Acusación estadounidense revela vínculos entre exministro venezolano, guerrilla y narcotráfico masivo
El documento de acusación presentado por la Corte del Distrito Sur de Nueva York contra el exmandatario venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores ha desvelado detalles alarmantes sobre la presunta participación de altos funcionarios en una red internacional de narcotráfico. Entre los nombres destacados figura Ramón Rodríguez Chacín, quien ocupó el cargo de ministro del Interior y Justicia de Venezuela y cuya conexión con las FARC y el tráfico de drogas se detalla extensamente en el expediente judicial.
Una estructura criminal bajo protección institucional
Según el documento judicial, desde finales de la década de 1990 Venezuela se convirtió en un refugio seguro para narcotraficantes que pagaban por protección y apoyo de funcionarios civiles y militares corruptos. Este escenario permitió que el tráfico de cocaína "floreciera" en territorio venezolano bajo un sistema de protección institucional y logística coordinada que involucraba a múltiples actores del poder.
La acusación sitúa específicamente a Rodríguez Chacín dentro de un grupo de funcionarios que, según los fiscales estadounidenses, "se asociaron con narcotraficantes y grupos narco-terroristas" para despachar cocaína procesada desde Venezuela hacia Estados Unidos. Las operaciones utilizaban rutas marítimas y aéreas con puntos de transbordo en el Caribe y Centroamérica, incluyendo Honduras, Guatemala y México.
Volúmenes masivos y métodos de operación
El documento judicial detalla que los envíos se realizaban mediante:
- Lanchas rápidas y embarcaciones pesqueras
- Buques portacontenedores
- Vuelos desde pistas clandestinas o aeropuertos comerciales bajo control corrupto
La dimensión de las operaciones es impactante: hacia 2020, el volumen estimado de cocaína movilizada a través de territorio venezolano oscilaba entre 200 y 250 toneladas al año, según las estimaciones incluidas en la acusación. Esta cifra ilustra la escala industrial del narcotráfico que habría operado con protección oficial.
Vínculos directos con las FARC y sobornos
El expediente incluye señalamientos específicos contra Rodríguez Chacín que van más allá del simple tráfico de drogas. Afirma que en 2008 mantenía "una extensa finca en el estado Barinas que contenía un campamento y escuela de entrenamiento de las FARC, con aproximadamente 200 hombres armados con rifles automáticos en cualquier momento".
Además, el documento sostiene que el exministro habría aceptado "decenas de miles de dólares en sobornos" para utilizar su influencia y proteger a un presunto narcotraficante frente a arresto o extradición. También habría participado en reuniones donde se discutía el traslado de cargamentos de cocaína en cantidades de varias toneladas, evidenciando su presunta participación activa en la logística del narcotráfico.
Coordinación regional y protección política
La acusación añade que la presunta red no se limitaba al territorio venezolano, sino que implicaba una cadena regional de pagos ilícitos y protección política. Según el texto, los traficantes entregaban parte de sus ganancias a funcionarios en distintos países para asegurar el tránsito de los cargamentos, consolidando un circuito que permitía sostener el flujo constante de droga hacia Estados Unidos.
El documento judicial señala igualmente que entre 2018 y 2019 Rodríguez Chacín habría realizado viajes junto a un líder de las FARC para asistir a encuentros con altos funcionarios venezolanos. Estas gestiones, según la acusación, formaban parte de acciones orientadas a brindar "protección y apoyo" a estructuras armadas que operaban en las rutas del narcotráfico, dentro de una presunta estrategia de control territorial y coordinación logística de las operaciones.
La próxima comparecencia de Nicolás Maduro ante el tribunal del juez Alvin Hellerstein, programada para el 26 de marzo, promete arrojar más luz sobre estas graves acusaciones que vinculan directamente a funcionarios venezolanos con el narcotráfico internacional y grupos armados ilegales.
