Desplazamiento climático: la crisis silenciosa que Colombia aún no sabe enfrentar
Aunque tradicionalmente el desplazamiento forzado en Colombia ha estado vinculado al conflicto armado, una nueva realidad emerge con fuerza: el clima se ha convertido en un poderoso motor de movilidad humana que permanece en las sombras del reconocimiento institucional.
Una realidad que supera la violencia
El término "desplazado" en el país evoca inmediatamente seis décadas de conflicto armado, pero esta categoría ya no responde exclusivamente a la violencia. Sequías prolongadas, inundaciones devastadoras, erosión costera acelerada y la pérdida de productividad de los territorios están obligando a miles de colombianos a abandonar sus hogares en lo que constituye una crisis humanitaria de proporciones alarmantes.
La ola invernal en Córdoba durante 2026 dejó más de 169.000 personas afectadas por lluvias e inundaciones, con 20.000 hogares dañados y la amenaza latente de nuevos desplazamientos forzados. Esta situación no es ajena a una realidad mundial: la crisis ambiental está generando una movilidad humana que el Estado apenas comienza a nombrar y organizar.
Vacío jurídico e institucional
Colombia carece de herramientas jurídicas e institucionales adecuadas para atender este fenómeno emergente. A nivel internacional existe un debate sobre si denominar "refugiados" a quienes huyen del clima, pero la Corte Constitucional colombiana, mediante la Sentencia T-123 de 2024, ha adoptado oficialmente la categoría de "desplazado por el cambio climático".
Según Juan Pablo Sarmiento Erazo, profesor de la Universidad de La Sabana, "se debe emular un sistema muy robusto que ya tiene Colombia de atención al desplazado por la violencia". Esta decisión no es meramente semántica: el refugio implica un "umbral de persecución" por razones políticas o estatales que no encaja necesariamente en la crisis ambiental.
Cifras alarmantes y tendencia creciente
Los datos más recientes de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) confirman la urgencia de la situación. Solo en el primer semestre de 2025, 345.000 personas fueron afectadas por eventos ambientales en el país, con una tendencia que muestra un aumento del 95% en las necesidades humanitarias totales comparado con el mismo periodo de 2024.
Entre enero y julio de 2025, la OIM brindó asistencia a aproximadamente 86.000 personas en 18 departamentos, atendiendo emergencias como el sismo de Paratebueno y crisis climáticas en el litoral Pacífico.
El problema del subregistro
Uno de los puntos más críticos identificado por los expertos es el subregistro: la ausencia, omisión o recolección insuficiente de datos sobre estos desplazamientos climáticos. "Las mismas personas no son conscientes de que son desplazadas por el cambio climático", afirma Sarmiento Erazo.
El fenómeno se manifiesta de dos formas que dificultan su conteo oficial:
- Eventos climáticos extremos: Desastres súbitos como inundaciones o sequías graves que obligan a huir de inmediato.
- Transformaciones paulatinas: Procesos lentos que degradan los servicios ecosistémicos, haciendo que el territorio deje de ser habitable con el paso de los años.
Existe además una intersección crítica: familias que huyeron de la guerra terminan siendo desplazadas nuevamente por el clima, creando capas de vulnerabilidad superpuestas.
Falta de preparación institucional
A pesar de contar con documentos de política pública como el Conpes 3700 de 2011, el avance ha sido lento y poco decidido. Colombia no está preparada para un aumento drástico de este fenómeno en los próximos años, según advierten los expertos.
El Mapa del Agua del Ideam representa una herramienta técnica fundamental para identificar áreas que "serán demasiado áridas para que sean habitables o mucho menos productivas", explica Sarmiento. Sin embargo, esta información choca con realidades preocupantes:
- Debilidad en la periferia: Las zonas con mayor presión climática suelen tener entidades territoriales debilitadas.
- Ordenamiento territorial obsoleto: Muchos municipios tienen planes de ordenamiento (POT) con décadas de desactualización.
- Poblaciones "atrapadas": Comunidades campesinas e indígenas con fuerte arraigo territorial que ven desaparecer su cosmovisión bajo el impacto ambiental.
El profesor Sarmiento señala que "tenemos una cantidad de ciudades de urbanizaciones que crecen de manera desordenada, que crecen hacia zonas de riesgo y que impactan y exponen a sus poblaciones".
Un desafío que se intensifica
El reto para Colombia no es solo mitigar el cambio climático, sino conocer y proteger los derechos de quienes, sin ser perseguidos por la guerra, han sido expulsados por la naturaleza. Como concluye Sarmiento, "Una cosa es el desastre ambiental y climático, pero otra es cuando esto se vuelva más profundo, más crónico y con eventos climáticos más drásticos. Ahí sí vamos a tener seguramente un gran desafío institucional".
La crisis de desplazamiento climático representa una emergencia humanitaria que requiere atención inmediata, planificación territorial actualizada y políticas públicas específicas antes de que los eventos extremos se intensifiquen en los próximos años.



