Cartagena frente a la vulnerabilidad costera: un desafío climático persistente
El reciente paso de un frente frío por el Caribe colombiano a inicios de febrero ha puesto nuevamente en evidencia la fragilidad del borde costero de Cartagena, una zona que durante décadas ha mostrado alta vulnerabilidad ante los efectos del cambio climático. Este evento meteorológico extremo ha reactivado las alertas sobre la necesidad urgente de proteger el litoral cartagenero.
El megaproyecto de Protección Costera: avances y contratiempos
Desde hace varios años, se viene planteando la ejecución del ambicioso megaproyecto de Protección Costera, iniciativa diseñada para implementar obras esenciales que protejan el litoral, mitiguen la erosión y reduzcan las inundaciones en la zona. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) lidera esta iniciativa, originalmente estructurada en dos fases para cubrir la totalidad del borde costero.
La primera fase comprende dos componentes fundamentales: el primero abarca desde la entrada de Bocagrande hasta el espolón Iribarren en El Laguito, mientras que el segundo se extiende desde La Marina hasta La Tenaza, específicamente la franja frente al Centro Histórico.
La segunda fase también se divide en dos componentes: uno desde La Tenaza hasta El Cabrero, y otro que contempla el borde costero entre Marbella y el Túnel de Crespo. Hasta la fecha, de los cuatro componentes planificados, la UNGRD solo ha logrado contratar dos: el tramo Bocagrande-El Laguito, adjudicado al Consorcio Proplaya, y el segmento La Tenaza-El Cabrero, asignado al Consorcio Protección Fase II.
Retrasos y cofinanciación distrital
Ambos proyectos contratados han enfrentado significativos retrasos y dificultades en su ejecución, lo que ha llevado al Distrito de Cartagena a intervenir mediante cofinanciación con recursos propios. Incluso, las autoridades distritales han anunciado su apoyo al segundo componente de la segunda fase a través de la construcción de los dos primeros tramos del Gran Malecón del Mar.
Estos tramos abarcarían desde La Boquilla hasta La Tenaza, incluyendo zonas de Crespo, Marbella y El Cabrero. Aunque esta obra se centra principalmente en la generación de nuevos espacios públicos, la Alcaldía de Cartagena ha asegurado que también incorporará obras de protección costera para garantizar la sostenibilidad de la nueva infraestructura, responsabilidad que recae en el Consorcio Gran Malecón del Mar.
La incertidumbre del tramo crítico: La Tenaza-La Marina
Mientras avanzan estas obras, persiste una notable incertidumbre respecto al segundo componente de la primera fase de Protección Costera: el tramo entre La Tenaza y La Marina, frente al Centro Histórico, que contempla la construcción de dos rompeolas. Este segmento es particularmente crítico en términos de vulnerabilidad climática, como lo demostró el reciente frente frío que provocó la intrusión de agua marina en la vía, encharcamientos severos y daños estructurales.
La situación obligó a las autoridades a restringir la movilidad en el sector hasta que se normalizaran las condiciones meteorológicas, con el objetivo de prevenir riesgos para los conductores debido al fuerte oleaje. Consultas realizadas a la UNGRD sobre la financiación de este tramo crucial no han obtenido respuesta, a pesar de que las obras del componente Bocagrande-El Laguito están próximas a finalizar.
El Gran Malecón del Mar y su alcance futuro
El proyecto del Gran Malecón del Mar, en su totalidad, está compuesto por seis tramos. Actualmente, solo los dos primeros han sido contratados, con entrega proyectada para 2027. Los cuatro tramos restantes -La Tenaza, El Boquetillo, La Marina y Bocagrande- podrían incluir la intervención del componente pendiente, aunque su ejecución correspondería a la próxima administración distrital.
Defensa Costera 2050: una respuesta integral
Tras los efectos del frente frío y las afectaciones evidenciadas en el borde costero, la Alcaldía de Cartagena declaró una situación de calamidad pública y activó un Plan de Acción Específico con medidas de respuesta, rehabilitación y reconstrucción. Paralelamente, anunció la puesta en marcha del proyecto Defensa Costera 2050, que incluirá obras diseñadas para proteger a la ciudad frente a los efectos del cambio climático, con especial atención a la malla vial, el espacio público, las playas y las comunidades insulares.
Este plan integral contempla la reparación, demolición y reconstrucción de andenes y bordillos en la avenida Santander, una de las vías más afectadas por el fuerte oleaje de las últimas semanas. La ejecución del plan cuenta con el liderazgo de la Secretaría de Infraestructura, junto con el seguimiento de la Secretaría de Planeación y la Oficina Asesora para la Gestión del Riesgo de Desastres (OAGRD).