Muro de contención en Girón genera nuevo foco de inseguridad por venta de drogas
Muro en Girón se convierte en punto de venta de drogas

Obra de protección contra inundaciones genera nueva problemática en barrio santandereano

Durante años, los residentes del barrio La Isla en el municipio de Girón, ubicado a orillas del río de Oro, enfrentaron las devastadoras consecuencias de las temporadas de lluvia intensa. Las inundaciones recurrentes arrasaban con partes de sus viviendas, provocando pérdidas materiales significativas y un deterioro constante en su calidad de vida que parecía no tener solución.

La transformación que trajo alivio y nuevos desafíos

La construcción del muro de contención, ejecutada por la Alcaldía de Girón con recursos de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, marcó un punto de inflexión para estas comunidades. Desde su instalación, las familias de La Isla lograron dejar atrás el temor permanente provocado por las crecientes del río y las inclemencias climáticas, alcanzando una mayor tranquilidad durante las temporadas invernales.

Sin embargo, esta solución ha generado una preocupación inesperada entre los habitantes. A pesar de los controles que ya realiza la Policía en el sector, líderes comunitarios advierten que el espacio que quedó entre el muro y las viviendas colindantes con el río se ha transformado en un punto crítico de inseguridad.

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Un espacio que se presta para actividades ilícitas

"Nos queda un espacio entre las casas de atrás y el muro, que se presta para que jóvenes entren en motos o a pie y se reúnan en grupos de cinco o más personas para comprar y vender alucinógenos", denunció Ana Isabel Sánchez, presidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio La Isla en Girón.

Según testimonios de los voceros del sector, en los últimos meses han aumentado considerablemente los problemas de inseguridad y la presencia de expendedores de droga, quienes aprovechan las condiciones de cerramiento del lugar para operar sin mayor control institucional.

Además de la venta, este espacio también se utiliza para el consumo de sustancias psicoactivas, actividad que según la líder comunitaria ocurre a todas horas del día, generando un ambiente de temor constante entre los residentes.

Impacto en la vida diaria de los habitantes

Ana Isabel Sánchez explicó que estas reuniones ilícitas generan temor entre los residentes, especialmente entre quienes viven en las viviendas que colindan directamente con el muro. Los habitantes manifiestan sentir inseguridad al transitar por la zona e incluso al salir de sus propias casas, situación que contrasta marcadamente con la tranquilidad que esperaban alcanzar tras la construcción de la obra de protección.

"Estamos esperando que terminen los rellenos del muro de contención en el sector para revisar si cada vivienda puede encargarse de hacer un cierre en los extremos de las casas y así evitar el paso de los muchachos por este lado", detalló la representante comunitaria sobre una posible solución que están evaluando los propios residentes.

Llamado urgente a las autoridades

Mientras se concretan soluciones estructurales, los líderes comunitarios hacen un llamado enfático a las autoridades para que incrementen la presencia institucional en el área afectada. "En el barrio, la Policía sí pasa, pero solo por el sector de la carrera 21. No pasan por aquí adentro del barrio o en la parte de atrás, y allí es donde tenemos toda la problemática", señaló Sánchez.

La situación presenta un desafío complejo para las autoridades locales: mantener los beneficios de protección contra inundaciones que brinda el muro mientras combaten el nuevo foco de inseguridad que ha surgido en sus inmediaciones. Los residentes esperan una respuesta coordinada que les permita disfrutar plenamente de la seguridad que tanto anhelaron durante años de enfrentar las crecientes del río de Oro.

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