María Carolina Hoyos recuerda a Gustavo Aponte: 'Entró conmigo a la UCI con la Virgen María'
La muerte de Gustavo Andrés Aponte ha conmocionado profundamente a Colombia. El empresario, dueño de Arroz Sonora y padre de cuatro hijos, fue asesinado a tiros a sangre fría a la salida de su gimnasio en Bogotá, en un hecho que ha reavivado el miedo por la violencia del crimen organizado en la capital.
Un crimen milimétricamente planeado
El comandante de la Policía, Giovanni Cristancho, reveló en diferentes emisoras del país que el asesinato fue planeado con precisión extrema. Los autores conocían detalladamente las rutinas del empresario, incluyendo las horas exactas de entrada y salida del gimnasio. Los vehículos de los atacantes llegaron apenas diez minutos antes del ataque.
"El sicario se acerca a menos de un metro y por la espalda le dispara al empresario y así mismo al escolta", declaró Cristancho al periodista Julio Sánchez Cristo. Esta frialdad en la ejecución ha generado indignación nacional.
El recuerdo de María Carolina Hoyos
Entre las numerosas voces que han expresado su dolor, destaca la de María Carolina Hoyos, hermana del fallecido Miguel Uribe Turbay. En una entrevista exclusiva con SEMANA, Hoyos narró cómo conoció a Aponte durante uno de los momentos más difíciles de su vida, cuando su hermano luchaba por su vida en la Unidad de Cuidados Intensivos de la Fundación Santa Fe.
"Lo conocí por su devoción por la Virgen", explica Hoyos, directora de la Fundación Solidaridad por Colombia. "Era amigo de unos amigos y llegó para ofrecer llevar a la virgen a la clínica. El empresario era conocido por esa misión y solía acompañar a muchas familias que vivían graves tragedias o padecían enfermedades".
Un momento simbólico de fe compartida
Hoyos recuerda con especial claridad un día particularmente simbólico, cuando la oración colectiva generaba esperanzas de recuperación para su hermano. "Ese día, él fue a la misa a la clínica y entró conmigo a la UCI con la Virgen María", narra emocionada.
Tras compartir esa experiencia, Hoyos percibió que Aponte era una persona "muy especial". Incluso después de la muerte de Miguel Uribe Turbay, el empresario volvió a llevar la Virgen María a su casa para rezar juntos y pedir consuelo.
"Era un hombre de convicciones. Su amor por la Virgen María fue el puente que lo unió a muchas familias, entre ellas la nuestra. Su fe no buscaba protagonismo. Buscaba servir", afirma Hoyos con admiración.
Un mensaje contundente para Colombia
La familia Hoyos también vive un dolor profundo por la muerte del empresario. María Carolina aprovechó la oportunidad para enviar un mensaje directo al país:
"No es aceptable que en Colombia sigamos enterrando hombres jóvenes y buenos. No es normal que las familias se desintegren por la violencia. Toda mi solidaridad con su familia y con la familia de su escolta".
Concluye con una certeza íntima: "Seguro está en el mejor lugar de todos, pues era un hijo favorito. ¿Hasta cuándo?", cuestionando retóricamente la persistencia de la violencia en el país.
El legado de un empresario ejemplar
Más allá del crimen que acabó con su vida, Gustavo Aponte deja el recuerdo de un juicioso empresario, amante del deporte y comprometido con ayudar a los demás. Decenas de personas han inundado las redes sociales con mensajes que destacan:
- Su dedicación como padre de cuatro hijos
- Su éxito empresarial con Arroz Sonora
- Su generosidad al acompañar a familias en momentos difíciles
- Su profunda fe y devoción mariana
El asesinato de Aponte no solo ha revelado la crudeza del crimen organizado en Bogotá, sino que también ha permitido conocer la dimensión humana de una víctima cuyo legado trasciende la tragedia que marcó su final.