situación mexicana ofrece enseñanzas fundamentales para Colombia y otros países de la región que enfrentan desafíos similares con el crimen organizado. Cuando el Estado envía señales de debilidad o indulgencia, los grupos delincuenciales interpretan inmediatamente estas actitudes como oportunidades para expandirse y fortalecerse.
Existe además un factor geopolítico ineludible: el crecimiento descontrolado de los carteles coloca a los países en una posición de vulnerabilidad extrema frente a Estados Unidos, que puede ejercer presión política e incluso amenazar con intervenciones unilaterales cuando percibe falta de resultados en la lucha contra el narcotráfico. La cooperación internacional se vuelve necesaria, pero el margen de maniobra se reduce drásticamente cuando el problema ha crecido hasta niveles prácticamente incontrolables.
El verdadero desafío: evitar una nueva espiral de violencia
La eliminación de 'El Mencho' marca sin duda un punto de inflexión en la estrategia mexicana contra el narcotráfico, demostrando que frente a enemigos de esta magnitud, el ejercicio legítimo de la fuerza estatal no es una opción ideológica sino una necesidad imperiosa. Sin embargo, la muerte de un capo de esta envergadura puede desencadenar:
- Guerras internas por el control de los carteles
- Fragmentaciones violentas de las organizaciones criminales
- Nuevos focos de conflicto en territorios previamente controlados
Para evitar estos escenarios, la acción militar debe complementarse con inteligencia financiera sofisticada, desmantelamiento sistemático de redes logísticas y control efectivo del territorio recuperado. Las organizaciones criminales no se desmontan con discursos ni aproximaciones tibias; requieren determinación política, coordinación institucional y ejercicio firme del monopolio estatal de la fuerza.
Postergar decisiones difíciles por cálculos políticos o ingenuidad estratégica solo agrava el desafío. México ha dado un paso decisivo, pero el verdadero reto consiste en impedir que la caída de 'El Mencho' detone una nueva y más peligrosa espiral de violencia. Un desafío colosal que deberá enfrentarse con estrategias integrales y determinación inquebrantable.