La devastadora semana de Ovidio: duelo familiar y desastre natural
Ovidio, un hombre de 56 años residente en Santander dedicado a oficios varios, ha enfrentado una de las semanas más difíciles de su vida. En menos de 24 horas, dos tragedias consecutivas han sacudido su existencia, dejándolo en un estado de conmoción y pérdida total.
El asesinato que conmocionó a la familia
La primera desgracia ocurrió en Bucaramanga, donde su hijo de 29 años fue víctima de un violento asesinato. Según el relato de Ovidio, el joven se encontraba en la carrera 17 con calle 56 cuando fue abordado por un habitante de calle que intentó robarlo. Al oponer resistencia, el agresor lo atacó con un pico de botella, causándole heridas mortales en el cuello que afectaron la aorta y provocaron su fallecimiento inmediato.
"Mi hijo no es de pelear. Lo atacaron brutalmente y de una vez quedó sin vida", relata Ovidio con voz entrecortada, mientras intenta procesar la magnitud de la pérdida.
La inundación que lo dejó sin hogar
Horas después de recibir la noticia del asesinato, mientras preparaba el sepelio programado para el 18 de marzo, Ovidio recibió otra devastadora noticia: su vivienda en Lebrija había sido arrasada por el desbordamiento de la quebrada Angula. Las constantes lluvias provocaron que el afluente inundara completamente su casa, llevándose consigo todos sus enseres y pertenencias.
"Todos mis enseres, todo lo perdí. Salvé a mi familia, pero todo se perdió", confiesa con nostalgia visible en su rostro.
La difícil decisión de postergar el duelo
En medio de esta doble tragedia, Ovidio enfrentó una decisión desgarradora: tuvo que aplazar el sepelio y la despedida de su hijo para viajar urgentemente a Lebrija y tratar de rescatar lo poco que pudiera de su vivienda. Mientras asimilaba la muerte de su hijo, se vio obligado a remover el lodo que cubría su casa y buscar refugio temporal en la vivienda de un vecino.
"Tuve que aplazar el entierro porque debía venir a Lebrija a remover el lodo. Muchas personas quedaron damnificadas y necesitaba salvar lo que pudiera", explica mientras continúa con las labores de limpieza.
Pérdidas personales y frustración judicial
Entre las pérdidas más dolorosas, Ovidio menciona la muerte de su loro mascota, que no pudo rescatar a tiempo de las aguas. Además, expresa su frustración con el sistema judicial, ya que aunque las autoridades capturaron al presunto asesino de su hijo, horas después lo dejaron en libertad al no haber sido capturado en flagrancia.
Esta no es la primera tragedia que enfrenta Ovidio. Hace doce años perdió a su segunda esposa en un accidente de tránsito cuando una mezcladora de cemento le cayó encima, añadiendo otra capa de dolor a su ya complicada historia de vida.
La esperanza en medio de la desesperación
Actualmente, Ovidio espera recibir ayuda de las autoridades locales. El alcalde de Lebrija ya ha visitado la zona afectada, distribuyendo mercado, agua y colchonetas entre los damnificados, pero la necesidad es grande.
"Quedé en la calle completamente. No sé qué hacer ahora", finaliza Ovidio, mientras continúa removiendo el lodo de lo que alguna vez fue su hogar, con la esperanza de que la solidaridad y el apoyo institucional lleguen pronto para ayudarlo a reconstruir su vida.



