Emergencia climática en Nueva York: toque de queda por tormenta histórica
Frente a una ola invernal sin precedentes que azota Estados Unidos, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, declaró este domingo un toque de queda obligatorio para todos los residentes y visitantes de la ciudad. La medida, que incluye la prohibición total de viajes no esenciales, busca proteger a la población ante lo que las autoridades describen como la tormenta de nieve más severa en la última década.
Cierre total de la circulación urbana
Mamdani ordenó específicamente el cierre de calles, carreteras y puentes al tráfico general, abarcando desde automóviles hasta camiones, scooters y bicicletas eléctricas. Solo se permitirán desplazamientos esenciales y urgentes, según precisó el mandatario municipal en un comunicado oficial. La restricción permanecerá vigente hasta el próximo lunes, cuando se evaluará el levantamiento gradual de las medidas.
"La ciudad de Nueva York no ha experimentado una tormenta de esta magnitud en la última década", advirtió Mamdani, instando a la ciudadanía a evitar cualquier viaje que no sea absolutamente necesario. Los pronósticos meteorológicos indican que la nieve podría acumular entre 45 y 60 centímetros en la mayor parte de la ciudad, con posibilidades de alcanzar hasta 70 centímetros en algunas zonas, acompañada de fuertes vientos que complicarán aún más la situación.
Medidas complementarias de protección
Como parte del plan de contingencia, las escuelas y colegios permanecerán cerrados el lunes, mientras que la ciudad desplegará recursos y medios adicionales para asistir a personas en situación de vulnerabilidad, incluyendo la habilitación de refugios temporales. La prioridad es garantizar la seguridad de todos los neoyorquinos, subrayó el alcalde.
Emergencia extendida en la región
Nueva York no es la única jurisdicción afectada por este fenómeno climático extremo. La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, declaró estado de emergencia a partir del mediodía del domingo, lo que permite la liberación de fondos estatales y el despliegue rápido de recursos para enfrentar la crisis. Esta coordinación regional refleja la gravedad excepcional del evento meteorológico que impacta a todo el noreste de Estados Unidos.
Las autoridades recomiendan a la población permanecer en sus hogares, almacenar suministros básicos y seguir las actualizaciones oficiales. Esta tormenta representa un desafío sin precedentes para la infraestructura urbana y los servicios de emergencia, que trabajan contrarreloj para minimizar los riesgos ante uno de los inviernos más duros registrados en la historia reciente de la región.