El programa Artes para la Paz, impulsado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, sigue expandiendo su alcance en Santander. Con presencia en 47 municipios y 153 instituciones educativas, esta iniciativa ha logrado que casi un millón de niños, niñas y jóvenes en todo el país accedan a procesos creativos en diversas disciplinas artísticas. A través de la música, la danza, el teatro, las artes visuales, la literatura y la creación audiovisual, el programa fortalece espacios de expresión, aprendizaje y construcción comunitaria desde los territorios.
Transformación personal a través del audiovisual
Un ejemplo de este impacto es Yaira Fernanda Lindado, una estudiante del corregimiento El Llanito en Barrancabermeja. Hace unos meses, usaba su celular principalmente para redes sociales; hoy dirige grabaciones, crea guiones y edita videos en su colegio. “Yo soy la directora de los videos”, afirma con orgullo, mientras explica que ahora se encarga de grabar y organizar las producciones de su salón. “Antes usaba el celular solo para TikTok y esas cosas, pero ahora hago videos y publicidad para el salón”, comenta.
El arte como espacio de encuentro y desarrollo
Historias como la de Yaira son parte de Artes para la Paz, un programa que busca garantizar el acceso a la educación artística y cultural en diferentes regiones del país. En Santander, el impacto ya alcanza a miles de estudiantes y comunidades. Además de llegar a 47 municipios y 153 colegios, el programa ha vinculado a 223 artistas formadores y sabedores, generando oportunidades laborales y fortaleciendo el ecosistema cultural del departamento. Asimismo, se han entregado instrumentos musicales y dotaciones artísticas en 22 instituciones educativas, con una inversión de 725 millones de pesos en el último cuatrienio.
Nuevas herramientas para la expresión
Para Fabián Enrique Medina López, artista formador en audiovisuales de la Institución Educativa Técnica San Marcos, uno de los mayores aportes ha sido acercar herramientas y experiencias que antes no existían en el entorno escolar. “El colegio no contaba con espacios audiovisuales y este proceso llegó como anillo al dedo. Los estudiantes han aprendido a expresarse, a manejar el pánico escénico y a utilizar herramientas audiovisuales que pueden servirles más allá del colegio”, explica.
En las clases, los estudiantes aprenden conceptos de fotografía, iluminación, edición y narrativa audiovisual, pero también descubren nuevas formas de relacionarse con los demás y consigo mismos. Jonathan Pérez, estudiante de noveno grado, asegura que el proceso transformó la manera en que utiliza herramientas cotidianas como el celular. “Uno se siente como en familia. El profesor genera confianza muy rápido y eso hace que uno aprenda más fácil”, cuenta. Ahora participa en proyectos audiovisuales del colegio y ha aprendido sobre fotografía, grabación y manejo de planos. “Aprendimos cosas que parecen básicas, pero ayudan demasiado: luces, fotografía, cómo grabar mejor. Acá nunca se había visto sacar material de tanta calidad”, afirma.
Hacia un futuro con más arte y cultura
El alcance de Artes para la Paz también forma parte de una conversación más amplia sobre el papel de la educación artística en la transformación social. Recientemente, Bogotá fue sede del Congreso Iberoamericano de Educación y Formación Artística y Cultural – Artes para la Paz 2026, que reunió a 19 delegaciones de Iberoamérica para avanzar en acuerdos y políticas públicas sobre el acceso al arte y la cultura. Durante el evento, se coincidió en la necesidad de fortalecer la educación artística como un derecho y una herramienta para el desarrollo humano, la cohesión social y la construcción de paz.
En Santander, cientos de estudiantes están descubriendo nuevas capacidades a través del arte. Algunos encuentran confianza para hablar frente a una cámara; otros comienzan a imaginar futuros relacionados con el cine, la música o la creación artística. Cada historia es diferente, pero todas coinciden en algo: cuando el arte llega a los territorios, también llegan nuevas oportunidades para transformar vidas.



